Entrenar sin objetivos: 5 tips para no caer en la desmotivación

En estos tiempos raros, seguro que muchos corredores están pensando: y ahora…¿qué hago?

Sin un calendario seguro, con la incertidumbre de nuevo llamando a las puertas de nuestra casa y con varias semanas de entrenamientos sin un destino fijo, se avecinan momentos de desmotivación.

Los deportistas, del nivel que sea, necesitamos de un objetivo que se convierta de alguna manera en nuestro destino. Cuando sabes a dónde quieres llegar, es más claro el camino a tomar.

Cuando sabes a dónde quieres llegar, es más claro el camino a tomar.

Por eso querría compartir con vosotros algunas claves para estos momentos desconocidos, ya que de alguna manera es un autoaprendizaje que en muchos momentos me he tenido que aplicar. Seguramente no valgan todos para todos, ni es una doctrina, ni soy una experta en la teoría (aunque me ha tocado serlo mucho en la práctica). Así que digamos que son unos consejos de vuestra amiga Isa.

1. Recuerda el porqué:

Cada uno comenzamos a calzarnos las zapatillas por uno u otro motivo: ¡recuérdalo!. Quién o qué te llevo a iniciarte, cómo ha cambiado tu rutina y cómo te sientes de diferente. Pero, sobre todo, rememora el porqué decidiste empezar a entrenar, qué te motivo esa primera vez.

Valora los beneficios que practicar deporte ha tenido para tu salud, incluso también en tu vida social (reconoce que ahora mismo has pensado en alguien cercano que has conocido en ropa de deporte).

Analiza también lo que el deporte te ha aportado a tu día a día. Seguro que ahora eres más organizado, porque hay que sacar un tiempo que parecía imposible para tu entrenamiento, te sientes más despierto y puede que incluso duermas mejor.

2. Mejora tus puntos débiles:

Muchas veces buscamos retos cercanos que nos llevan a entrenar con prisas e incluso, como consecuencia, a padecer lesiones. Pensamos en el corto plazo y en realidad, no solo no mejoramos como debemos, sino que hacemos las cosas sin progresión ni una correcta gestión, lo que siempre termina convirtiéndose en algún tipo de dolor.

Ahora que el crono no va a en contra, ni el calendario, aprovechemos para insistir y mejorar esos puntos débiles que siempre abandonamos: el trabajo de técnica, la fuerza, la correcta planificación…

Si siempre sufrimos lesiones del mismo tipo, busquemos el origen y tratémoslo por una vez correctamente.

Quizá sea el momento de empezar a realizar una planificación también en tu alimentación, aprovechar para hacerte esa prueba de esfuerzo para la que nunca tienes hueco o para intercalar alguna otra actividad deportiva que nos pueda ayudar a mejorar, por ejemplo, la felixibilidad (yoga, pilates o alguna otra case completamente diferente que te pueda motivar).

3. Disfruta el proceso:

Se que suena muy idílico y que la falta de motivación hace que muchas veces la percepción de esfuerzo que tenemos con un mismo entrenamiento, parezca mucho mayor.

Seguro que hay días que ya postergas en ponerte las zapas porque prefieres irte a una terraza…no te fustigues. El verano es un duro momento para el esfuerzo sin una fecha de salida, no te lo reproches, pero sé consciente.

Disfruta cada día que te apetezca hacerlo, recuerda lo bien que te sentiste los primeros días en los que pudiste salir a entrenar después del confinamiento. Valora esa libertad, aprende a escucharte en soledad y a conocerte.

Reconócete tu esfuerzo y siéntete mejor después de superar la pereza inicial. Si lo necesitas, olvídate de los tiempos, corre sin reloj (o sin medición si haces otro deporte) y ocúpate de despreocuparte.

4. Planifica tu entrenamiento:

Más que nunca, organiza con un profesional tu entrenamiento. Piensa que en realidad sí tienes un objetivo, pero a más largo plazo, una verdadera carrera de fondo.

Asume una responsabilidad y rutina que cumplir, y todo será más fácil. El tener a un profesional detrás, no solo te ayuda a mejorar, sino que te motivará y te apoyará en este complejo momento.

Ve cumpliendo día a día, mejora esos puntos débiles y así, cuando de verdad podamos, estarás mejor preparado que nunca para afrontar con garantías con tu próxima competición.

5. Márcate retos:

Que no lleves un dorsal, no quiere decir que no puedas incluir en tu calendario retos.

Participa en cualquier reto virtual, planifica un test el día que querías competir aquí o allí, pícate en Strava o crea un reto a contrarreloj con tus compañeros de entrenamiento. Que tengamos que mantener la distancia, no quiere decir que nos separemos, sino que empleemos nuestra creatividad y las herramientas que ahora tenemos, para seguir manteniéndonos juntos en movimiento.

Porque al final esto trata de eso, de que todo lo que nos esta ocurriendo no nos deje paralizados. Que recordemos que hacer ejercicio nos ayuda a estar más fuertes ante cualquier enfermedad y que también es una maravillosa herramienta mental.

Sigamos haciendo deporte, principalmente, para mantenernos sanos.

¿Te parece poco desafío?

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