Atleta profesional

Cuando el otro día me entrevistaron para el programa Nosotras, me pedían que me presentase a cámara para que los espectadores pudieran ubicarse en eso de quién soy. Así que muchas veces se recurre, incluso nosotros mismos, a rotularnos como: Atleta profesional.

Ciertamente, creo que no hay una mayor contraposición que estos dos términos, y no en cuanto a implicación sino a remuneración.

A principios de este año, daban una trazada del complicado dibujo que supone ser atleta en dedicación exclusiva en nuestro país en el siguiente post. Y pongo en conciencia la cursiva, porque me atrevo a decir que en el 80% de los casos, inteligentemente, nadie se implica únicamente en el entrenamiento de alto rendimiento (en otros niveles, me parecería alarmante que fuese así) sino que se suele compaginar con estudios superiores y en ocasiones con trabajos de media jornada o flexibilidad horaria.

Con las pinceladas que se daban en las líneas del texto que os he enlazado, vamos a pasar a echar algunas cuentas…

Aquel que quiera ser ‘profesional’ y decida que a lo mejor es interesante que su actividad comience a cotizar, o te plantas con más de 30 sin nada, podrá tomar la maravillosa decisión de hacerse autónomo en nuestro país, bajo el convenio especial para deportistas DAN (si es que tiene esa calificación, que no todos los atletas de  cierto nivel alcanzan esa distinción). Para empezar, este atleta, si quiere una base para un salario aproximado de 1000€/mes, tendría que cotizar para la S.S. 266.02 €/mes (Los DAN tienen un tipo único de cotización del 28.30%, con un coeficiente reductor del 0.94 (año 2009) según este resumen del PROAD, en el cual os invito a leer el cuadro remarcado con ‘No incluido derecho a’).  Vamos, que en la temporada tendrá ya un gasto de algo más de 3000€ en cuotas que puede que pueda pagar de su ‘fijo’ pactado con el club, pero que, ¡vaya!, con suerte, te realizan en dos pagos anuales (pocos hace pagos mensuales fijos). Así, en la mayoría de los casos, tú sabes cuándo te van a pasar el cobro a ti, pero pocas veces en qué fechas vas a percibir muchos de tus ingresos.

Venga, no lo voy a pintar tan mal, recordad que al menos durante 18 meses puede haber una serie de bonificaciones para los “jovenzanos” que sean nueva alta: tarifa plana los primeros 6 meses de 50€, del séptimo a al año unos 137€ y de los meses 12 al 18 solo pagaríamos 193€ aproximadamente ese semestre. Retomando, en un atleta que perciba unos 6.000€ de club fijo, la mitad irá destinado a pagar la cuota (y que alguien les vaya avisando de lo que son las declaraciones trimestrales de IVA).

Pero no solo de los clubes viven los atletas (aunque en muchas especialidades, eso me temo). También se pueden percibir fijos en contrataciones por competiciones… aunque fíjate, no son facturadas, sino declaradas como premios o rendimientos de trabajo por las organizaciones y/o ayuntamientos. Así que miedo: aparecen en tu declaración diferentes pagadores y aunque sean cuatro duros (que soy viejuna) ya sabemos que pasa con ‘somos todos’. A lo que restamos, que no sumamos, que a muchos autónomos nos dejan para devolvernos parte de lo nuestro a final de año.

A todo esto, sigo resaltando que las fechas de tus gastos las tienes claras, no tanto las de tus ingresos.

Por otro lado, se pueden percibir Ayudas, que no ‘becas’ desde la federación por alcanzar méritos deportivos para ello. Están publicadas y reguladas  más o menos en tiempo y pagos (estamos pendientes de la publicación del nuevo sistema de ayudas para la inminente temporada que arranca). ¿No se podrían profesionalizar esos ingresos?. Algunos atletas tienes cubiertos ciertos gastos al vivir en centros de Alto Rendimiento, como alojamiento, comida, servicios médicos… pero no solo de atletas que residen en Madrid o Barcelona vive la selección, y esos restantes pagan constantes los gastos que otros tienen cubiertos.

La verdad es que como veis es todo un puzle muy complejo, que cuando consigues estructurar parece encajar, pero que se desmorona fácilmente en cuanto llega una lesión o complicación que hace que se desdibuje la compleja situación  y sea imposible mantener un nivel en los entrenamientos y competiciones.

Yo, por ejemplo, si no hubiese tomado la decisión de incorporarme este año a la iniciativa Entrena tu futuro, tras tocar fondo en pista cubierta, no sé si hubiera podido brindarme una nueva oportunidad en el tartán. Tras perder parte de mis ingresos y la beca de la RFEA por la falta de resultados auspiciados por una complicada (por no poner una palabra malsonante) lesión que hasta este año no ha tenido diagnóstico, hubiera sido inviable seguir con mi profesión sabiendo que me ocurría algo que no me permitía competir con normalidad.

Y mientras tanto, veo a lo largo del panorama nacional multitud de eventos deportivos y atléticos en los que se cuentan con verdaderos profesionales del deporte que viven de ello y que no lo hacen por sus grandes resultados deportivos, sino por sus grandes legiones de seguidores (y sí, es un recurrente tema que azota al running pero que deja de lado al atletismo). Dejando para otro post el momento maternidad, donde la conciliación roza un punto imposible cuando de deporte se trata, sigo esperando con ilusión noticias sobre Real Decreto que permitirá el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social de los deportistas de alto nivel.

Así que más que nunca resalto que el que es atleta lo es por una pasión, pero que si exigimos resultados que implican una dedicación profesional, se debe fomentar que la práctica sea profesional: de verdad. De mientras, seguiremos en la lucha en la que a veces te sientes un poco heroína por no rendirte en tu causa: la de tus ilusiones y objetivos deportivos.

Pedro Etura / A Photo Agency

#IRONMUM con más ganas que nunca de volver a volar.

Cuando nace un bebé, nacen unos padres

Esta es sin duda la frase que más se me ha grabado de todo lo que he leído durante el embarazo. Y es que no es solo un mundo nuevo para el bebé que llega, sino que también lo es para aquellos padres que aumentan su unidad familiar (sobre todo los primerizos). Un periodo de adaptación delicado para el hogar, ya que es un proceso que a veces se hace más difícil por la multitudinaria bienvenida que suele suponer el nacimiento de un bebé.

El amor de vuestra vida llega a casa, pero con la extraña condición de que os tenéis que conocer y aprender a convivir… y aunque, por el contrario a las relaciones tradicionales,  en este caso las terceras personas son fundamentales. Más complicado se hace de gestionar con todos los demás.

Llevas meses aguantando el cuñadismo, pensando en ocasiones que igual ‘pasas’ demasiado…cuando te das cuenta que en realidad solo quieres vivir todo el proceso de manera natural, cuidándote y dejándote llevar (porque la mayoría de las sensaciones y cosas que te pasan, no dependen para nada de ti). Así que siguiendo la norma que un día me mostraron, he ido viviendo plácidamente mi embarazo sin expectativas (hasta esos días que me levanto como si me hubieran dado una paliza). Pero tanto sabe todo el mundo que tú piensas que no sabes nada.

Ciertamente, nunca me he planteado que tamaño debe tener el capazo del carrito ni su cesta, ni sabía que la almohada no es recomendable para los recién nacidos, hasta que lo aprendí. De hecho, tampoco me he planteado lo de la lactancia, porque lo veía algo tan natural como que si puedo hacerlo, lo haré…o si no puedo, pues me tocará alimentar a mi hijo de manera ‘artificial’ (Por cierto, si decides hacerlo llegará la pregunta de hasta cuándo).

Soy más de un proceso más natural como ver qué ocurre cuando no te puedes anticipar y en ese momento pensar, pero pareces convertirte en un monstruo por no saber si vas a dar el pecho o si te vas a poner la epidural, a lo que añadir si vas a dar a luz en la pública o en la privada. Al final, igual que es un proceso evolutivo para el niño, lo es también para los padres, aunque el renacuajo tiene la ventaja de estar en su burbuja personal.

Pero lo que más miedo me da es que desaparece la soledad, y no porque ahora haya un inquilino más, si no que como decía al comienzo, sabes que tu casa va a parecer una jornada de puertas abiertas, que quizá se plante gente sin avisar y tu simplemente quieras descansar o que hoy pases de limpiar. Pero lo peor es que se que el cuñadismo llegará al retoño y que todos te pondrán el ejemplo de su hij@, cuando yo soy fiel defensora de individualizar, como en el entrenamiento (jajaja). Todo el mundo parece opinar en lo que sin duda es vuestro momento como pareja más personal.

Y algunas personas costará que respeten nuestras decisiones y eso a mi se que me va a enfadar. Como me enfadará que alguien no entienda que no quiero fotos en las RRSS de la carita de mi bebé… Yo expongo de mi vida aquello que creo que debo compartir, pero al igual que hay cosas que si, hay otras que no, y esto es un no rotundo.

Pero como digo, habrá que adaptarse y aprender, como en todo, y está bien pedir consejos. Pero el pedir opinión, no da potestad ni autoridad.

Aunque os debo reconocer que lo peor es ese aviso en tono de amenaza: “Ya lo verás” (o en su defecto, “ya me lo contarás”). A ver, que digo yo… que en mi caso es algo que queríamos y deseábamos. Que como adultos sabemos lo que supone criar a un hijo, aunque sea en parte. Que te hablen de la maternidad como si fuera el fin de tu persona, o te lo pinten como un estado de amargura, pues hombre, al final me entristece (aunque más por quien me lo dice que por mi misma). Te queda pensar que tu barriga y tu embarazo es un estado temporal, pero que lo de cenizos de algunos no tiene solución.

Por favor, decidme que no son mis hormonas y que este problemilla os ha surgido a más. Cualquier anécdota, que además ayude a eliminar el factor sorpresa, será bienvenida. Que eso de compartirlo parece que le da un poco de humor al asunto. Igual es que simplemente en este estado me pilla todo de nuevas y que al final siempre es la misma retahíla (y sí, cuando de a luz, me tocará contar 200 veces cómo ha ido todo. Lo asumo). Pero como algunos temas del verano, cuando llevan ya unos meses: cansan.

 

Pandemia de cuñadismo

Hace ya algunos meses, comencé a escuchar este nuevo término en mi TL de Twitter. Gracias a los perfiles titulares de gente como @ContadordeKm, @PreMarathon  @drinkingrunners, @serraoner50, @albBarrantes, @_spanjaard y un largo etcétera de nombres que dan salsa a mí a veces insulso y estadístico muro, me familiaricé con #cuñadismo.

Quien me iba a decir a mí que poco después y con el pretexto de mi embarazo, iba a vivir esta pandemia en primerísima persona.

Desde que me sumergí en el mundo de las RRSS, allá por un lejano marzo de 2010, la piscina cubría mucho menos y cualquier cosa que podías chapotear en tus perfiles, no salpicaba tanto. Vueltas de la vida, recuerdo el día que me registré en twitter, tras una conferencia en el Congreso de Periodismo Digital (Huesca) escuchando a Manu Marlasca. No conocía este medio social, tampoco a este gran periodista… quién me lo diría ahora.

La cuestión es que del intrusismo que empezó a general todo el tema Social Media, hemos pasado a esta tendencia, casi aceptada, nominada como hemos dicho, cuñadismo. Tan implantada comienza a estar que su definición ya empieza a ser un informalismo formal, recogida en la Fundéu BBVA para referirse a la tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás.

La cuestión es que, siempre ha pasado de manera puntual, cuando publicas algo de entrenamiento, siempre hay un objetor a algo…a lo que sea, la cuestión es cuestionar. Pero fíjate tú, cuando hay una incipiente barriga, este factor se vuelve exponencial. El impacto, el suelo pélvico, la técnica, cómo te recoges el pelo, la malla que llevas…lo que sea.

“¿Estás asesorada? ¿eso es bueno?, eso no es así, eso es mejor asá, deberías bla bla bla…”

Cuando empecé con los perfiles públicos, el objetivo no era otro que trasmitir el backstage de una deportista, con sus sombras detrás de los focos, con su esfuerzo, con su adaptación, con todo aquello que incluye la programación de una temporada y de vez en cuando, el larguísimo camino hasta un éxito . Ahora mismo, esta es mi situación, todo cambia y es lo que cuento ahora, porque es lo que vivo. La gente no valora que entreno mucho menos, que adapto mi esfuerzo, que cambio ejercicios, pero sí: hago ejercicio. Porque estoy embarazada, no inválida. Porque siempre he sido activa y, al igual que es perjudicial que una embaraza que no hacía deporte se ponga en su nuevo estado a practicarlo, considero que de mi nivel pasar al sedentarismo no es la mejor opción.

Primero, porque yo me marchito si no tengo en mi vida actividad. Segundo, porque el ejercicio prenatal es el primer regalo que puedo hacerle a mi hijo antes del parto. Tercero, porque me encuentro bien y puedo hacerlo. Y por último, y no menos importante, cohabito con mi entrenador, licenciado en CAFD, con un master en Alto Rendimiento (Matrícula de Honor es su TFM), deportista de Alto Rendimiento y resulta que padre de la criatura. No pocas razones tiene Luis para cuidarme bien… 

Así que sí, mi suelo pélvico está más que acostumbrado al impacto, llevo más de 20 años adaptándolo a ello. Además, mi pisada a 5’30” el kilómetro poco tiene que ver a cuando rodaba por debajo de 4’10”. De los ritmos que trabajo cuando entreno en pista, ni hablamos. Entreno con cabeza, adaptando las cargas, ampliando las recuperaciones, escuchando a mi cuerpo, pero sin escuchar a cuñados. Porque todo el mundo cuestiona qué debes comer, qué debes hacer, cómo debes hacerlo… Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Pero así es y así será, porque siempre pasa igual. En este país la cuestión es opinar. Y a mí me encanta escuchar las aportaciones de la gente, pero decidme que a veces no chirría. Que un licenciado diga que ejecuto un ejercicio mal, puede ser normal, lo que no es normal es que lo sea uno en derecho (LOL).

Así que navegantes de estas redes… ¿a vosotros también os pasa?. De ser así: ¿qué medicación me recetáis?

PS. Os dejo una interesante entrevista junto a Blanca Manchón sobre maternidad y alto rendimiento 

Mi primera carrera de ultra distancia

Aquellos que me soléis seguir por mis diferentes perfiles, ya sabéis la buena nueva que Luis y yo esperamos para noviembre. Sin duda una nueva carrera de fondo a la que nos adaptaremos aunque nuestras distancias naturales sean más cortas.

Como dijo una amiga nuestra común, somos un poco ‘personajes’ y aprovechamos para hacer oficial mi embarazo de una manera algo ‘original’. Aunque hace semanas que comenzamos a compartir con nuestro entorno cercano una alegría muy esperada por nosotros, había que esperar a pasar esos momentos de cierta incertidumbre en la evolución y desarrollo del bebe. Si bien, como nuestro deporte es así, ya parecía vox populi.

Casi en el ecuador de la dulce espera, se ha producido un stanby obligatorio en mi vida para que este proceso sea saludable. Ya os anticipe que para esta temporada tenia nuevos proyectos de vida y como veis, no mentía. Pero debo reconoceros que no esperábamos tener la suerte de poder conseguirlo tan pronto. En alguna ocasión ya lo he compartido y creo más que nunca que por fin, el tener algo de suerte, debe ser algo de esperanza que plasmar en líneas.  He sido sometido en dos ocasiones a una conización cervical (donde te extraen parte del cuello del útero) y ello podría acarrearme dificultades para quedarme embarazada y aumentar la posibilidad de un aborto.

Pero hemos tenido el sino de que no ha sido así y casi nos ha pillado a pie cambiado. Porque aunque teníamos la ilusión de que fuera durante este 2017 (el año posolímpico suele ser uno muy fecundo para las deportistas), estaba también inmersa en la recuperación de mi lesión. Esto ahora tendrá que esperar, ya que una prueba que me queda, así como la intervención suponen un riesgo innecesario que no me merece la pena.

Cuando compartes con tu entorno cuándo y por qué existen mejores momentos para intentar programar tu maternidad, parece que quieres deshumanizar el proceso. Lo que la gente no entiende es que la conciliación sigue siendo una carga importante que suele recaer en la mujer, así que imaginad cuando se trata de un trabajo físico, como es el deporte, lo que puede suponer. Tampoco verán con buenos ojos que sigas entrenando.

¿Y AHORA QUÉ?

Yo hasta prácticamente la semana 8 estaba entrenando con una frecuencia e intensidad más o menos normal en mí. De hecho, me plantee acudir a la primera jornada de liga de clubes para ayudar al Simply Scorpio en su lucha, pero estaba claro que me pudieron las ganas y no la sensatez (seria cuestión de hormonas). Progresivamente he ido disminuyendo las sesiones y sobre todo las de carrera, pero sigo en ello, porque me sienta bien y estoy asesorada en un proceso que creo que es muy  beneficioso tanto para mí como para el futuro bebe. Si conocéis a otras atletas que están compartiendo su proceso, veréis que cada una elige como llevar este tema… pero es normal, porque es tan personal como el decir dar el pecho o no.

Con todo esto solo quiero advertir que cierto contenidos que veréis y leeréis, razonablemente se adaptan a mi nuevo momento físico. Espero que os guste compartir el proceso conmigo, porque mis perfiles públicos siempre han tenido el fin último de que conozcáis las entrañas de lo que el deporte acarrea y ahora mismo este es el objetivo de mi temporada. Quién sabe, quizá cuando os animéis, podréis recurrir a consejos enfocados a este momento y dejar los de la técnica de carrera para aprender a entrenar en el 2×1.

Ahora se lanzará la pregunta, que ya nos han hecho tantas veces, de si a Luis y a mi nos gustaría que nuestro hijo corriera… Eso ya si eso, lo publico otro día. Por ahora a seguir con la espera de las semanas que quedan para dar la mejor bienvenida.

 

 

Lo excepcional de lo rutinario

Muchas veces, para los deportistas lo cotidiano se vuelve tremendamente extraordinario, porque es muy excepcional aquel atleta que tiene una vida completa en el ámbito laboral.

Cuando este invierno no vislumbraba el final del pozo en el que me estaba hundiendo la lesión, sabía que la oportunidad de empezar con el proyecto de ‘Entrena tu futuro‘ era el único cabo al que me podía amarrar para intentar no hundirme en la situación económica en la que la lesión me había sumido. Tras meses invirtiendo miles de euros en procesos para recuperarme que no tenían resultados, la pescadilla crecía porque el no poder competir con normalidad, no permitía recuperar lo ingresos. Así que solo era descontar, descontar, descontar… mientras quitaba ilusiones, eliminaba esperanzas y desaparecía cualquier opción de un diagnóstico en firme que arrojase algo de luz sobre todo este proceso.

Así que en la presentación de este acuerdo entre la empresa Bertelsmann y el Comité Olímpico Español, todos mis compañeros en esta segunda promoción afirmaban que era la opción perfecta para tener una oportunidad de comenzar en el mundo laboral y poder ir sumando experiencia. Mi situación era la inversa, para mí esta oportunidad me permitía no tener que abandonar mi lucha y poder continuar con mi verdadero y apasionante trabajo: el atletismo. Así pues, embarcarme en este proceso me daba la opción de recuperarme físicamente y regalarme una oportunidad  dibujada en tiempo para poder volver con garantías al tartán.

Tras cerrar mi última competición hace ya más de tres meses, en el que ha supuesto mi campeonato de España más amargo e indigerible, dar carpetazo definitivo a ponerme los clavos hasta que hubiese un cambio en mí vida supuso que los cambios llegasen unos detrás de otros. Cuando casi había perdido la esperanza, y tras dar vueltas por diferentes ciudades, médicos y especialistas, resultó que el doctor Pepe Sarasa, gracias a empezar a trabajar con mis fisios de FisioZaragoza, encontró la clave de lo que me ocurría.

Un endofibrosis en la arteria iliaca que se me estaba empezando a crear también en la pierna derecha. Algo así como un callo interno en la arteria justo en la zona de flexión de cadera, debido a la mecánica repetitiva de la técnica de carrera y  que limitaba mi riego sanguíneo en mis extremidades inferiores. Así, tras una dolorosa prueba de esfuerzo en la que intenté agonizar al máximo posible durante 20 interminables minutos (porque ya he llegado al punto en el que mi cuerpo no me permitía hacer 15’ de carrera continua sin dolor), comprobamos que la presión arterial caía de 11.5 a 4.5 tras es el esfuerzo. La bruta de siempre llegaba a correr así, pero aun algunos dudaban de la realidad de mi lesión.

Inmersa ya en mi rutina laboral, seguía entrenando y avanzando en las pruebas médicas, hasta que la recuperación a la misma era la más complicada: un baipás arterial.

Ante esto tome la decisión de por una vez, priorizarme a mí y no a este dolor que tantos meses me ha tenido esclava. Oxigenándome por completo de la competición, ni si quiera me he dado cuenta del momento del calendario atlético en el que ya estamos. Regalándome tiempo para mí, aprendiendo de este proyecto temporal, desarrollándome como persona y valorando todo aquello tan cotidiano para el mundo real y que a mí hasta ahora se me antojaba como excepcional. Posponiendo la intervención al momento adecuado.

Por primera vez en mucho tiempo un domingo no tengo que subir a hacer esas tediosas y repetitivas cuestas que se redundaban semana tras semana. Puedo dedicármelo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada, aunque esto último no se hacerlo.

Dedicar un domingo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada

Si una tarde llego cansada de todo el día, puedo adaptar mi entrenamiento o directamente, no hacerlo. Yo, que en mi historial como ‘alumna deportiva’ nunca tenía una falta no justificada, que hasta con fiebre en la pista me presentaba. Comer mirando la etiqueta, pero sin ya darle tanta importancia, dejar el cumulo de suplementos cada mañana, por la anemia que siempre arrastraba. Aprovechando el tiempo para varios proyectos que siempre dejaba ‘para otro momento’. Dedicándoles más tiempo a mis atletas, aprendiendo y disfrutando como entrenadora.

Y así podría seguir… en una larga lista de cosas en las que a veces me da miedo no echar de menos: el sufrimiento del láctico, las interminables sesiones de trabajo que en los último años no han tenido su reconocimiento, las horas en la camilla buscando desesperada la clave para alcanzar ese bendito estado de gracia, la incomprensión de aquellos que debían ser un apoyo, esa horrible sensación de abandono.

Me he descubierto feliz con aquello que para los demás es una rutina sin más. Pudiendo aprender y dejando crecer esos proyectos de vida que tenían que ser. Mirando con calma el tartán, porque sé que llegara, pero no cuando lo demás decidan, sino cuando yo de verdad quiera.

Por primera vez, y esto va por Toñi, sé que he mandado mi traje de ‘Wonder woman’ a lavar. Que pronto lo recogeré y cuando esté lista, me lo volveré a enfundar con el brillo del día antes de que esta historia de miedo empezase a cruzarse en mi camino. Pero eso llegará cuando tenga fuerza, cuando de verdad esté preparada para volar… pero de mientras, permitidme que disfrute de dejar de sentir la presión y volver a aprender a respirar.


A la dieta un plato sabrosón

Nuestro estilo de vida ha cambiado y mucho últimamente, pero la verdad es que da gusto ver que la tendencia general es hacia una rutina mucho más saludable. Ahora ya no es extraño ver a la gente leyendo las etiquetas cuando va a comprar, elegir opciones más ligeras en su alimentación y no solo vestir de sport, sino que además la gente usa la ropa deportiva que tiene.

En mi caso, lo de usar la ropa técnica nunca ha sido postureo, mucho menos cuando ni tenía (si, cuando yo empecé entrenaba con camisetas de algodón, era lo que había y había que sudar la camiseta de manera más literal que nunca), al igual que tampoco lo es lo de la alimentación. Desde que me independicé pude cuidar mucho más los detalles de una dieta que se convertía en fundamental para mejorar pequeños flecos que son tan importantes en el alto rendimiento. Después comenzaron mis problemas digestivos, que al principio pensaba que eran causadas por el estrés y la ansiedad de la competición, pero que resultaron ser ciertas intolerancias alimentarias. En la actualidad todo es mucho más fácil, porque el mercado ha cubierto las necesidades de estás intolerancias especiales (aunque no ha igualado los precios de sus productos) y en mi día a día tener una dieta como la que me diseña Andrea, ha facilitado el proceso de comer cada vez más ‘higiénico’. Permitidme que lo llame así, porque yo creo que ahora cada vez es más fácil comer bien, más accesible comer sano, pero el que come bien, sano y cuidando las ingestas, creo que al final cuida su hábito alimentario como una parte más de la higiene de su salud.

Porque si ahora mismo tenemos estas inquietudes es porque sabemos que parte de nuestra salud comienza en la alimentación y su importancia se incrementa cuando tenemos niños en casa. Pero comer sano, no es comer sin gracia, se puede alimentar uno bien dándole sabooooooor a la comida (si, veo cierto programa de televisión…Garrote!). Podemos potenciar los sabores sin renunciar a todas estas buenos hábitos que estamos adquiriendo porque tenemos productos que cada vez tienen menos cantidad de azúcar y sal sin perder la genuinidad del regusto que los hace originales y característicos. Por eso, cuando encuentro alternativas healthy a productos que a veces parece que debes desterrar, me gusta leer sus etiquetas para ver si merecen una oportunidad. Así lo he hecho con el nuevo Kétchup Heinz 50/50 y como de 50 de descuento va la cosa, aquí tenéis un cupón de 50 céntimos para que lo probéis, que al final es la mejor prueba que podéis tener.

Yo os dejo una receta de mi cena de hoy, que ya me estoy demorando en catar por compartirla con vosotros, que para estos calurosos días es la mejor opción:

ENSALADA DE AGUACATE Y GAMBAS (2 personas):


Una sencilla ensalada se puede convertir en un plato gourmet cuando los ingredientes son buenos y de calidad. Para esta ensalada necesitarás:

  • Unos 250 gramos de lechuga varias o lechuga romana (elige tu mejor opción)
  • 200 gramos de langostinos o gambas cocidas (unos 125 gramos si compras de las que ya están peladas).
  • 1 aguacate grande
  • 1 manzana (a mí me gusta para esta receta verde)
  • 30 gramos de piñones o frutos secos
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Salsa Rosa
    • Mayonesa casera: Huevo, limón, Aceite de oliva virgen extra (yo no le echo sal)
    • Ketchup Heinz 50/50
    • Zumo de media naranja

Una ensalada no tiene más complicación que mezclar con gracia las cantidades y los ingredientes que las componen. En este caso es muy importante la calidad de los productos.

La base tiene que ser una lechuga fresca y bien lavada, el contraste de textura del aguacate y la manzana son espectaculares (y aunque no hay que pasarse de cantidad de aguacate, debería tenerlo incluido en tu rutinaria dieta). A mí me gusta añadir un puñado de frutos secos, ya que son fuente de energía natural. Esta ensalada puede incluir tomate y/o maíz, pero eso ya para gustos los colores que nos dan estos alimentos.

La gracia y el toque lo da la salsa sin duda. Yo preparo mayonesa casera y añado el Kétchup Heinz, y no le añado sal a la receta porque el propio sabor que potencia el kétchup no necesita de más aditivos. Eso sí, a la salsa rosa me gusta darle un toque con un poco de zumo de naranja, aunque sé que muchos además le añaden coñac, creo que para una buena cena, en este caso no se necesita nada más.

Bon appetit! Sencilla, rica y nutritiva. Si te animas a probarla, me lo cuentas… ¡y otro día me invitas!

PS: Si quieres empezar a notar la diferencia…intenta cenar un poquito antes y ya verás