Mamá en cuarentena

Sin duda, el término que se aplica a ese aspecto físico de recuperación posparto, es un aviso de lo que realmente te vas a encontrar cuando tu retoño venga al mundo. Porque tal y como lo define la RAE, creo que de manera velada lo que nos anticipan los médicos es que vas a estar unos días de “aislamiento preventivo a  los que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas o animales”, pero la Real Academia es ambigüa y en las razones sanitarias, debemos ser conscientes que recogen también las psicológicas, hacedme caso.

En el corto periodo que llevo en este mundo como madre, he vivido en mi piel muchas de esas cosas que sabes que van a pasar, pero que cruzas los dedos para librarte. Así, que ahora que lo tengo reciente, por eso de que no se olvide como el dolor del parto, prefiero plasmarlo en forma de pequeñas píldoras que quiero compartir con vosotras (sobre todo vosotras, porque vosotros, amigos, no lo vais a vivir al 100% igual. Cosas de la naturaleza) pero que vosotros también debéis conocer y empatizar con las mamás.

Este post va a ser un texto vivo, que quiero dividir en tres partes: ya te lo dije, consejos y tómatelo con humor. En cada una de ellos irán breves situaciones, en las que seguramente vaya añadiendo ítems según vaya ganado experiencia en esto, también está abierto a vosotros, a vuestros comentarios que, con vuestro permiso y nombre, añadiré a la lista.

Os los describo brevemente antes de ponerme en materia, por si queréis ir al grano:

  • Ya te lo dije: Te vas a hartar de oír consejos y recomendaciones, de diferentes entornos, más o menos acertados, más o menos profesionales, científicos o tradicionales. Aquí os doy yo mi primer ‘ya te lo dije’: Escuchadlos, porque seguramente no os quede otra…y luego vosotros hacéis criba. Os recojo algunos que me han dado y como os digo, vosotros elegís.
  • Consejos: Aquí os expongo los míos, lo que he ido aprendiendo día a día en este breve lapso. Pero que sin duda, me han ido facilitando las cosas.
  • Tómatelo con humor: ‘un cambio importante en tu vida’, cuántas veces lo vas a escuchar. Pero vamos, si teníais pensada la paternidad sabíais que algo iba a cambiar y eso no quiere decir que sea malo o pierdas tu vida, sino que eso, un cambio como otros muchos que tienes en cada etapa y que te enriquece, porque siempre las experiencias enriquecen. Así que vamos a darle humor al asunto y pensar en positivo.

YA TE LO DIJE:

Lava antes la ropa del bebé: este es de los buenos, ellos tienen la piel muy sensible y finita, y debemos emplear un detergente especial. Así que antes de la primera puesta, lava las prendas con este jabón especial y recuerda quitarle todas las etiquetas. Aunque las prendas de bebé suelen tener muy cuidados estos detalles, algunas son más recias, o están en una zona más sensible. Corta por lo sano, por si acaso.

Duerme cuando duerme el bebé: en la teoría no suena tan mal, luego a la hora de la verdad la cosa cambia. Resulta que durante la noche el que se despierta por necesidad es el pequeño, y luego duerme tan plácidamente…otra cosa es que tú tengas esa capacidad de encenderte y apagarte. Tranquila, según pasen los días, la tendrás, sí o sí. Además, cuando llegues a los consejos lo entenderás, durante el día aprovecharás esos lapsos en los que tu bebé cae en los brazos de Morfeo, para hacer las cosas que no puedes hacer cuando está despierto.

La elección del carro: poco más y tienes que hacerle también un seguro, porque alguno es más caro que algunas motos. Aquí me quedé con los consejos de una amiga: manejo, plegado y una buena cesta. La verdad que tendrás que probar, porque el dejarse llevar por marcas de renombre, no es tan fiable. Busca conforme a tus gustos de manejo y de tu pareja, ya que la medida para ti puede no adaptarse a la suya. Al final valora relación precio, porque otra cosa que no te dicen es que en cuanto empiece a ir sentado y quiera ver mundo, le vas a dar la patada a tu precioso carro tres piezas, para comprar una sillita plegable al estilo paraguas. Fíjate cuando vayas por la calle, veras esos bonitos capazos/silla con manillar continuo, como nuevos y  tan bonitos. Fíjate ahora en las sillas plegables, todas están más que trilladas. Solución: ¿de verdad crees que será tan importante la inversión en el carro?, quizá debas buscar más adelante una buena silla que aguante, que será la que se lleve el verdadero trote.

El pediatra Google: será, como es en la vida actual, el gran recurso. Esa base de datos de ‘ya te lo dije’, que mezcla las nuevas tecnologías con la base tradicional. Encontrarás aglutinadas a forma de foro, las recurrentes dudas: ¿se puede bañar al bebé?, ¿cuándo se cae el cordón?, ¿puedo cortarle las uñas a un recién nacido?, ¿por qué se descama mi bebé?… y tú te sorprenderás leyéndolas, asúmelo.

CONSEJOS:

Tú bebe no es un fashionista: compraste con mimo detalles de su habitación como el cambiador. Pues te digo una cosa, a él le da igual, y si no te quieres volver loco lavando día sí y  día no su funda, ahí va el primer consejo: compra empapadores desechables. Lo aprendimos en el hospital y a los dos días de estar en casa, ya teníamos un paquete de 30 unidades. Suelen medir 40×60 -y ahí va otro consejo-  y estar plegado en tres, córtalos en esos pliegues, es justo la medida de tu bonito cambiador y a ti te cunden más. Más práctico e higiénico, y oye, que no hace falta que te compres un cuqui cambiador de bolso, te llevas un par de estos  en el cochecito, que no ocupan nada, y vas más que apañá.

De verdad que no es un fashionista: que igual te va a pasar con la ropa, que cuando más guapetón lo pongas, más ganas tendrá de un apretón de esos que desborda (y seguramente sea cuando ya estabais listos para salir de casa). Así que oye, la ropa le va a durar dos días y puesta puede que ni dos segundos… no te vuelvas loc@ con modelitos muy caros, desde mi punto de vista, no merece nada la pena. Hoy en día encuentras prendas de calidad a buen precio, así que valóralo.

Mamá, no soy fashionista, pero si sibarita: y es que no hay nada como un limpio pañal recién puesto… eso y el fresquito que entra cuando le estas cambiando. Que ya sabemos que con el frio pueden entrarnos más ganas de pipi. Y aquí, incido de nuevo en el empapador desechable.

Los niños manchan, tú también: también encontrarás la situación de que el bebé te manche a ti, pero en este caso me refiero también a todo lo que necesitarás en el puerperio: compresas posparto, discos absorbentes, bragas desechables… vamos, que no solo gastarás toallitas y pañales.

Adiós dignidad y/o privacidad: porque cuando estés teta fuera en una toma, o peor aún con sacaleches en mano, siempre habrá alguien para verlo, aunque no me quieras. Yo, como nunca he sido de tener pechos voluptuosos me consuelo pensando que estos son un espejismo que no van conmigo, así que la gente no ve mis pechos reales… y punto. La verdad es que muchas madres siempre tienden a preguntar si no les importa a los demás verlas amamantar, la cuestión es si alguien le pregunta a la madre si le molesta que le miren en el momento de lactar. Es algo natural, pero también personal. A mí me encanta la intimidad de ese momento y ahí os doy un consejo, que no os roben ese primer contacto con vuestro bebé, intentad que sea vuestro y de él, porque puede ser un momento muy sensible para que los vínculos se afiancen y agarre bien.

Economización del tiempo: el padre de los consejos que yo te pueda dar, tanto que vamos a disgregarlo en partes:

  • Piensa a corto plazo, muy a corto plazo: al hilo de ‘duerme cuando duerme tu bebé’, pronto verás que el retoño tiene unos ciertos patrones de sueño (de hecho, si eres observadora, verás que algunos los tiene desde que estaba en tu barriguita). Así que por el día, sabes que desde que cae dormido de verdad, tienes por delante una hora y media (puede ser más, pero asegura al corto). Fracciona tareas en ese lapso de tiempo y prioriza. Eso, y acepta que quizá una de ellas se quede a medias. Consecuencia del ‘a demanda’, que no es lactancia a demanda, en realidad es mamá a demanda.
  • Mujer de recursos: verás que lo de preocuparse, pronto se transforma en una facilidad de ‘ocuparse’ (que orgullosa estará Toñi Martos de mí cuando le cuente). Ir sola a la compra semanal puede ser una odisea. Carro y carro de bebé= misión imposible. Bueno, pues nunca había pensado en la compra en el hiper online, y oye, que montas al bebé en el coche y en el punto de recogida te meten la compra en el maletero. Para lo genérico que compras en grandes superficies y que suelen ser los mismos productos, facilita la vida. Para frescos, al mercado del barrio y eso te entra en la cesta del carrito (en esa que es grande porque has hecho caso al ‘ya te lo dije’). Pues toca darle al coco y volverse más resolutiva que nunca.
    • @patricacenabe me aconseja el sacaleches eléctrico – efectivamente creo que hice mal eligiendo el manual- y  yo me estoy pensando ponerme modo ordeño con un top que lleva extractor doble, solo me parece antinatural el precio.
  • Multidisciplinar: verás que puedes hacer muchas más cosas a la vez de lo que te crees. Incluso con ese, hasta ahora, torpe brazo no dominante. Mamá Multitask. Nada más que añadir, ya lo descubrirás.
    • Alicia MB me chiva el uso de los fulares elásticos o mochilas ergonómicas…yo os doy una pista: ya tengo una encargada.

Ponemos de nuevo el contador a cero #oneweek #IRONMUM

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TÓMATELO CON HUMOR:

El bebé huele siempre bien…tú no: Ellos huelen bien, hasta cuando tienen reflujo, es una pasada. Pero eso es ellos, incido: tú no. Ese mismo reflujo en tu ropa, ya no mola. Aquí es vital la importancia el consejo de la economización del tiempo. Pareja, ayuda a que saque un rato para una ducha tranquila, ella lo agradecerá… ¡tú también!

Tú ducha un nuevo fast spa:aúna la economización del tiempo y la mamá multitask. Yo ya tengo el gel exfoliante facial junto al champú, y según el momento, si hace falta lavarse los dientes, es una opción. Y la discusión de si hay que lavarse todos los días el pelo, aquí ya encuentras la solución, dependerá del tiempo o de si tu secador hace mucho ruido por la noche (el horario de la ducha puede ser susceptible de variación según el día).

Enriquecerás tu lenguaje: aprenderás nuevos términos, -como muselina- y acepciones. Cojín, ya no será solo un elemento decorativo, también tendrás uno de lactancia y otro antivuelco, ¡toma ya!.

Desata tu belleza natural: oye, que si tu madre no te llevó a una esteticista para que la primera vez que te depilases las cejas te las diseñase una profesional, es tu momento. Esas banalidades de belleza que tanto disfrutabas, dejarán paso a tu verdadero yo, quizá en unos días puedas rediseñarlas con el grosor que siempre te hubiese gustado para tus cejas. Tu piel agradecerá días sin make up, tus pies el ir siempre con calzado cómodo (aunque en mi caso eso sigue igual) y el smoked eyes tendrá una nueva versión, la de tus ojeras. A eso añádele que los complementos que tanto te gustan, pueden ser peligrosos. Esos bonitos collares y gargantillas podrán ser arma de ahogamiento…al igual que el pelo suelto. Pero no te preocupes, podrás lucir esos collares de lactancia y/o mordedor, será como volver a la infancia cuando te ponías aquellos de chuchería que eran de caramelo.

Seguramente hoy leas unos pocos items, dentro de més, igual necesito un nuevo post. Pero al final, lo que tanto oyes, es la gran verdad: merece mucho la pena. Tendrás momentos en los que te eches de menos a ti misma -y nunca olvides seguir queriéndote a ti también- pero en cuanto veas su carita, se te olvidará. La pareja es verdad que desaparece, porque ahora se transforma en familia, más que nunca. Debéis ser un tandém para afrontar esta batalla y ahí sabrás porqué elegiste a tu pareja, porque tu instinto te ayuda a elegir al mejor compañero en esta tarea. Y una cosa más: priorizarás lo importante y vivirás por primera vez la vida al momento, como tantas veces te prometiste hacer.

Conciliación

Atleta profesional

Cuando el otro día me entrevistaron para el programa Nosotras, me pedían que me presentase a cámara para que los espectadores pudieran ubicarse en eso de quién soy. Así que muchas veces se recurre, incluso nosotros mismos, a rotularnos como: Atleta profesional.

Ciertamente, creo que no hay una mayor contraposición que estos dos términos, y no en cuanto a implicación sino a remuneración.

A principios de este año, daban una trazada del complicado dibujo que supone ser atleta en dedicación exclusiva en nuestro país en el siguiente post. Y pongo en conciencia la cursiva, porque me atrevo a decir que en el 80% de los casos, inteligentemente, nadie se implica únicamente en el entrenamiento de alto rendimiento (en otros niveles, me parecería alarmante que fuese así) sino que se suele compaginar con estudios superiores y en ocasiones con trabajos de media jornada o flexibilidad horaria.

Con las pinceladas que se daban en las líneas del texto que os he enlazado, vamos a pasar a echar algunas cuentas…

Aquel que quiera ser ‘profesional’ y decida que a lo mejor es interesante que su actividad comience a cotizar, o te plantas con más de 30 sin nada, podrá tomar la maravillosa decisión de hacerse autónomo en nuestro país, bajo el convenio especial para deportistas DAN (si es que tiene esa calificación, que no todos los atletas de  cierto nivel alcanzan esa distinción). Para empezar, este atleta, si quiere una base para un salario aproximado de 1000€/mes, tendría que cotizar para la S.S. 266.02 €/mes (Los DAN tienen un tipo único de cotización del 28.30%, con un coeficiente reductor del 0.94 (año 2009) según este resumen del PROAD, en el cual os invito a leer el cuadro remarcado con ‘No incluido derecho a’).  Vamos, que en la temporada tendrá ya un gasto de algo más de 3000€ en cuotas que puede que pueda pagar de su ‘fijo’ pactado con el club, pero que, ¡vaya!, con suerte, te realizan en dos pagos anuales (pocos hace pagos mensuales fijos). Así, en la mayoría de los casos, tú sabes cuándo te van a pasar el cobro a ti, pero pocas veces en qué fechas vas a percibir muchos de tus ingresos.

Venga, no lo voy a pintar tan mal, recordad que al menos durante 18 meses puede haber una serie de bonificaciones para los “jovenzanos” que sean nueva alta: tarifa plana los primeros 6 meses de 50€, del séptimo a al año unos 137€ y de los meses 12 al 18 solo pagaríamos 193€ aproximadamente ese semestre. Retomando, en un atleta que perciba unos 6.000€ de club fijo, la mitad irá destinado a pagar la cuota (y que alguien les vaya avisando de lo que son las declaraciones trimestrales de IVA).

Pero no solo de los clubes viven los atletas (aunque en muchas especialidades, eso me temo). También se pueden percibir fijos en contrataciones por competiciones… aunque fíjate, no son facturadas, sino declaradas como premios o rendimientos de trabajo por las organizaciones y/o ayuntamientos. Así que miedo: aparecen en tu declaración diferentes pagadores y aunque sean cuatro duros (que soy viejuna) ya sabemos que pasa con ‘somos todos’. A lo que restamos, que no sumamos, que a muchos autónomos nos dejan para devolvernos parte de lo nuestro a final de año.

A todo esto, sigo resaltando que las fechas de tus gastos las tienes claras, no tanto las de tus ingresos.

Por otro lado, se pueden percibir Ayudas, que no ‘becas’ desde la federación por alcanzar méritos deportivos para ello. Están publicadas y reguladas  más o menos en tiempo y pagos (estamos pendientes de la publicación del nuevo sistema de ayudas para la inminente temporada que arranca). ¿No se podrían profesionalizar esos ingresos?. Algunos atletas tienes cubiertos ciertos gastos al vivir en centros de Alto Rendimiento, como alojamiento, comida, servicios médicos… pero no solo de atletas que residen en Madrid o Barcelona vive la selección, y esos restantes pagan constantes los gastos que otros tienen cubiertos.

La verdad es que como veis es todo un puzle muy complejo, que cuando consigues estructurar parece encajar, pero que se desmorona fácilmente en cuanto llega una lesión o complicación que hace que se desdibuje la compleja situación  y sea imposible mantener un nivel en los entrenamientos y competiciones.

Yo, por ejemplo, si no hubiese tomado la decisión de incorporarme este año a la iniciativa Entrena tu futuro, tras tocar fondo en pista cubierta, no sé si hubiera podido brindarme una nueva oportunidad en el tartán. Tras perder parte de mis ingresos y la beca de la RFEA por la falta de resultados auspiciados por una complicada (por no poner una palabra malsonante) lesión que hasta este año no ha tenido diagnóstico, hubiera sido inviable seguir con mi profesión sabiendo que me ocurría algo que no me permitía competir con normalidad.

Y mientras tanto, veo a lo largo del panorama nacional multitud de eventos deportivos y atléticos en los que se cuentan con verdaderos profesionales del deporte que viven de ello y que no lo hacen por sus grandes resultados deportivos, sino por sus grandes legiones de seguidores (y sí, es un recurrente tema que azota al running pero que deja de lado al atletismo). Dejando para otro post el momento maternidad, donde la conciliación roza un punto imposible cuando de deporte se trata, sigo esperando con ilusión noticias sobre Real Decreto que permitirá el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social de los deportistas de alto nivel.

Así que más que nunca resalto que el que es atleta lo es por una pasión, pero que si exigimos resultados que implican una dedicación profesional, se debe fomentar que la práctica sea profesional: de verdad. De mientras, seguiremos en la lucha en la que a veces te sientes un poco heroína por no rendirte en tu causa: la de tus ilusiones y objetivos deportivos.

Pedro Etura / A Photo Agency

#IRONMUM con más ganas que nunca de volver a volar.

Cuando nace un bebé, nacen unos padres

Esta es sin duda la frase que más se me ha grabado de todo lo que he leído durante el embarazo. Y es que no es solo un mundo nuevo para el bebé que llega, sino que también lo es para aquellos padres que aumentan su unidad familiar (sobre todo los primerizos). Un periodo de adaptación delicado para el hogar, ya que es un proceso que a veces se hace más difícil por la multitudinaria bienvenida que suele suponer el nacimiento de un bebé.

El amor de vuestra vida llega a casa, pero con la extraña condición de que os tenéis que conocer y aprender a convivir… y aunque, por el contrario a las relaciones tradicionales,  en este caso las terceras personas son fundamentales. Más complicado se hace de gestionar con todos los demás.

Llevas meses aguantando el cuñadismo, pensando en ocasiones que igual ‘pasas’ demasiado…cuando te das cuenta que en realidad solo quieres vivir todo el proceso de manera natural, cuidándote y dejándote llevar (porque la mayoría de las sensaciones y cosas que te pasan, no dependen para nada de ti). Así que siguiendo la norma que un día me mostraron, he ido viviendo plácidamente mi embarazo sin expectativas (hasta esos días que me levanto como si me hubieran dado una paliza). Pero tanto sabe todo el mundo que tú piensas que no sabes nada.

Ciertamente, nunca me he planteado que tamaño debe tener el capazo del carrito ni su cesta, ni sabía que la almohada no es recomendable para los recién nacidos, hasta que lo aprendí. De hecho, tampoco me he planteado lo de la lactancia, porque lo veía algo tan natural como que si puedo hacerlo, lo haré…o si no puedo, pues me tocará alimentar a mi hijo de manera ‘artificial’ (Por cierto, si decides hacerlo llegará la pregunta de hasta cuándo).

Soy más de un proceso más natural como ver qué ocurre cuando no te puedes anticipar y en ese momento pensar, pero pareces convertirte en un monstruo por no saber si vas a dar el pecho o si te vas a poner la epidural, a lo que añadir si vas a dar a luz en la pública o en la privada. Al final, igual que es un proceso evolutivo para el niño, lo es también para los padres, aunque el renacuajo tiene la ventaja de estar en su burbuja personal.

Pero lo que más miedo me da es que desaparece la soledad, y no porque ahora haya un inquilino más, si no que como decía al comienzo, sabes que tu casa va a parecer una jornada de puertas abiertas, que quizá se plante gente sin avisar y tu simplemente quieras descansar o que hoy pases de limpiar. Pero lo peor es que se que el cuñadismo llegará al retoño y que todos te pondrán el ejemplo de su hij@, cuando yo soy fiel defensora de individualizar, como en el entrenamiento (jajaja). Todo el mundo parece opinar en lo que sin duda es vuestro momento como pareja más personal.

Y algunas personas costará que respeten nuestras decisiones y eso a mi se que me va a enfadar. Como me enfadará que alguien no entienda que no quiero fotos en las RRSS de la carita de mi bebé… Yo expongo de mi vida aquello que creo que debo compartir, pero al igual que hay cosas que si, hay otras que no, y esto es un no rotundo.

Pero como digo, habrá que adaptarse y aprender, como en todo, y está bien pedir consejos. Pero el pedir opinión, no da potestad ni autoridad.

Aunque os debo reconocer que lo peor es ese aviso en tono de amenaza: “Ya lo verás” (o en su defecto, “ya me lo contarás”). A ver, que digo yo… que en mi caso es algo que queríamos y deseábamos. Que como adultos sabemos lo que supone criar a un hijo, aunque sea en parte. Que te hablen de la maternidad como si fuera el fin de tu persona, o te lo pinten como un estado de amargura, pues hombre, al final me entristece (aunque más por quien me lo dice que por mi misma). Te queda pensar que tu barriga y tu embarazo es un estado temporal, pero que lo de cenizos de algunos no tiene solución.

Por favor, decidme que no son mis hormonas y que este problemilla os ha surgido a más. Cualquier anécdota, que además ayude a eliminar el factor sorpresa, será bienvenida. Que eso de compartirlo parece que le da un poco de humor al asunto. Igual es que simplemente en este estado me pilla todo de nuevas y que al final siempre es la misma retahíla (y sí, cuando de a luz, me tocará contar 200 veces cómo ha ido todo. Lo asumo). Pero como algunos temas del verano, cuando llevan ya unos meses: cansan.

 

Pandemia de cuñadismo

Hace ya algunos meses, comencé a escuchar este nuevo término en mi TL de Twitter. Gracias a los perfiles titulares de gente como @ContadordeKm, @PreMarathon  @drinkingrunners, @serraoner50, @albBarrantes, @_spanjaard y un largo etcétera de nombres que dan salsa a mí a veces insulso y estadístico muro, me familiaricé con #cuñadismo.

Quien me iba a decir a mí que poco después y con el pretexto de mi embarazo, iba a vivir esta pandemia en primerísima persona.

Desde que me sumergí en el mundo de las RRSS, allá por un lejano marzo de 2010, la piscina cubría mucho menos y cualquier cosa que podías chapotear en tus perfiles, no salpicaba tanto. Vueltas de la vida, recuerdo el día que me registré en twitter, tras una conferencia en el Congreso de Periodismo Digital (Huesca) escuchando a Manu Marlasca. No conocía este medio social, tampoco a este gran periodista… quién me lo diría ahora.

La cuestión es que del intrusismo que empezó a general todo el tema Social Media, hemos pasado a esta tendencia, casi aceptada, nominada como hemos dicho, cuñadismo. Tan implantada comienza a estar que su definición ya empieza a ser un informalismo formal, recogida en la Fundéu BBVA para referirse a la tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás.

La cuestión es que, siempre ha pasado de manera puntual, cuando publicas algo de entrenamiento, siempre hay un objetor a algo…a lo que sea, la cuestión es cuestionar. Pero fíjate tú, cuando hay una incipiente barriga, este factor se vuelve exponencial. El impacto, el suelo pélvico, la técnica, cómo te recoges el pelo, la malla que llevas…lo que sea.

“¿Estás asesorada? ¿eso es bueno?, eso no es así, eso es mejor asá, deberías bla bla bla…”

Cuando empecé con los perfiles públicos, el objetivo no era otro que trasmitir el backstage de una deportista, con sus sombras detrás de los focos, con su esfuerzo, con su adaptación, con todo aquello que incluye la programación de una temporada y de vez en cuando, el larguísimo camino hasta un éxito . Ahora mismo, esta es mi situación, todo cambia y es lo que cuento ahora, porque es lo que vivo. La gente no valora que entreno mucho menos, que adapto mi esfuerzo, que cambio ejercicios, pero sí: hago ejercicio. Porque estoy embarazada, no inválida. Porque siempre he sido activa y, al igual que es perjudicial que una embaraza que no hacía deporte se ponga en su nuevo estado a practicarlo, considero que de mi nivel pasar al sedentarismo no es la mejor opción.

Primero, porque yo me marchito si no tengo en mi vida actividad. Segundo, porque el ejercicio prenatal es el primer regalo que puedo hacerle a mi hijo antes del parto. Tercero, porque me encuentro bien y puedo hacerlo. Y por último, y no menos importante, cohabito con mi entrenador, licenciado en CAFD, con un master en Alto Rendimiento (Matrícula de Honor es su TFM), deportista de Alto Rendimiento y resulta que padre de la criatura. No pocas razones tiene Luis para cuidarme bien… 

Así que sí, mi suelo pélvico está más que acostumbrado al impacto, llevo más de 20 años adaptándolo a ello. Además, mi pisada a 5’30” el kilómetro poco tiene que ver a cuando rodaba por debajo de 4’10”. De los ritmos que trabajo cuando entreno en pista, ni hablamos. Entreno con cabeza, adaptando las cargas, ampliando las recuperaciones, escuchando a mi cuerpo, pero sin escuchar a cuñados. Porque todo el mundo cuestiona qué debes comer, qué debes hacer, cómo debes hacerlo… Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Pero así es y así será, porque siempre pasa igual. En este país la cuestión es opinar. Y a mí me encanta escuchar las aportaciones de la gente, pero decidme que a veces no chirría. Que un licenciado diga que ejecuto un ejercicio mal, puede ser normal, lo que no es normal es que lo sea uno en derecho (LOL).

Así que navegantes de estas redes… ¿a vosotros también os pasa?. De ser así: ¿qué medicación me recetáis?

PS. Os dejo una interesante entrevista junto a Blanca Manchón sobre maternidad y alto rendimiento 

Mi primera carrera de ultra distancia

Aquellos que me soléis seguir por mis diferentes perfiles, ya sabéis la buena nueva que Luis y yo esperamos para noviembre. Sin duda una nueva carrera de fondo a la que nos adaptaremos aunque nuestras distancias naturales sean más cortas.

Como dijo una amiga nuestra común, somos un poco ‘personajes’ y aprovechamos para hacer oficial mi embarazo de una manera algo ‘original’. Aunque hace semanas que comenzamos a compartir con nuestro entorno cercano una alegría muy esperada por nosotros, había que esperar a pasar esos momentos de cierta incertidumbre en la evolución y desarrollo del bebe. Si bien, como nuestro deporte es así, ya parecía vox populi.

Casi en el ecuador de la dulce espera, se ha producido un stanby obligatorio en mi vida para que este proceso sea saludable. Ya os anticipe que para esta temporada tenia nuevos proyectos de vida y como veis, no mentía. Pero debo reconoceros que no esperábamos tener la suerte de poder conseguirlo tan pronto. En alguna ocasión ya lo he compartido y creo más que nunca que por fin, el tener algo de suerte, debe ser algo de esperanza que plasmar en líneas.  He sido sometido en dos ocasiones a una conización cervical (donde te extraen parte del cuello del útero) y ello podría acarrearme dificultades para quedarme embarazada y aumentar la posibilidad de un aborto.

Pero hemos tenido el sino de que no ha sido así y casi nos ha pillado a pie cambiado. Porque aunque teníamos la ilusión de que fuera durante este 2017 (el año posolímpico suele ser uno muy fecundo para las deportistas), estaba también inmersa en la recuperación de mi lesión. Esto ahora tendrá que esperar, ya que una prueba que me queda, así como la intervención suponen un riesgo innecesario que no me merece la pena.

Cuando compartes con tu entorno cuándo y por qué existen mejores momentos para intentar programar tu maternidad, parece que quieres deshumanizar el proceso. Lo que la gente no entiende es que la conciliación sigue siendo una carga importante que suele recaer en la mujer, así que imaginad cuando se trata de un trabajo físico, como es el deporte, lo que puede suponer. Tampoco verán con buenos ojos que sigas entrenando.

¿Y AHORA QUÉ?

Yo hasta prácticamente la semana 8 estaba entrenando con una frecuencia e intensidad más o menos normal en mí. De hecho, me plantee acudir a la primera jornada de liga de clubes para ayudar al Simply Scorpio en su lucha, pero estaba claro que me pudieron las ganas y no la sensatez (seria cuestión de hormonas). Progresivamente he ido disminuyendo las sesiones y sobre todo las de carrera, pero sigo en ello, porque me sienta bien y estoy asesorada en un proceso que creo que es muy  beneficioso tanto para mí como para el futuro bebe. Si conocéis a otras atletas que están compartiendo su proceso, veréis que cada una elige como llevar este tema… pero es normal, porque es tan personal como el decir dar el pecho o no.

Con todo esto solo quiero advertir que cierto contenidos que veréis y leeréis, razonablemente se adaptan a mi nuevo momento físico. Espero que os guste compartir el proceso conmigo, porque mis perfiles públicos siempre han tenido el fin último de que conozcáis las entrañas de lo que el deporte acarrea y ahora mismo este es el objetivo de mi temporada. Quién sabe, quizá cuando os animéis, podréis recurrir a consejos enfocados a este momento y dejar los de la técnica de carrera para aprender a entrenar en el 2×1.

Ahora se lanzará la pregunta, que ya nos han hecho tantas veces, de si a Luis y a mi nos gustaría que nuestro hijo corriera… Eso ya si eso, lo publico otro día. Por ahora a seguir con la espera de las semanas que quedan para dar la mejor bienvenida.

 

 

Lo excepcional de lo rutinario

Muchas veces, para los deportistas lo cotidiano se vuelve tremendamente extraordinario, porque es muy excepcional aquel atleta que tiene una vida completa en el ámbito laboral.

Cuando este invierno no vislumbraba el final del pozo en el que me estaba hundiendo la lesión, sabía que la oportunidad de empezar con el proyecto de ‘Entrena tu futuro‘ era el único cabo al que me podía amarrar para intentar no hundirme en la situación económica en la que la lesión me había sumido. Tras meses invirtiendo miles de euros en procesos para recuperarme que no tenían resultados, la pescadilla crecía porque el no poder competir con normalidad, no permitía recuperar lo ingresos. Así que solo era descontar, descontar, descontar… mientras quitaba ilusiones, eliminaba esperanzas y desaparecía cualquier opción de un diagnóstico en firme que arrojase algo de luz sobre todo este proceso.

Así que en la presentación de este acuerdo entre la empresa Bertelsmann y el Comité Olímpico Español, todos mis compañeros en esta segunda promoción afirmaban que era la opción perfecta para tener una oportunidad de comenzar en el mundo laboral y poder ir sumando experiencia. Mi situación era la inversa, para mí esta oportunidad me permitía no tener que abandonar mi lucha y poder continuar con mi verdadero y apasionante trabajo: el atletismo. Así pues, embarcarme en este proceso me daba la opción de recuperarme físicamente y regalarme una oportunidad  dibujada en tiempo para poder volver con garantías al tartán.

Tras cerrar mi última competición hace ya más de tres meses, en el que ha supuesto mi campeonato de España más amargo e indigerible, dar carpetazo definitivo a ponerme los clavos hasta que hubiese un cambio en mí vida supuso que los cambios llegasen unos detrás de otros. Cuando casi había perdido la esperanza, y tras dar vueltas por diferentes ciudades, médicos y especialistas, resultó que el doctor Pepe Sarasa, gracias a empezar a trabajar con mis fisios de FisioZaragoza, encontró la clave de lo que me ocurría.

Un endofibrosis en la arteria iliaca que se me estaba empezando a crear también en la pierna derecha. Algo así como un callo interno en la arteria justo en la zona de flexión de cadera, debido a la mecánica repetitiva de la técnica de carrera y  que limitaba mi riego sanguíneo en mis extremidades inferiores. Así, tras una dolorosa prueba de esfuerzo en la que intenté agonizar al máximo posible durante 20 interminables minutos (porque ya he llegado al punto en el que mi cuerpo no me permitía hacer 15’ de carrera continua sin dolor), comprobamos que la presión arterial caía de 11.5 a 4.5 tras es el esfuerzo. La bruta de siempre llegaba a correr así, pero aun algunos dudaban de la realidad de mi lesión.

Inmersa ya en mi rutina laboral, seguía entrenando y avanzando en las pruebas médicas, hasta que la recuperación a la misma era la más complicada: un baipás arterial.

Ante esto tome la decisión de por una vez, priorizarme a mí y no a este dolor que tantos meses me ha tenido esclava. Oxigenándome por completo de la competición, ni si quiera me he dado cuenta del momento del calendario atlético en el que ya estamos. Regalándome tiempo para mí, aprendiendo de este proyecto temporal, desarrollándome como persona y valorando todo aquello tan cotidiano para el mundo real y que a mí hasta ahora se me antojaba como excepcional. Posponiendo la intervención al momento adecuado.

Por primera vez en mucho tiempo un domingo no tengo que subir a hacer esas tediosas y repetitivas cuestas que se redundaban semana tras semana. Puedo dedicármelo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada, aunque esto último no se hacerlo.

Dedicar un domingo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada

Si una tarde llego cansada de todo el día, puedo adaptar mi entrenamiento o directamente, no hacerlo. Yo, que en mi historial como ‘alumna deportiva’ nunca tenía una falta no justificada, que hasta con fiebre en la pista me presentaba. Comer mirando la etiqueta, pero sin ya darle tanta importancia, dejar el cumulo de suplementos cada mañana, por la anemia que siempre arrastraba. Aprovechando el tiempo para varios proyectos que siempre dejaba ‘para otro momento’. Dedicándoles más tiempo a mis atletas, aprendiendo y disfrutando como entrenadora.

Y así podría seguir… en una larga lista de cosas en las que a veces me da miedo no echar de menos: el sufrimiento del láctico, las interminables sesiones de trabajo que en los último años no han tenido su reconocimiento, las horas en la camilla buscando desesperada la clave para alcanzar ese bendito estado de gracia, la incomprensión de aquellos que debían ser un apoyo, esa horrible sensación de abandono.

Me he descubierto feliz con aquello que para los demás es una rutina sin más. Pudiendo aprender y dejando crecer esos proyectos de vida que tenían que ser. Mirando con calma el tartán, porque sé que llegara, pero no cuando lo demás decidan, sino cuando yo de verdad quiera.

Por primera vez, y esto va por Toñi, sé que he mandado mi traje de ‘Wonder woman’ a lavar. Que pronto lo recogeré y cuando esté lista, me lo volveré a enfundar con el brillo del día antes de que esta historia de miedo empezase a cruzarse en mi camino. Pero eso llegará cuando tenga fuerza, cuando de verdad esté preparada para volar… pero de mientras, permitidme que disfrute de dejar de sentir la presión y volver a aprender a respirar.