Nuevas metas: la transición a la “vida” desde la competición

En plena visibilidad de deportistas de todas las especialidades, donde la viralidad llega para pronto marcharse, os voy a contar como estoy viviendo ese duro proceso que llega después: la retirada.

Siempre he crecido en este deporte preparada para el momento en el que estoy ahora, siempre he sido consciente de lo duro que iba a suponer psicológicamente este proceso. Pero ahora que estoy inmersa en él, os diré que hay días en los que es más difícil de digerir de lo que esperaba.

Esta transición depende muchísimo de la personalidad del deportista, de su situación y entorno personal, de la formación dual y de si el proceso ha venido acompañado de su incursión en el mundo laboral. No es lo mismo retirarte por una lesión, por propia decisión o porque uno está trabajando y tiene otra motivación.

Yo fui muy consciente siempre de que la incertidumbre de nuestro deporte, con suerte, me iba a permitir el vivir al día. Jamás una retirada con un colchón financiero como el que podemos imaginar en otros deportes. Por ello me preparé: tres carreras, un máster y trabajando en los momentos de lesión y embarazo.

Pensaba que así, el salto al vacío tendría una línea de vida, pero hay días que lo realmente siento es un miedo aterrador. Pienso en que voy a cumplir 37 años, con un hijo y una hipoteca, y que después de 7 meses desde que me retiré, aun no se “qué voy a ser”.

Porque ese es una de las primeras angustias que vinieron: ¿cuál será el siguiente paso?

Parece algo insignificante, pero cuando toda tu vida tus zancadas han ido pegadas a la cuerda, siempre buscando la calle uno e intentando cruzar lo más rápido posible la línea de meta… da vértigo no saber a dónde dirigirte caminando.

¿Hacia dónde iré? ¿Qué seré? El objetivo de buscar una nueva meta que te motive igual, que te haga emocionarte como el deporte lo ha hecho, que te llene de objetivos por los que dejarte la piel. No es fácil ni conseguirlo, ni desengancharte del sueño de volver a sentirlo.

Pierdes la seguridad de saber valer para lo que puedes lograr, te haces pequeño y cada entrevista laboral puede ser una puñalada moral. Un perfil muy sénior en formación y edad, una junior en experiencia y perfil laboral.

Pero cuando encima no puedes correr, como me pasa a mí por la lesión que me retiró, es aún peor. Porque pierdes la noción de ti, de tu equilibrio físico y mental, te sientes mal y, jamás pensé que diría esto, pero estoy más cansada que nunca. Pagaría lo que fuese por volver a doblar y sentirme más vital.

El síndrome del impostor, el abandono y la traición de tu cabeza… la triada del exdeportista

El síndrome del impostor, el abandono y la traición de tu cabeza… la triada del exdeportista.
Ojalá se abordase este tema de otra manera, ojalá se acompañase a todos esos nombres que suenan alto y luego se quedan en el olvido pronto. Ojalá ningún deportista tenga que sentirse en el punto de pensar: ¿de verdad mereció la pena?

Nacer con 36, en mi caso, no es fácil. Porque crecer en una nueva vida necesita de autonomía, pero con la tranquilidad de mirar hacia atrás y saber que hay alguien de apoyo detrás. Y el deportista, lamentablemente, de todos aquellos que aplaudieron, pocos quedarán.

La última meta de @Macias1500

Quiero pensar que es algo poético empezar el año diciendo que esto se acaba para mí.

Cuando empecé a correr por el 93 casi sin saber que lo hacía, no me podría haber imaginado cómo aquella casualidad iba a cambiarme la vida. Como ese deporte me iba a regalar una oportunidad, como un camino de posibilidades se abría para una niña que a priori: no las tenía.

Hoy empieza una nueva temporada atlética, hoy terminan para mi más de 20 cursos deportivos en los que he acudido a campeonatos de España desde que allá por el 99 lograse mi primera medalla de cadete.

Me forjé con dureza, me volví una guerrera que siempre ha luchado hasta la extenuación. Que siempre ha peleado cada meta, fuera la que fuera. Me convertí en una deportista que siempre lo intentaba, que todo sueño que se marcaba lo combatía hasta que se acababan los metros… y que, como buena maña, si de ella dependía, por cabezota lo conseguía. Pero siempre he sentido que pagaba más peaje, que mi equipaje era más pesado, que me tocaba apretar los dientes un poquito más.

A veces he creído que valía menos de lo que sentía, que no podría hacer nada que fuese “importante” y me he querido rendir muchas veces, muchas. Quizá presa de alguna de mis decisiones o de mi miedo a fallar a los demás, en algunos momentos he sentido que no he podido crecer o vivir este deporte como me merecía.  El momento, el sitio, o los tramposos, me han ido arrebatando fuerzas con cuentagotas por el camino y, ahora, todo esto que hemos vivido, me ha dejado exhausta…agotada.

El 2020 iba a ser mi último año de intentarlo, del último baile, de sentir esa garra de estar al 100% de mis posibilidades sin dolores. Tras esas dos horribles operaciones y su eterna rehabilitación, tras recuperarme del embarazo, tras por primera vez sentirme feliz con el atletismo de verdad, quería cerrar este bonito capítulo de mi vida…pero, sacudieron nuestras vidas y a mí me ahogó.

Tras semanas pasándolo mal, tras la lucha angustiosa de las secuelas físicas que el confinamiento ha tenido para mí, la vida a veces decide por ti. Me dije que solo había que esperar un poco más, lo vi una oportunidad para avanzar, para preparar el 3000, para seguir evolucionando. Pero, cosas de la vida, estas últimas semanas he sentido que ciertos hechos me han dejado sin fondo de maniobra, y me ha tocado tomar la decisión de ser otro negocio que debe cerrar la persiana.

Muchas veces he estado muy frustrada, muy infeliz y muy decepcionada con el atletismo. Me he sentido muy abandonada…hasta que aprendí que solo quitas lastre si aquellos a quienes considerabas importantes, se alejan de ti.

Empecé a comprender lo importante que era todo lo bueno que cada zancada me había dado, que hasta lo malo solo era un aprendizaje para avanzar a la siguiente salida. Que, aunque algunas veces me costase más, siempre conseguía levantarme. Cambié el enfado por el amor de aquellos que se quedaban, de los que me ayudaban y esta última fase, os puedo asegurar que han sido enormes personas a las que me he encontrado.

Me da miedo dejarme a nadie, porque al igual que para una primera impresión… solo hay una oportunidad para decir así adiós.

Aquel que conoce un poco mi historia, sabe que fue José Luis Morte aquel ángel que cambió mi futuro y que con su Estrella confió en una niña que jamás hubiese tenido autoestima ni tales posibilidades en la vida. Siempre me dices que me paso de agradecértelo, yo siempre creo que jamás será suficiente…

Mamá, como agua y aceite, pero si algo aprendí de ti es a luchar con uñas y dientes. No sabes cuantas veces me ha dolido tener que correr con mi apellido en el pecho, pues nuestra familia vino después y son quienes nos han demostrado lo que es este concepto. Gracias Víctor por todos estos años, sin hacer ruido, pero siempre a nuestro lado y al de mi hermano.

A Jesús Romero mi agradecimiento por todos esos años de crecimiento, de aprendizaje y de madurez deportiva.

A esas personas que me ha tocado conocer en el plano sanitario y humano, pero que han sido las boyas que han buscado cómo mantenerme a flote. Como mi querido “primo” Carlos Macías y las infinitas gestiones, a Pepe Sarasa y Javier Pérez Monreal, que fueron quienes dieron con la tecla y me llevaron a conocer al vascular Javier Álvarez, quien me operó, y a Benjamín Fernández que llevaron mi rehabilitación desde Gijón. A mi querido equipo de FisioZaragoza y Podium, quienes ha luchado día a día por mí y mis retos. A los servicios médicos de la RFEA.

A Javi Zapata, el corazón de Adidas, gracias por la humanidad y el amor que das a mi deporte, eres un gran hombre.

A ti, querido Miguel Ángel Mostaza, ya no te daré tanta tabarra, ya no te meteré tanta caña…pero tú sabes que me echarás de menos. Gracias eternas por estos años de trabajo, sin ti jamás hubiese logrado esa mínima olímpica. Nunca te librarás de mi y lo sabes, y mañana mismo te estaré pidiendo un nuevo dorsal.

A Toñi Martos, por abrir el caparazón y quitarme el traje de superwoman y convertirme en una persona aún más llorona, pero quizá más humana. Trabajar contigo no me hizo mejor atleta, me enseño a respetarme y conocerme como persona.  

Y como no podía ser de otra manera, a mi marido, a mi compañero, a mi entrenador y al mejor apoyo que jamás nadie ha podido tener. Luis, cuántas veces me has levantado, cuánto me has enseñado y cuánto he aprendido de ti como persona. Se que hoy no estás preparado, que al final todo esto se ha precipitado… pero estando juntos, ya sabemos que podemos superarlo. Gracias, por tanto, por hacerme evolucionar en el plano personal, por mostrarme lo bonito de entrenar y empaparme de tu sabiduría para hacerme también mejor entrenadora.

Jamás podría haber soñado un compañero de viaje como tú, eres el mejor padre que podía haber anhelado y me hace enormemente feliz saber que nuestro hijo te tiene a ti.

Gracias a todos los que me queréis, a los que habéis confiado en mí, a los que me habéis animado durante el camino…a los que de alguna manera me habéis dado oxigeno cuando me quedaba sin aire. A todos mis clubs, a mis patrocinadores, a todas las personas buenas que el atletismo me ha presentado. A mis grandes amigos, a mi hermana Elena.

Pensaba que iba a ser más fácil poner el punto y aparte…pensaba que ese instante aún no iba a llegar. Pero cuando hoy me he quedado sin aire corriendo, pensando en este instante, sabía que ha llegado el momento.

No me merezco llorar más, no me merezco más sufrimiento… no necesito seguir sintiendo que debo hacerlo. Mañana volveré a correr, mañana volver a buscar poner mi corazón a cien, pero desde mañana me calzaré cada día las zapatillas solo porque es lo que yo quiero hacer.

No me despido del atletismo, lo hago más mío que nunca. Pues todo lo que haga por él, nunca será suficiente para pagarle lo que él me ha regalado a mí. Solo firmo un contrato conmigo misma para recordarme que siempre lo he hecho lo mejor que he podido, pero que ha llegado el momento de seguir creciendo. Quizá llegue el momento de despedirme de Macias1500, habrá que buscar un nuevo álter ego en este proceso.

Y si has llegado hasta aquí, también te doy las gracias a ti. Si solo puedo sacar algo bueno del distanciamiento, es que estos días no poder recibir cada abrazo, no me desmontará aún más en mil pedazos.

Cuando cruzas una meta, te diriges de nuevo hacia una línea de salida. Nos seguiremos viendo en las pistas.

5 errores a evitar en la técnica de carrera🏃🏼‍♀️⭕️

Siempre que voy a trabajar ejercicios de técnica de carrera con un grupo de corredores, me presento con mi lema inicial:

¿a qué todos hemos hecho caligrafía y cuadernillos Rubio cuando éramos pequeños? ¿a qué nadie escribe igual?

Y es que tenemos multitud de tutoriales, videos y experiencias de ejercicios de técnica de carrera. La gran mayoría de corredores lo introducen en su rutina de entrenamiento (eso espero), pero aún así, sentimos que no corremos todo lo bien que queremos.

Lo primero que debemos pensar es que nadie puede correr igual. Nadie tiene la misma morfología, ni fuerza, ni trabajo o incluso el peso. Por lo tanto es imposible que todo el mundo corra técnicamente igual, sino que cada uno debe buscar la mayor eficiencia con sus medios. Pero no solo en cuanto a rendimiento, sino pensemos también en prevención de lesiones.

Por ello, hoy no me quiero centrar en las cosas que debemos hacer para mejorar, que seguro que las habéis oído y leído mil veces. Sino que os voy a llamar la atención sobre los errores más comunes que observo y que debemos evitar cuando trabajamos este aspecto tan fundamental como es el trabajo de técnica.

  1. Bajar la cabeza:

Si hacemos las cosas bien, siempre debemos ir con la cabeza alta, ¿no?

Pues cuando trabajamos la técnica de carrera lo mismo. Recordemos que estamos intentando aprender y asentar el mejor gesto técnico, pues en este caso pensemos también en la actitud. Me explico. Muchas veces tendemos a mirar hacia abajo, a no llevar la cabeza erguida cuando realizamos estos ejercicios… Eso, sin querer, hace que nos hagamos “pequeñitos” y que de alguna manera tendamos a encorvarnos.

Yo siempre explico que debemos pensar que tenemos un hilo en la parte superior de nuestra cabeza y que lo debemos mantener tenso cuando realizamos técnica. Esto nos ayuda a “crecer” y con ello a mantener la espalda más erguida, a extender durante la impulsión y nos permite más espacio para llevar la rodilla más alta. ¡Casi nada, eh! Pues eso, cuestión de actitud, vayamos con la mirada al frente e hinchando el pecho con lo bien que lo hacemos.

2. Olvidarnos del tronco

Otro de los errores es no mantener activo el tronco, ese CORE que hace de bisagra entre nuestros miembros superiores e inferiores. Pensemos que al final, en este tipo de trabajo, estamos realizando un trabajo de fuerza en el que debemos buscar mantener el tronco erguido y perpendicular al suelo, sin inclinarnos excesivamente hacia atrás o hacia delante.

Eso, señores, se consigue activando conscientemente el abdomen (con ese olvidado trasverso), los lumbares y glúteos.

Además, esto también nos protege en los impactos algo más agresivos en este tipo de trabajo

3. La técnica imposible de brazos

¡Ay los brazos! ¡Qué no corremos solo con las piernas! Y menos en distancias muy largas.

El movimiento debe ser natural, sin excesiva rotación del tronco (lo sé, no soy la más indicada, pero cuando lo entreno, intento mejorarlo). La oscilación debe ser de atrás a delante y hacia arriba, con el codo flexionado en unos 90º y la articulación del movimiento debe arrancar desde el hombro, que no debe estar demasiado tenso o elevado. Sin cruzar los brazos excesivamente. Podemos perder un montón de energía por el tren superior, además de asociarlo a sobrecargas dolorosas, como por ejemplo en el cuello.

Yo siempre pongo un ejemplo para qué pensamos visualmente en esto : el de los móviles de papel que hacíamos en el colegio… ¡pensad en esas chinchetas doradas que usábamos para que moviesen los brazos!

4. Amortiguar el impacto

Debemos buscar siempre el trabajo con la máxima extensión de la pierna, sobre todo en el momento de impulso.

Un fallo que suele existir es hacer los ejercicios sin mantener suficiente tensión en las piernas, dejando la rodilla de la pierna de apoyo flexionada. Hay que sentir que la rodilla esta fuerte y eso nos permite transmitir la fuerza aplicada desde la articulación del tobillo y el trabajo de pie, mientras que la rodilla se mantiene extendida. Eso nos ayuda en ese objetivo de crecer, de alargarnos verticalmente y de desplazarnos.

5. El pie colgón

Cuántas veces habréis oído eso del zarpazo o habréis intentado correr de antepié. Yo siempre digo que es la consecuencia de tener fuerza suficiente para lograrlo y no de forzar el apoyo. Además, para ese tipo de apoyo es necesario correr a ritmos altos (como en una competición o carrera) cosa que no siempre ocurre. Lo que sí es importante es no dejar el pie caído, sino como decimos en atletismo: armado.

El pie debe estar activo y reactivo, buscar una cierta posición de flexión e intentar no dejárnoslo debajo del culo solamente, sino buscar que quede bajo esa rodilla que también buscamos subir.

Espero que estos pequeños consejos estén presentes el próximo día que vayas a entrenar y que de alguna manera los interiorices para mejorar. Pero, sobre todo, espero que os parezcan útiles y que os gusten.

Y tú, cuéntame, ¿te has sentido identificado en alguno?

Entrenar sin objetivos: 5 tips para no caer en la desmotivación

En estos tiempos raros, seguro que muchos corredores están pensando: y ahora…¿qué hago?

Sin un calendario seguro, con la incertidumbre de nuevo llamando a las puertas de nuestra casa y con varias semanas de entrenamientos sin un destino fijo, se avecinan momentos de desmotivación.

Los deportistas, del nivel que sea, necesitamos de un objetivo que se convierta de alguna manera en nuestro destino. Cuando sabes a dónde quieres llegar, es más claro el camino a tomar.

Cuando sabes a dónde quieres llegar, es más claro el camino a tomar.

Por eso querría compartir con vosotros algunas claves para estos momentos desconocidos, ya que de alguna manera es un autoaprendizaje que en muchos momentos me he tenido que aplicar. Seguramente no valgan todos para todos, ni es una doctrina, ni soy una experta en la teoría (aunque me ha tocado serlo mucho en la práctica). Así que digamos que son unos consejos de vuestra amiga Isa.

1. Recuerda el porqué:

Cada uno comenzamos a calzarnos las zapatillas por uno u otro motivo: ¡recuérdalo!. Quién o qué te llevo a iniciarte, cómo ha cambiado tu rutina y cómo te sientes de diferente. Pero, sobre todo, rememora el porqué decidiste empezar a entrenar, qué te motivo esa primera vez.

Valora los beneficios que practicar deporte ha tenido para tu salud, incluso también en tu vida social (reconoce que ahora mismo has pensado en alguien cercano que has conocido en ropa de deporte).

Analiza también lo que el deporte te ha aportado a tu día a día. Seguro que ahora eres más organizado, porque hay que sacar un tiempo que parecía imposible para tu entrenamiento, te sientes más despierto y puede que incluso duermas mejor.

2. Mejora tus puntos débiles:

Muchas veces buscamos retos cercanos que nos llevan a entrenar con prisas e incluso, como consecuencia, a padecer lesiones. Pensamos en el corto plazo y en realidad, no solo no mejoramos como debemos, sino que hacemos las cosas sin progresión ni una correcta gestión, lo que siempre termina convirtiéndose en algún tipo de dolor.

Ahora que el crono no va a en contra, ni el calendario, aprovechemos para insistir y mejorar esos puntos débiles que siempre abandonamos: el trabajo de técnica, la fuerza, la correcta planificación…

Si siempre sufrimos lesiones del mismo tipo, busquemos el origen y tratémoslo por una vez correctamente.

Quizá sea el momento de empezar a realizar una planificación también en tu alimentación, aprovechar para hacerte esa prueba de esfuerzo para la que nunca tienes hueco o para intercalar alguna otra actividad deportiva que nos pueda ayudar a mejorar, por ejemplo, la felixibilidad (yoga, pilates o alguna otra case completamente diferente que te pueda motivar).

3. Disfruta el proceso:

Se que suena muy idílico y que la falta de motivación hace que muchas veces la percepción de esfuerzo que tenemos con un mismo entrenamiento, parezca mucho mayor.

Seguro que hay días que ya postergas en ponerte las zapas porque prefieres irte a una terraza…no te fustigues. El verano es un duro momento para el esfuerzo sin una fecha de salida, no te lo reproches, pero sé consciente.

Disfruta cada día que te apetezca hacerlo, recuerda lo bien que te sentiste los primeros días en los que pudiste salir a entrenar después del confinamiento. Valora esa libertad, aprende a escucharte en soledad y a conocerte.

Reconócete tu esfuerzo y siéntete mejor después de superar la pereza inicial. Si lo necesitas, olvídate de los tiempos, corre sin reloj (o sin medición si haces otro deporte) y ocúpate de despreocuparte.

4. Planifica tu entrenamiento:

Más que nunca, organiza con un profesional tu entrenamiento. Piensa que en realidad sí tienes un objetivo, pero a más largo plazo, una verdadera carrera de fondo.

Asume una responsabilidad y rutina que cumplir, y todo será más fácil. El tener a un profesional detrás, no solo te ayuda a mejorar, sino que te motivará y te apoyará en este complejo momento.

Ve cumpliendo día a día, mejora esos puntos débiles y así, cuando de verdad podamos, estarás mejor preparado que nunca para afrontar con garantías con tu próxima competición.

5. Márcate retos:

Que no lleves un dorsal, no quiere decir que no puedas incluir en tu calendario retos.

Participa en cualquier reto virtual, planifica un test el día que querías competir aquí o allí, pícate en Strava o crea un reto a contrarreloj con tus compañeros de entrenamiento. Que tengamos que mantener la distancia, no quiere decir que nos separemos, sino que empleemos nuestra creatividad y las herramientas que ahora tenemos, para seguir manteniéndonos juntos en movimiento.

Porque al final esto trata de eso, de que todo lo que nos esta ocurriendo no nos deje paralizados. Que recordemos que hacer ejercicio nos ayuda a estar más fuertes ante cualquier enfermedad y que también es una maravillosa herramienta mental.

Sigamos haciendo deporte, principalmente, para mantenernos sanos.

¿Te parece poco desafío?

Rutas por Zaragoza provincia: Los Bañales y Sos del Rey Católico

Puntuación: 5 de 5.

Empezamos un nuevo fin de semana en el que, más de lo normal, estamos deseando salir de casa y conocer los rincones que tenemos cerquita. Sin duda el confinamiento ha llevado a que a muchos el cuerpo nos pida aprovechar el tiempo que tenemos para conocer lugares nuevos dentro de las fronteras que cada fase nos está permitiendo.

Yo quiero compartir con vosotros una pequeña escapada de fin de semana que quizá os inspire a conocer lo que podemos encontrar por la provincia de Zaragoza con tan solo un par de días. Os anticipo que os voy a plantear alguna propuesta que tenía planificada pero que ya sabéis, cuando viajamos con un niño los horarios y planes nunca pueden ser encorsetados.

Nuestra primera parada está muy cerquita de Sádaba, a poco más de una hora de la capital aragonesa, en la Comarca de las Cinco Villas: el yacimiento arqueológico de Los Bañales.

De fácil acceso, puedes descubrir en un precioso paseo los bien conservados restos de una ciudad romana. A mi me enamoraron las termas y el acueducto. Además, en este momento del año el entorno está precioso con el trigo y las amapolas. Para ir por libre, el yacimiento está abierto, excepto un par de zonas valladas. Podéis emplear la visita que existe en la app ‘Arqueología clásica para jóvenes’ que puede ser interesante. Pero parad en el bar El Gallo de Sádaba o en el bar de Layana (en el mismo camino que nos lleva al yacimiento) y pedid una hoja de ruta para la visita. ¡Os ayudará mucho!

Os recomiendo seguir su página de Facebook, con información constante de los nuevos trabajos y descubrimientos.

Ahora hubiese llegado el momento de “repostar” y visitar un nuevo lugar, pero se nos alargó el paseo y nos quedamos sin esta parada. Pero os dejo dos opciones interesantes que valoramos:

  • Regresar a Sádaba y visitar su castillo para comer después en ‘La Encantaría’ de las Cinco Villas (aunque el pasado fin de semana seguía cerrado, llamad para aseguraros)
  • Seguir rumbo a Uncastillo para conocer y pasear por su casco medieval y parar a comer en ‘El Secreto’. Me han hablado muy bien varias personas, y aunque el fin de semana solo trabaja por carta, entre semana debe tener un interesante menú. Lo apuntamos como pendiente, si lo conocéis o vais, decidme qué tal la experiencia.

Nosotros continuamos directos a Sos del Rey Católico, donde teníamos reservada la noche con una caja de experiencias de esas que nunca gastas… La verdad es que solo existía una opción de alojamiento, pero quedamos encantados con el Hotel Vinacua. Camas cómodas, hotel moderno, vistas al monte y personal muy agradable (la única pega, para mí, que no admitan mascotas).

Este municipio se encuentra a unos 90 minutos de Zaragoza y prácticamente es limítrofe con la comunidad foral de Navarra, que se avista desde la posición de la altitud que da la ubicación sobre la peña Feliciana proporciona. Una intensa historia tallada en cada piedra que componen el conjunto de diferentes culturas que han vivido y “convivido” allí. Pero para eso lo mejor aprovechéis que desde el ayuntamiento están promoviendo la campaña “DÍAS PARA SOÑAR”, que invita a los ciudadanos nacionales a reservar alojamiento o servicios de restauración en Sos del Rey Católico hasta el 30 de junio (pero que se puede disfrutar hasta el 6 de enero de 2021).

Todas esas reservas, sean individuales, parejas o grupos, se beneficiarán de una visita guiada gratuita al Palacio de Sada, casa natal del Rey Fernando el Católico que aloja el Centro de Interpretación del Rey Fernando II de Aragón, así como una visita guiada por el Conjunto monumental, acompañada del servicio municipal de Guías de Sos. A nosotros nos encantó conocer la historia escondida a través de una magnífica guía -la hora pasando volando- descubriendo rincones secretos y detalles que, si no, pasarían desapercibidos. Yo os recomiendo primero la visita a la villa y luego conocer el Palacio. Os dejo los horarios programados:

  • Visita Villa: 11h, 13h y 17h.
  • Visita Palacio: 10h, 12h, 16h y 18h.

Sin duda, conocer uno de los pueblos más bonitos de España (y no lo digo yo) ha sido algo para repetir y, sobre todo, que solo por poder pasear por sus calles bien merece dedicarle algún día más. A lo que añadiré que: existen muchas rutas de senderismo preciosas que me quedé con las ganas de darle caña con las zapatillas.

¿Os animáis a este plan?

Enlaces de interés

Regalos para una corredora. Regalos para una chica runner II

Hace algún tiempo publiqué un post sobre qué podemos regalar a una chica corredora. Como estos días son aquellos de aprovechar los descuentos que nos ofrecen, os dejo de nuevo una lista con muchas cosas en común, pero también actualizada. Muchas de las cosas de la lista las tengo o las he probado, otras me parecen cosas que me podrían ser útiles. Esta vez, la vamos a ajustar a presupuestos, ¿qué os parece? Márcate el detallazo (Pd. Muchas son ideas unisex):

Por menos de 20€

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  • Banda flexvit mini para cumplimentar sus ejercicios (12,04€). Si vas a comprarle una de estas bandas, elige una dureza intermedia que le de más versatilidad a su trabajo, como por ejemplo la Flexvit mini core (naranja)
  • Black roll duo (16,11 €)a mi este modelo me está encantando porque da más profundidad a los masajes miofasciales de los roller, además de que es más específico para zona espalda, sacro y segmentos. Puedes elegir un tamaño mini para que no falte en su mochila de entrenamiento.
  • Black roll mini (8,55€) si te ha gustado la idea de un roller foam, pero te vas a asegurar con un modelo más tradicional, aquí tienes este pequeño ideal que Además de poder ser utilizado como un rulo de entrenamiento normal en zonas de menos superficie como la planta del pie, permite unir dos rulos estándar, med o pro entre sí, haciendo el rulo el doble de largo (hasta 60 cm)
  • Banda de pulsómetro color (9,99€) Compatible con Polar y Garmin, yo tengo esta banda en color rosa desde hace tiempo y me ha salido muy buena de calidad
  • Guantes (14,97€): Guantes técnicos con puntas de los dedos índice y pulgar que permiten usar la pantalla del móvil sin necesidad de quitártelos. Para posturear y ver tu app de correr en el móvil sin pasar frio. Ya sabéis que las zonas distales, como cabeza, orejas y manos, tenemos que abrigarlas bien.
  • Neceser con botellas de silicona (19,95€): Este neceser es súper práctico porque permite tener todo organizado y parte de ello a la vista para que no te dejes nada. Los botes de silicona rellenables son muy prácticos y tiene otro par de bolsillos para meter una toalla técnica, la muda interior o lo que necesites.
  • Lecturas de zapatilla. Os deje un enlace con unas cuantas lecturas para corredores que os pueden, o le puede mejor dicho, gustar.

Por menos de 60€

Regalos_menos_60_euros_corredoras

  • Quizá con una única mini band se nos quede corto el regalo, tienes la opción del pack de 6 Mini Band de Flexvit con todas las resistencias (56,78€). Estas mini band me resultan más cómodas que las de silicona o goma al tacto, además de que son lavables e hipoalergénicas. Os dejo un vídeo con algunos ejercicios 
  • Mochila Adidas (62,97€) Me paso dos eurillos del presupuesto, pero con la rebaja del Black Friday merece la pena porque esta mochila es súper práctica. A mi me encanta no solo por la capacidad, sino porque tiene un bolsillo acolchado externo para el ordenador y para viajes cortos es una maravilla. Si vas al aeropuerto no tienes que abrir todo para sacar tu ordenador en el control.  En color negro la encontramos por 55,97€ con la rebaja, ahí lo he clavado.
  • Unas buenas y preciosas mallas (34,97€): compartí ese modelo en RRSS y gustó mucho, además de que la longitud 7/8 es de las más cómodas que he probado (y he probado varias, te lo digo…) para aquellas que tampoco somos súper altas. Este modelo tiene un tejido muy agradable y cálido, pese a parecer finas. Para mi se han vuelto mis favoritas, y ahora con descuentos puedes mirar otro modelo en la web y comprar 2 por menos de 60€. Le haces un apaño para su entrenamiento seguro.
  • Camiseta técnica (23,96€): Otra opción es que le pilles esta camiseta que va a juego con las mallas… ¡lo petas!
  • Sujetador stronger for it iteration racer (26,97€) un must. No me cansaré de repetir la importancia de un buen bra para una corredora, estos para alto impacto, con espalda cruzada y refuerzo en el pecho son mis favoritos. Cuídale.
  • Una sesión de fisioterapia. Útil sí o sí. Necesaria, también.

Por menos de 150€

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  • Si quieres marcarte un detallazo, ya sabes que lo importante que son unas buenas zapatillas, aquí te dejo una oportunidad como son las SolarBoost 19 por 95€ en varios colores
  • Una buena chaqueta técnica para correr (69,97€) Ligera, que repela el agua, que retenga el calo y que sea mona.
  • Limpiador facial. El otro día probé un Foreo, debe haber mil modelos. Me explicaron que habían diseñado el Luna3 más enfocado a las deportistas para poder emplearlo en la ducha después del entrenamiento. La experiencia fue buena, aunque vale (con rebaja) 149€. No sé si realmente tendrá mucha diferencia con el Clarisonic que tengo yo (aunque el mio es un modelo antiguo).
  • Inscripción a ese objetivo deportivo: Behobia, Mapoma, Sevilla, Valencia…Cualquiera de esas míticas que sepas que le hace ilusión correr pero tiene dudas. Hazla con tiempo para que entrene bien y asegúrate que al final cumpla ese sueño que hasta ahora le daba un poco de miedo. El precio depende de cada carrera y muchas veces también del momento en la que hagas la inscripción. Oscilan entre 45-75€.
  • Un buen pulsómetro. Ahí no os recomiendo ninguno porque yo voy con un reloj obsoleto y con la correa cambiada porque se me rompió en la Spartan. Yo sigo siendo más partidaria de los pulsómetros con banda, os dejo un análisis por aquí.

Y podríamos seguir la lista con cremas de piernas y pies, suplementación y cosas que no tengo experiencia y conocimiento para prescribir. Pero seguro que el mejor regalo es que sea un detalle personal y que creas que puede necesitar y, sobre todo, que lo vaya a utilizar. Hasta unas gomas de pelo pueden ser lo más, solo si se regala con personalidad.

Si queréis compartir ideas, dejad vuestros comentarios y construimos entre todos una bonita wishlist.

PD. Si estáis federados podéis registraros en la página Federados con el Deporte, donde como colectivo hacen descuentos y ofertas. Por ejemplo, estas prendas de Adidas que están en la lista, se le puede sumar un 30% de descuento al ya precio de promoción del Black Friday

SuperMum

El pasado mundial de Doha ha dejado valoraciones y sensaciones muy distintas. Pero sí parece haber una experiencia común de las participantes femeninas que allí compitieron. Ana Peleteiro narraba como tuvo una desagradable experiencia en el hotel donde “había gente local y un día iba con ropa corta y vi que un hombre qatarí me grababa un vídeo». Al parecer las autoridades del país recomendaron a aquellas mujeres que quisieran acceder al interior de las instalaciones deportivas que llevaran «ropa discreta» para evitar problemas. «Yo intenté adaptarme a su sociedad y costumbres, pero el atletismo es uno de los deportes más igualitarios que hay. Por eso resulta contradictorio que en el deporte se defienda tanto a la mujer y después se organice una competición en un país como Qatar». Igual de clara se mostraba Pérez: “en este país una mujer, yo misma, no puede inspirar a otras mujeres a hacer atletismo porque las mujeres que me están viendo no tienen la posibilidad, por cuestión cultural, de hacer lo que yo hago”

Pero como mujer y madre hubo un gesto reivindicativo en pista que me caló, o así lo sentí yo, imagino que por empatía. Shelly Ann Fraser-Pryce recuperó el trono en la velocidad al ganar la carrera los 100 lisos dos años después de dar a luz a Zyon (3 meses antes que yo, Mommy Roket e IronMum, salvando las distancias) . Lo celebró dando la vuelta de honor con el pequeño en la pista.

También consiguieron un oro Allyson Felix en 4×400 mixtos y Liu Hong en marcha , después de su reciente maternidad.

Félix hizo público el problema de conciliar la maternidad y el alto rendimiento, así como los errores del sistema cuando levantó la polémica por su denuncia pública contra Nike por la sustanciosa rebaja en su contrato por el parón en su carrera. En un artículo en el New York Times, la deportista llegaba hablar de que la maternidad para una mujer atleta podía ser considerada por muchos como “el beso de la muerte” y el principio del fin de una carrera en las pistas.

NUESTRO PRIMER REFERENTE NACIONAL

Aquí en nuestro país, yo hice público un error administrativo parecido con las ayudas de maternidad del Consejo Superior de Deportes. Gracias a la buena labor legal de Javier Ten y la sensibilidad tanto de María José Rienda como de Mariano Soriano, esa incorrecta interpretación no se volverá a hacer. Pero no quería ir solo al tema administrativo, sino a la incertidumbre que supone deportivamente.

En España, si alguien quitó miedos a la maternidad en el atletismo fue Natalia Rodríguez (aunque después de hablar con ella, nunca lo hubiéramos pensado así muchas). Recuerdo que yo ese año no pude acudir al Meeting que se celebraba en Montjuic, donde ella reaparecía. Ojiplática me quedé al verla con los abdominales mas bestias de su carrera solo 9 meses después de dar a luz. Allí no consiguió la mínima, se quedó cerca, pero lo logró sobre la bocina, el último día  para conseguirlos: unos bestiales 4’03”68.

Paso ronda, semis y apareció esa Natalia trasgresora con su cabeza rapada para lograr un estratosférico puesto de finalista.

En ese momento las atletas vimos la luz, se empezaba a hablar de las “ventajas” de ser mamá en activo. Que si hormonas, que si estaba demostrado que te volvías una hulk de ti misma…¡ilusas!.

El propio Miguel Escalona, su entrenador, daba en ese momento con quizá la clave: “físicamente me impresiona, es un cambio brutal. Puede estar a la altura de cualquiera. Con cargas de trabajo no tan altas saca más partido. Quizás las hormonas no sean el causante del proceso, sino su consecuencia”.

En momentos en el que no había tanta información accesible, en el que ella tampoco podía contar y compartir cómo había enfocado el entrenamiento en ese periodo tan exigente, aquellas que no queríamos sacrificar el ser madres y seguir en activo, solo veíamos ese puesto y ese cuerpo. No todo lo que había detrás.

Ahora que yo misma lo he vivido en mi propia piel admiro más a Natalia cuando me confiesa que: “no tuve nada de asesoramiento profesional, solo el ginecólogo me pidió que respetara el tiempo de cuarentena y el trabajo de suelo pélvico antes de empezar a trabajar con impacto. Fui sobre la marcha escuchando mi cuerpo”. Tal y como es ella, intuitiva, en la vida y en la pista.

Y entonces relata la verdad que vivimos y que imagino a la propia velocista jamaicana experimentando fuera del foco. “Fue una temporada de locos porque no había planificación ninguna, disponía de la ayuda de mis padres por las tardes y de mi ex-marido David, y yo podía ir entrenando. Pero fue una locura, porque ese año estaba sin beca, se dieron una serie de cosas en contra y mucha presión, así que hice las cosas sin pensar, dejando la mente en blanco y por sensaciones.”

Donde dormir poco no era solo consecuencia de la nueva vida llamada Lupe, porque, aunque era una niña que dormía bien, la presión y el estrés que sentía la atleta por ir a los JJOO era tan grande que no descansaba. “Pero eran tantas las ganas que compensaba y podía entrenar con normalidad”.

Solo dio lactancia 2 meses, la recomendación del ginecólogo fue que no la alargara más porque no iba a aguantar físicamente, además de que la deportista se podía lesionar por la exigencia física. Y efectivamente se lesionó. Los JJOO eran 9 meses después del parto y la recuperación física total es de media un año. Natalia forzó la máquina a tope.

Resultado de imagen de natalia rodriguez final pekin“Parece que salió bien porque el resultado fue bueno, pero en realidad no fue así, porque tuve una fractura de estrés en el pubis y estuve mes y medio sin poder correr, en mayo. Así que hasta junio no pude retomar la normalidad.” Todo esto con el cronómetro en su contra. Quizá no es lo que muchos esperaban leer, ya que como dice ella: “no es una experiencia para contar para que alguien siga el ejemplo. Es de película de miedo, de pasarlo muy mal y gracias a que compensó todo ese esfuerzo y locura. Pero fue desagradable la experiencia.” Pero además, como ya me dijo en su momento: “mucha gente dejó de confiar en mi vuelta a la élite, la mayoría me dio la espalda, incluidos patrocinadores y demás, porque el ser madre para ellos supone que no vas a competir, no les eres rentable”

No es una experiencia para contar, para que alguien siga el ejemplo. Es de película de miedo, de pasarlo muy mal y gracias a que compensó todo ese esfuerzo y locura. Pero fue desagradable la experiencia.

Y parece increíble cuando recuerdas esa carrera, donde su cuerpo aguantó lo que pudo y logró alcanzar lo que la atleta se propuso. Lo que muchos no habíamos entendido es que, aunque en Pekín la viésemos desplazar elegante y ligera, había llevado una difícil mochila para llegar hasta allí. La carga que supone muchas veces conciliar, pero que sin duda merece la pena seguir luchando por concienciar.

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El dolor de un ex, de un ex-deportista.

En estos días las entrañas de deporte parecen removerse un poco y es imposible que de alguna manera así lo hagan también las mías.

Cuando ocurren hechos tan tristes como la pérdida de Blanca Fernández Ochoa, el deporte y la sociedad alza la voz y recuerdan un referente que durante muchos días no estuvo bajo el foco, sino en la oscuridad del olvido.

No quería escribir, sabía que ante esto saldría a la luz un pedacito más de mi alma. Pero ya estoy vendida al deporte, que más da darle otro regalo a este diablo.

El fin de semana viajaba a celebrar el enlace de uno de los mejores regalos que la competición te puede regalar, porque ante tanta competitividad, a veces falta de escrúpulos y poca humanidad, encuentras gente buena, amigos de los de verdad. No quería escribir, no quería, pero mi fortuito acompañante respondió a una llamada telefónica, iba a Cercedilla, a despedir a Blanca. Me hundí un poquito más en mi en mi plaza de turista, descubriendo en la ventana el mohín que mi cara angustiaba.

Al día siguiente leía la publicación de Almudena Cid y qué pena que, sin estar retirada, tanto reconocí: “Mi pensamiento de deportista imbatible dejó de existir cuando colgué mis punteras. Porque uno puede creérselo un tiempo, unos años, pero no para siempre. Y mucho menos cuando dejas el deporte y te das cuenta de todas las situaciones que has superado y que muchas de ellas no debieron ocurrir, por falta de un sistema, por falta de empatía o por falta de PROFESIONALIDAD. Porque sí, el deporte es política también, y hay quienes dirigen el deporte pensando que es de ellos y lo mueven a su antojo, dejando el respeto y la coherencia en su casa. Quizás ni allí los tengan”.

Esa fortaleza a la que, como deportista, tantos te asocian y que muchas veces ni eliges, ya que es tu única opción para sobrevivir. Me han llamado recientemente agitadora, hace escasos días me dijeron guerrillera… y en ocasiones, lejos de sentirme alagada, he percibido estos adjetivos como un ataque. Me he sentido la nota disonante, la que debería callar y hacer sonido de fondo como las demás.

Me he sentido la nota disonante, la que debería callar y hacer sonido de fondo como las demás.

Queremos cambiar las cosas para mejorar, pero muchas veces las individualidades solo nos dejan protestar, pero ante lo que consideramos nuestras propias injusticias, no las del deportista en general. La competición exige nuestro todo, nuestra vida, nuestro tiempo, al 100%. Nos consume hasta que cuando llega el adiós en la competición, el deportista no se retira, se muere en gran parte. Muere su motor, su día a día, su motivación y debe renacer con una edad en la que lo que realmente debería encontrar es estabilidad. Un estabilidad familiar y laboral que es difícil que en muchos deportistas pueda llegar.

Desde 2012 formo parte de una Junta de Gobierno de la RFEA, en la que me ha tocado defender muchos intereses de compañeros, compañeros a los que hemos conseguido descongelar becas injustamente paralizadas y cuya respuesta ha sido en alguna ocasión: para eso te pagan.  A ese atleta que me avasalló a preguntas en una competición internacional en la que yo también competía, le tuve que recordar que su obligación era leer el contrato de beca que en ese momento firmaba y que todo lo que me pedía estaba publicado. También qué decir que a mi nadie me paga nada, sino que invierto mucho tiempo intentando mejorar ese sistema del que antes hablaba. Os contaré también que otro de esos casos esperó a que yo la cagara en Zürich 2014 para enviarme un mensaje en el que se alegraba de mi desgracia. Una persona por la cual yo en la mañana de la final de Alcobendas peleé y me aseguré de que se le pagará esos trimestres retrasados. De reuniones mientras mis rivales descansaban y luego, así de desagradable es la calaña. También añadiré que yo no soy la única atleta que estaba en esas reuniones, pero si la que vive estas cosas…

Pero no me arrepiento, como tampoco de cómo el año pasado removí cielo y tierra para que se viera el error de forma que existía en las ayudas de conciliación. Sirvió para que se viese públicamente el problema y también para que yo tuviera que aguantar criticas en redes dándome por acabada, llamándome “paquete” y muchos piropos más que vuelven a llevarte a querer dejar de sentirte disonante. Otras compañeras decidieron actuar así en el pasado, haciendo que el error se encallara, yo me sentí feliz al ver que de alguna manera la sensibilidad existiera y el sistema rectificara.

Porque esto es muchas veces así, solo te quiero cuando estás ahí, en el pódium. Pero cuando te bajas de él, sea por lo que sea, tengo derecho a hundirte aún más al infierno, con ese diablo al que parece que con tus derechos de imagen, incluías a los de tu maltratar tu alma.

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Solo te quiero cuando estás ahí, en el pódium. Pero cuando te bajas de él, sea por lo que sea, tengo derecho a hundirte aún más al infierno, con ese diablo al que parece que con tus derechos de imagen, incluías a los de tu maltratar tu alma.

Y cuando te ves tan oprimido que te falta la respiración, intentas buscar vías para seguir creciendo, para sobrevivir y, como relata Almudena, salir en busca de medios para perseguir su nueva ilusión.

Yo aproveché y me formé, descubrí nuevas facetas en búsqueda de la felicidad cuando las pistas sean anecdóticas. Me formé y me formé, hasta que me encontré que tengo un perfil muy junior para una formación tan senior y que soy demasiado senior para comenzar como cualquier junior. Así que simplemente me quedo como una veterana sin experiencia y sin oportunidades para empezar.

Podría seguir y escribir sin fin, contando mis dos conizaciones, mis dos operaciones, mis millones de cicatrices internas, mi debilidad por mi inmunodeficiencia. Podría buscar vuestra pena, podría intentar que este mensaje llegara, que simplemente a alguien todo esto le calara…

Solo sé que con esto me recuerdo a mi misma que cuando llegué el momento me respetaré y me lo mereceré, mi descanso. Amaré siempre a este diablo, el que me ha dado una vida llena de oportunidades y penurias a partes iguales.

Lucharé por mejorarlo, buscando una herencia mejor, quién sabe si hasta para mi propio vástago. Tocará volver a luchar para intentarlo una vez más,  hacerlo de cero, sin red de seguridad, sin la confianza de casi nadie y el apoyo de muchos menos. Pero, aunque jamás me inviten a La Resistencia, diré que, sin apenas cuatro dígitos en mi cuenta bancaria, lo que sí tengo son millones de ganas.

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Miedo

Miedo, una palabra que solo leerla infunda temor.  Un sentimiento que aparece muchas veces en nuestra vida y de muchas maneras diferentes. A veces se maquilla con otras palabras: fobias, inseguridades o nervios que buscan no reconocer esa palabra. Esa palabra que solo pronunciarla nos provoca aprensión. Pero puede que no haya nada más valiente que reconocer tener miedo, una emoción de pura supervivencia.

Yo hoy: tengo miedo.

Dicen que normalmente aparece a lo desconocido, yo sé lo que me espera mañana y seguramente estoy más nerviosa que la otra vez. De nuevo quirófano, de nuevo 48 horas sin moverme en una cama, 1 mes de reposo y precauciones imposibles para una madre. Conocer el dolor que vas a padecer, lo tedioso de volver a empezar a cámara lenta, el temor a saber si esta vez todo va a salir bien. El anhelo doloroso de que por fin termine todo.

Pensar si me equivoco en seguir intentándolo, en si mi error puede ser fatal. La responsabilidad que arrincona las pasiones, saberse sin red con la veteranía en el horizonte.

Pero sin miedo no hay después. Cuanto más grande es ese sentimiento, más grande será el paso a dar. Y yo no quiero pasos, quiero zancadas que me dejen volver a volar. Este miedo que vivo hoy, no es mas duro que la angustia de estos años. Así que como siempre, pese a sentirme desnuda ante lo que viene, me reconozco firme…

Solo espero que tantas cicatrices no me debiliten. Que no creen fisuras en mi corazón. Que en lugar de crear hendiduras, siempre me recuerden los caminos de mi decisión.

Solo espero que tantas cicatrices no me debiliten. Que no creen fisuras en mi corazón. Que en lugar de crear hendiduras, siempre me recuerden los caminos de mi decisión

Os leo pronto, un poco diferente, un poquito más yo.

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Lactancia y deporte, de competición o no.

Llevaba tiempo queriendo escribir esta entrada, aunque tiempo que no tengo es lo que muchas veces hace falta para poder hacerlo…Pero en una semana tan marcada para la mujer como es esta del 8 de marzo, bien merecía un pequeño esfuerzo para ponerme a ello.

Hoy quería acercar un tema del que poca información se encuentra, y seguramente tenga que ver que es difícil encontrar artículos de este tema por lo complicado de tener la capacidad de encontrar una muestra significativa. Así que os voy a hablar de mi experiencia con la lactancia materna y el deporte.

Lo primero que me gustaría señalar es que el tema de la lactancia materna (exclusiva o mixta) es algún muy personal de la madre y que ruego a todos lo que lo leéis, lo veáis con respeto. De hecho, lo segundo que diré es que incluso a veces no es una decisión de la madre, porque puede haber algún problema en el proceso y, aún habiendo tomado como opción lactancia materna exclusiva (LME), puede no ser viable.

La OMS la recomienda y promueve dar el pecho como forma exclusiva de alimentación del bebé hasta por lo menos 6 meses de edad y de forma complementaria hasta los 2 años de vida. Bien es verdad que ayuda a la recuperación en cuanto a que la pérdida de peso es más fisiológica y rápida, y de hecho está demostrado que el útero vuelve antes a la normalidad y existe menos riesgo de hemorragia pos-parto. Además, parece ser que a largo plazo reduce el riesgo de padecer cáncer de mama o de ovario.

Hasta aquí, parece que más o menos existe un consenso. Pero, ¿qué pasa cuando hablamos de deporte?

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LACTANCIA Y DEPORTE

Cuando hablamos de reincorporarnos al entrenamiento tras el parto hay que tener en consideración el proceso para hacerlo. Durante la cuarentena, bastante tenemos como para preocuparnos de volver a realizar una actividad física programada.

El trabajo más recomendable desde la cuarta a la sexta semana post parto estará más orientado a reforzar la musculatura de la región perianal, recuperar el tono abdominal y corregir la lordosis lumbar compensatoria que se adquiere durante el último trimestre del embarazo (deben evitarse ejercicios que puedan provocar contracciones muy intensas, ya que puedan potenciar un prolapso genitourinario). Así que, como siempre, el entrenamiento deberá estar adaptado y más en un caso tan excepcional como el que supone un parto (ya sea natural o cesárea).

A partir de la sexta u octava semana post parto, la recomendación general es comenzar a realizar ejercicios aeróbicos de moderada intensidad, los que pueden durar entre 30 y 50 minutos como máximo. Para aquellas mujeres que también corréis, ya os aviso la especial atención que debéis tener en el uso de bras deportivos adecuados, tanto de sujeción, como de talla.  Hay que ser cuidadosas con el impacto que se produce y el movimiento de las mamas. Además, y se bien de lo que os hablo, las primeras semanas de entrenamiento en el que el ejercicio empiece a ser más intenso, podrá ser incómodo e incluso doloroso por el aumento de tamaño que presentan los pechos. No uséis los sujetadores deportivos que empleabais antes del embarazo, ya que no serán adecuados para este momento.

Parece estar demostrado que, si practicas deporte de forma habitual, la práctica de una actividad física moderada no tendrá ninguna consecuencia sobre la producción y calidad de tu leche. Pero cuando introducimos el factor intensidad leemos en algunos casos que el ejercicio físico intenso y prolongado, sobre todo para las mujeres que no están entrenadas, puede producir una disminución del volumen de leche y cambiar su sabor. Incluso puedes llegar a leer que el ácido láctico puede pasar a la leche materna, alterando su sabor y volviéndola más amarga, además de la salazón que le puede dar el sudor. Sin embargo, en e-lactancia, página de referencia para la compatibilidad con la lactancia materna, afirman que: “el ejercicio moderado es saludable y perfectamente compatible con la lactancia, no habiendo cambios en la composición de la leche ni disminución de su producción, que incluso puede aumentar. El ejercicio intenso podría disminuir la concentración de IgA y lactosa y aumentar la de ácido láctico y proteínas, con el posible cambio de sabor, pero esto es bien tolerado por el lactante. El ejercicio intenso continuado solo sería aconsejable en mujeres previamente entrenadas, p.ej: deportistas profesionales.”

YO Y MI LACTANCIA

Desde mi experiencia empieza el texto que ahora vais a leer. Yo creo que el deporte de competición sí es “compatible” con la lactancia, en ello he andado, pero está claro que no conviene empezarlo sin estar físicamente preparadas y también habrá que tener en consideración el tipo o especialidad que practicamos. También puedo confirmar que no es fácil ni práctico en muchas ocasiones y que seguro influye en el rendimiento.

El periodo de readaptación al entrenamiento de alta intensidad suele coincidir con ese momento en el que el bebé más demanda de la madre, provocando mayor cansancio, lo que se convierte un periodo físicamente exigente, que llega a ser extenuante si además se le suma la realización de ejercicio. Muchas veces cuando me han preguntado, no he sabido valorar si he estado más cansada por el hecho biológico de que mi cuerpo esta produciendo leche o por no dormir durante meses una noche del tirón.

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Cuando nos decidimos por la LME, estábamos seguros de que así sería los 6 primeros meses y que, con la introducción de la alimentación complementaria, iríamos destetando progresivamente según fuésemos en los entrenamientos.

Pero no contamos con la TETALGIA. Sí: ese maravilloso analgésico para el bebé que supone el pecho de su mamá. Así que, hasta el año hemos capeado con la lactancia mixta y procesos de enfermedad en los que solo funcionaba teta, mucha teta.

Con el gran esfuerzo de Luis, cuando de verdad decidimos que era el momento necesario para mí, me tuve que separar las noches de mi bebé, porque era inviable atenderle sin que el no demandase ese bibe rápido y calmante al que estaba acostumbrado. En un par de semanas su sueño cambió y empezó a dormir casi del tirón. En ese momento me pregunté ¿por qué no antes? ¿por qué me sentía tan culpable? Pero también sabia todos los beneficios que tan milagrosamente había conseguido alargar con la exigencia que ello había conllevado. También me ayudó psicologicamente mucho la experiencia de Maitane Melero, para no sentirme tan culpable. Ella me dijo que “no quería destetar, pero a los dos años que vi que la situación acababa conmigo. A partir de ahí, he vuelto a nacer. Y en cuanto al apego, tuve que desarrollar otras herramientas para que el niño estuviera bien y eso me unió aún más a él”.

MIS CONSEJOS

Vuelvo al comienzo y lo primero es que es una decisión muy personal, y que se debe respetar. Pero sí hay cosas que se podéis hacer cuando se decide mantener la lactancia e integrar el deporte:

  • Realizar el ejercicio físico después de amamantar, siempre que sea posible. Cuando era más pequeño y tenia más episodios de sueños diurnos, intentaba ajustar mi entrenamiento entre toma y toma. Me tocaba dar el pecho en el gimnasio, dormirlo y empezar la elíptica. A veces había suerte y podía terminar…otras muchas no. Está claro que, con los viajes y competiciones, la cosa se iba a poner aún más complicado. Lo peor fue mi primera competición fuera. Qué maravilla correr la milla de Jaén, que horror fue el extractor eléctrico que no conseguida aliviar lo que hacía mi bebé. Cuando llegué a casa, casi no podía levantar uno de los brazos (el del pecho favorito, ese que siempre quieren más). Me salvé de las mastitis, por los pelos.
  • Utilizar un buen sujetador de deporte, preferiblemente de algodón. Que tenga sujeción, pero que no os oprima. A mí, cuando me venía algo de subida, terminaba con mi nueva talla desorbitada y llena de bultos dolorosos. Otra recomendación, si sudáis mucho en una parte del entrenamiento, llevar otro de repuesto, cambiadlo y nunca os dejéis el sudado (aunque eso debería ser siempre)
  • Aumenta la ingesta de líquidos, en la lactancia siempre, pero con deporte aún más. También se recomienda seguir una dieta pobre en grasa (por debajo del 30% del aporte energético) y rica en hidratos de carbono complejos (hasta un 55-59%), para mantener los depósitos de glucógeno.
  • La regla también es algo que va a depender de este proceso y yo hasta que no suprimí la lactancia, no he vuelto a recuperarla. Sigue sin ser regular…y sabemos que el ciclo menstrual también tiene un impacto directo sobre el rendimiento.
  • Terminaré con algo más trivial y confirmando esa gran duda: la talla es algo eventual. Todo termina volviendo a su ser, incluido esa talla de sujetador que tenias olvidada. Puede que incluso queden más pequeñas, puede que solo diferentes. Para mi no ha sido algo muy significativo, y eso que he llegado a lucir un buen tallaje, porque cuando tienes índices tan bajos de grasa y venias de tener más pectoral que delantera, para mí no ha supuesto mayor problema (quizá aquí no me tendríais que preguntar a mí jeje).

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Lleva tu crianza como consideres que es lo mejor para tu familia, disfrútala y haz caso a la gran verdad de que el tiempo vuela. Y por cierto, si te decides por la lactancia materna, ya sea en el gimnasio, en la pista o donde sea, que no te de vergüenza y que no te sientas juzgada: ¡saca la teta fuera!