El coste del doping

Quizá hayas empezado a leer este post pensando que ibas a encontrar otro  contenido, pero no… si esperabas conocer lo que cuesta doparse en nuestro país, quizá tendrías que buscar en perfiles de otros atletas. Es este caso, voy a mostrar lo que el dopaje nos cuesta a aquellos que no empleamos prácticas ilegales para alcanzar nuestros resultados.

La verdad es que me da un poco de pena este contenido (bueno, mucho). Primero, porque quería preparar uno con un carácter mucho más positivo sobre el cambio que ha existido en nuestro deporte con la nueva presidencia del mismo. Segundo, porque preparando el contenido me he dado cuenta de una cruda realidad que me imaginaba, pero que al materializar duele más. Y es que elaborar periodísticamente esta entrada, me ha enseñado con hechos y cantidades concretas, parte de lo que me han robado los dopados. Siempre hablando del tema material, porque lo incuantificable no está pagado.

Así que en estos días que tanta demagogia escuchamos, que tantas lecciones de moralidad son impartidas por maestros que mucho tienen que aprender, voy a dar una máster class de economía, y eso que soy de letras.

He preparado una pequeña tabla donde queda bastante detallado todo ese robo a ‘mano armada’, pero antes de pasar a ella os explico un poco más.

BECAS Y PREMIOS:

Por una parte, los atletas en competiciones internacionales podemos optar a unas becas por resultados en las mismas. Estas becas se cobran trimestralmente y tienen una duración total de 18 meses (pueden ser renovadas y/o mejoras por resultados posteriores).  Desde 2013, estas becas están sujetas a la obtención de porcentajes, tienes garantizado el 65% y el otro 35% te lo tienes que ir ganando por méritos. Os explico todo esto, porque se ha tenido en cuenta para el cálculo de la cifra de pérdida, para no inflar datos sino mostrar las diferencias reales de pérdidas. Por ejemplo, se verá que la cifra final es menor de lo pensado, y es porque es la diferencia de un trimestre de la cuantía de la beca que hubiera correspondido.

Además, los puestos de finalista tienen en muchas ocasiones un premio puntual, que suele tener destinado el 25% al entrenador, cifra que habría que añadir en el supuesto.

LADRONEStabla-beca_premios

Para cuando se dediquen a dar charlas de moralidad, oportunidades y un largo etcétera de sus bondades como personas, esta es la gran realidad de sus actos. Desde marzo de 2011 a junio de 2013 esta es la cantidad real que a mí, Isabel Macías, se me ha robado. Esta cifra además, podría ser más, porque en el caso de Estambul 2012, hay dos atletas de esa final que anteriormente ya habían cumplido una sanción de dos años cada una (así que a la cifra final deberíamos sumarle casi 8.000€ más).

En esta tabla he querido ser pulcra, y en los casos que he nombra como ‘puesto moral’ solo he tenido en cuenta hechos reales de implicaciones en dopaje anteriores y/o posteriores, así que no he entrado a valoraciones de ‘sospechosos’ (que en alguna final, puede que me quede sola… me río por no llorar). Por ejemplo, las dos atletas rusas de París 2011 han sido sancionadas desde ese verano y no desde ese campeonato.

LO INTANGIBLE

Más allá de los más esos 30.000€ totales (en año olímpico me hubiera correspondido Beca ADO D5 mínimo), existe el caché que hubiera sumado en cada una de las 15 carreras aproximadas que compito contratada cada temporada, durante esos dos años.

Pero aquí quería enseñaros eso, lo cuantificable, porque lo intangible no me lo devuelve nadie, y ese dinero tampoco.

Quién me devuelve la seguridad y confianza en competición que otorga el haberme subido, al menos, una vez más en un pódium, el orgullo de ganar una Copa de Europa dando la máxima puntuación para mi país y mi equipo. El demostrarme que ese sentimiento de que me he merecido estar más arriba, era real y no un imaginario que yo había aumentado por confianza en mí misma.

Quién me quita el sufrimiento y dudas que he vivido después de cada final que sentía que era un fracaso, porque yo así lo sufría. Mi objetivo nunca era solo llegar a la final, era más… y aquellos compañeros o servicios médicos de la RFEA que me han visto sumida en un ataque de ansiedad o un mar de lágrimas, lo saben.

¿Pero sabéis que he ganado? El ser conocedora de que no me equivocaba, que lo que sentía era real y que tengo la tranquilidad de que si alguna vez no dormía después era por la pena, no por miedo a que me pillen en el control antidoping.

Ahora veo esta carrera, que es una de mis favoritas, y me reafirmo. La carrera que mejor he corrido tácticamente, la que mejor gestioné mentalmente, la que más fuerte llegué al final… Si, me merecía ganar.

Estos son parte de sus daños colaterales,  su afán de triunfar fuera de la legalidad. A mí también me hubiese venido muy bien ese dinero, y me vendría…pero yo jamás lo voy a recuperar. ¿Sabéis lo peor? Que ellos nunca lo devolverán.