Atleta profesional

Cuando el otro día me entrevistaron para el programa Nosotras, me pedían que me presentase a cámara para que los espectadores pudieran ubicarse en eso de quién soy. Así que muchas veces se recurre, incluso nosotros mismos, a rotularnos como: Atleta profesional.

Ciertamente, creo que no hay una mayor contraposición que estos dos términos, y no en cuanto a implicación sino a remuneración.

A principios de este año, daban una trazada del complicado dibujo que supone ser atleta en dedicación exclusiva en nuestro país en el siguiente post. Y pongo en conciencia la cursiva, porque me atrevo a decir que en el 80% de los casos, inteligentemente, nadie se implica únicamente en el entrenamiento de alto rendimiento (en otros niveles, me parecería alarmante que fuese así) sino que se suele compaginar con estudios superiores y en ocasiones con trabajos de media jornada o flexibilidad horaria.

Con las pinceladas que se daban en las líneas del texto que os he enlazado, vamos a pasar a echar algunas cuentas…

Aquel que quiera ser ‘profesional’ y decida que a lo mejor es interesante que su actividad comience a cotizar, o te plantas con más de 30 sin nada, podrá tomar la maravillosa decisión de hacerse autónomo en nuestro país, bajo el convenio especial para deportistas DAN (si es que tiene esa calificación, que no todos los atletas de  cierto nivel alcanzan esa distinción). Para empezar, este atleta, si quiere una base para un salario aproximado de 1000€/mes, tendría que cotizar para la S.S. 266.02 €/mes (Los DAN tienen un tipo único de cotización del 28.30%, con un coeficiente reductor del 0.94 (año 2009) según este resumen del PROAD, en el cual os invito a leer el cuadro remarcado con ‘No incluido derecho a’).  Vamos, que en la temporada tendrá ya un gasto de algo más de 3000€ en cuotas que puede que pueda pagar de su ‘fijo’ pactado con el club, pero que, ¡vaya!, con suerte, te realizan en dos pagos anuales (pocos hace pagos mensuales fijos). Así, en la mayoría de los casos, tú sabes cuándo te van a pasar el cobro a ti, pero pocas veces en qué fechas vas a percibir muchos de tus ingresos.

Venga, no lo voy a pintar tan mal, recordad que al menos durante 18 meses puede haber una serie de bonificaciones para los “jovenzanos” que sean nueva alta: tarifa plana los primeros 6 meses de 50€, del séptimo a al año unos 137€ y de los meses 12 al 18 solo pagaríamos 193€ aproximadamente ese semestre. Retomando, en un atleta que perciba unos 6.000€ de club fijo, la mitad irá destinado a pagar la cuota (y que alguien les vaya avisando de lo que son las declaraciones trimestrales de IVA).

Pero no solo de los clubes viven los atletas (aunque en muchas especialidades, eso me temo). También se pueden percibir fijos en contrataciones por competiciones… aunque fíjate, no son facturadas, sino declaradas como premios o rendimientos de trabajo por las organizaciones y/o ayuntamientos. Así que miedo: aparecen en tu declaración diferentes pagadores y aunque sean cuatro duros (que soy viejuna) ya sabemos que pasa con ‘somos todos’. A lo que restamos, que no sumamos, que a muchos autónomos nos dejan para devolvernos parte de lo nuestro a final de año.

A todo esto, sigo resaltando que las fechas de tus gastos las tienes claras, no tanto las de tus ingresos.

Por otro lado, se pueden percibir Ayudas, que no ‘becas’ desde la federación por alcanzar méritos deportivos para ello. Están publicadas y reguladas  más o menos en tiempo y pagos (estamos pendientes de la publicación del nuevo sistema de ayudas para la inminente temporada que arranca). ¿No se podrían profesionalizar esos ingresos?. Algunos atletas tienes cubiertos ciertos gastos al vivir en centros de Alto Rendimiento, como alojamiento, comida, servicios médicos… pero no solo de atletas que residen en Madrid o Barcelona vive la selección, y esos restantes pagan constantes los gastos que otros tienen cubiertos.

La verdad es que como veis es todo un puzle muy complejo, que cuando consigues estructurar parece encajar, pero que se desmorona fácilmente en cuanto llega una lesión o complicación que hace que se desdibuje la compleja situación  y sea imposible mantener un nivel en los entrenamientos y competiciones.

Yo, por ejemplo, si no hubiese tomado la decisión de incorporarme este año a la iniciativa Entrena tu futuro, tras tocar fondo en pista cubierta, no sé si hubiera podido brindarme una nueva oportunidad en el tartán. Tras perder parte de mis ingresos y la beca de la RFEA por la falta de resultados auspiciados por una complicada (por no poner una palabra malsonante) lesión que hasta este año no ha tenido diagnóstico, hubiera sido inviable seguir con mi profesión sabiendo que me ocurría algo que no me permitía competir con normalidad.

Y mientras tanto, veo a lo largo del panorama nacional multitud de eventos deportivos y atléticos en los que se cuentan con verdaderos profesionales del deporte que viven de ello y que no lo hacen por sus grandes resultados deportivos, sino por sus grandes legiones de seguidores (y sí, es un recurrente tema que azota al running pero que deja de lado al atletismo). Dejando para otro post el momento maternidad, donde la conciliación roza un punto imposible cuando de deporte se trata, sigo esperando con ilusión noticias sobre Real Decreto que permitirá el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social de los deportistas de alto nivel.

Así que más que nunca resalto que el que es atleta lo es por una pasión, pero que si exigimos resultados que implican una dedicación profesional, se debe fomentar que la práctica sea profesional: de verdad. De mientras, seguiremos en la lucha en la que a veces te sientes un poco heroína por no rendirte en tu causa: la de tus ilusiones y objetivos deportivos.

Pedro Etura / A Photo Agency

#IRONMUM con más ganas que nunca de volver a volar.

El coste del doping

Quizá hayas empezado a leer este post pensando que ibas a encontrar otro  contenido, pero no… si esperabas conocer lo que cuesta doparse en nuestro país, quizá tendrías que buscar en perfiles de otros atletas. Es este caso, voy a mostrar lo que el dopaje nos cuesta a aquellos que no empleamos prácticas ilegales para alcanzar nuestros resultados.

La verdad es que me da un poco de pena este contenido (bueno, mucho). Primero, porque quería preparar uno con un carácter mucho más positivo sobre el cambio que ha existido en nuestro deporte con la nueva presidencia del mismo. Segundo, porque preparando el contenido me he dado cuenta de una cruda realidad que me imaginaba, pero que al materializar duele más. Y es que elaborar periodísticamente esta entrada, me ha enseñado con hechos y cantidades concretas, parte de lo que me han robado los dopados. Siempre hablando del tema material, porque lo incuantificable no está pagado.

Así que en estos días que tanta demagogia escuchamos, que tantas lecciones de moralidad son impartidas por maestros que mucho tienen que aprender, voy a dar una máster class de economía, y eso que soy de letras.

He preparado una pequeña tabla donde queda bastante detallado todo ese robo a ‘mano armada’, pero antes de pasar a ella os explico un poco más.

BECAS Y PREMIOS:

Por una parte, los atletas en competiciones internacionales podemos optar a unas becas por resultados en las mismas. Estas becas se cobran trimestralmente y tienen una duración total de 18 meses (pueden ser renovadas y/o mejoras por resultados posteriores).  Desde 2013, estas becas están sujetas a la obtención de porcentajes, tienes garantizado el 65% y el otro 35% te lo tienes que ir ganando por méritos. Os explico todo esto, porque se ha tenido en cuenta para el cálculo de la cifra de pérdida, para no inflar datos sino mostrar las diferencias reales de pérdidas. Por ejemplo, se verá que la cifra final es menor de lo pensado, y es porque es la diferencia de un trimestre de la cuantía de la beca que hubiera correspondido.

Además, los puestos de finalista tienen en muchas ocasiones un premio puntual, que suele tener destinado el 25% al entrenador, cifra que habría que añadir en el supuesto.

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Para cuando se dediquen a dar charlas de moralidad, oportunidades y un largo etcétera de sus bondades como personas, esta es la gran realidad de sus actos. Desde marzo de 2011 a junio de 2013 esta es la cantidad real que a mí, Isabel Macías, se me ha robado. Esta cifra además, podría ser más, porque en el caso de Estambul 2012, hay dos atletas de esa final que anteriormente ya habían cumplido una sanción de dos años cada una (así que a la cifra final deberíamos sumarle casi 8.000€ más).

En esta tabla he querido ser pulcra, y en los casos que he nombra como ‘puesto moral’ solo he tenido en cuenta hechos reales de implicaciones en dopaje anteriores y/o posteriores, así que no he entrado a valoraciones de ‘sospechosos’ (que en alguna final, puede que me quede sola… me río por no llorar). Por ejemplo, las dos atletas rusas de París 2011 han sido sancionadas desde ese verano y no desde ese campeonato.

LO INTANGIBLE

Más allá de los más esos 30.000€ totales (en año olímpico me hubiera correspondido Beca ADO D5 mínimo), existe el caché que hubiera sumado en cada una de las 15 carreras aproximadas que compito contratada cada temporada, durante esos dos años.

Pero aquí quería enseñaros eso, lo cuantificable, porque lo intangible no me lo devuelve nadie, y ese dinero tampoco.

Quién me devuelve la seguridad y confianza en competición que otorga el haberme subido, al menos, una vez más en un pódium, el orgullo de ganar una Copa de Europa dando la máxima puntuación para mi país y mi equipo. El demostrarme que ese sentimiento de que me he merecido estar más arriba, era real y no un imaginario que yo había aumentado por confianza en mí misma.

Quién me quita el sufrimiento y dudas que he vivido después de cada final que sentía que era un fracaso, porque yo así lo sufría. Mi objetivo nunca era solo llegar a la final, era más… y aquellos compañeros o servicios médicos de la RFEA que me han visto sumida en un ataque de ansiedad o un mar de lágrimas, lo saben.

¿Pero sabéis que he ganado? El ser conocedora de que no me equivocaba, que lo que sentía era real y que tengo la tranquilidad de que si alguna vez no dormía después era por la pena, no por miedo a que me pillen en el control antidoping.

Ahora veo esta carrera, que es una de mis favoritas, y me reafirmo. La carrera que mejor he corrido tácticamente, la que mejor gestioné mentalmente, la que más fuerte llegué al final… Si, me merecía ganar.

Estos son parte de sus daños colaterales,  su afán de triunfar fuera de la legalidad. A mí también me hubiese venido muy bien ese dinero, y me vendría…pero yo jamás lo voy a recuperar. ¿Sabéis lo peor? Que ellos nunca lo devolverán.

 

 

¡Eres una máquina!

Si sois de los que os soléis calzar las zapas seguro que alguna vez alguien de tu entorno te ha dedicado esta frase coloquial: ¡eres una máquina!. Cuando mejoras una marca o cuando consigues un nuevo reto, es una frase recurrente.

A mí me ha ocurrido en círculos cercanos, en los que más están en el día a día: cuando te ven el video de foroatletismo, cuando te ven correr una carrera popular en tu ciudad y entienden mejor los puestos y ritmos, cuando te ven entrenar… y así podría detallar unas cuantas situaciones más. Pero pocas veces ocurre eso en el tartán, en el ámbito más profesional, o bien por desconocimiento o bien porque dan por hecho que siempre vas a estar en tu mejor versión en esa competición.

Es más, cuando el escenario se traslada a una pista, el ‘eres una máquina’ se transforma en ‘qué te ha pasado’. Parece que nunca es suficiente un resultado, salvo cuando ganas, siempre hay susceptibilidad de valorar en positivo el crono que has logrado o el reto que te has marcado. No importa que no sea tu prueba o que no esté bien física o anímicamente.

Pues no, los deportistas no somos máquinas. No todas las temporadas estamos en nuestro mejor año, no todos los cursos deportivos son maravillosos, ni todas las temporadas mejoramos marcas… no somos máquinas: somos humanos. Nos lesionamos, enfermamos, sufrimos, nos desesperamos y agobiamos por los resultados. La presión no siempre es nuestra mejor amiga y menos cuando nos bajan el sueldo o no sabemos cuándo cobraremos (incluso sabemos que al final ese dinero no llegaremos a verlo). Cuando tu beca se termina porque el año no ha sido bueno y tú tienes que seguir pagando puntualmente los gastos.

Muchas veces la retahíla canturrea: ‘tienes la suerte de trabajar en lo que te gusta’. ¡No lo dudes! Pero no por ello esto es fácil o tan maravilloso. Muchas veces, aunque queramos, no podemos llegar a resultados de profesionales porque lamentablemente no podemos serlo. Si no salen las cosas, te quedas colgado, sin ayudas, sin apoyos y sin recursos para seguir intentándolo. Se de lo que hablo, porque a mí ya me ha pasado. Te lesionas y te echan del club, da igual los años que lleves ni los esfuerzos que hayas hecho compitiendo eventos que no tendrías porqué haber hecho. No rentas, ya no eres productivo: a la basura. No se cumplen contratos, no existe una implicación ni preocupación.

Yo he tenido la suerte de que mi marca valora siempre a la parte humana, pero no os escandalicéis cuando os digo que hay otras que solo ven números y resultados. ¿Legitimo? Sí, claro… cada uno verá los valores que quiere transmitir su empresa. ¿Moral? Bueno, ahí os dejo a cada uno juzgar.

Así que así va esto, una maquinaria complicada, llena de una incertidumbre que no es compatible con la alta competición. Cuando la espiral es positiva, parece que puedes conseguir cualquier resultado, cuando pasa al revés…te quedas sin aire.

Los deportistas no son maquinas: son de carne, hueso y corazón

Ciertamente no quiero lanzar un mensaje en concreto, sino abrir los ojos a empatizar en muchas ocasiones con un resultado, con la persona que hay detrás. Saber que no, los deportistas no son maquinas, son de carne, hueso y corazón. Con sus problemas, como los tuyos, pero ellos jamás salen de la oficina ni pueden desconectar. Ellos nunca dejan de trabajar, ni cuando descansan. No idolatréis solo un resultado, admirad todo el sacrificio que hay detrás.

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La ganancia del perder

Cuando era pequeña recuerdo que una vez me preguntaron que qué era lo que más me gustaba del atletismo y yo respondí sin titubear: ganar. Y es que cuando eres niño eres sincero, y no voy a mentir ahora, ese sentimiento fue el que me engancho a este deporte, lo que me llevó a seguir calzándome las zapatillas día tras día en esos malos momentos, la búsqueda de ese subidón que supone una victoria.

Y aquí estoy a mis treinta volviendo a los quince. No tenia planificado competir ayer, por varias circunstancias ‘libraba’ esa jornada y me venía muy bien hacerlo porque por fin, tras un año horrible, llevo varias semanas reconciliada con el tartán, disfrutando de él en cada entreno. No quería forzar nuestra relación, quería disfrutar ese bonito momento que hay después de una pelea, de esa recuperar la pasión… pero cuando toca, pues toca. Así que tras una semana de buena trisca entrenando, de hacer la sesión de pesas que tocaba el sábado el viernes, tenía que coger mi coche y enfilar los 500 kms hacia Elche (menos mal que tuve una muy buena compañía). Había que intentar disfrutar y volver a sacar esas buenas sensaciones perdidas en carrera. Y ayer, pese a cometer un error de quinceañera, terminé feliz. Feliz porque precisamente había vuelto a sentirme así, como una quinceañera, disfrutando, equivocándome… yo, tras 20 años de practicar este deporte, tras 14 de disputar campeonatos de España absolutos, había vuelto a sentir la chispa del amor que se había apagado tras Sopot.

Fotografia de Shawnee Jonshon Fotografia de Shawnee Jonshon

Hacía mucho que no salía la ‘Isa visceral’ que antes quería comerse el tartán, ayer salió, quizá antes de tiempo en la carrera, quizá la experiencia me debía haber dicho ‘respira, tranquila y espera un poco más’, pero mandó el corazón, aquel que necesitaba ponerse a 100, sentir adrenalina de nuevo. Por fin volví a ver algo de esa fuerza en mi, por fin volví a desplazarme y no a pasar de puntillas, por fin volvió el sólo oír mi respiración, el sentir el pulso acelerado a cámara lenta, el ver mis brazos señalando la dirección, el fluir de un apoyo con fuerza, con firmeza… Ayer no era el día para empezar, pero ayer se terminó convirtiendo en el primer paso del proceso de cambio en el que estoy a todos los niveles.

Ayer empecé a dejar atrás el hastío que me ha provocado la competición de un tiempo a esta parte, el pensar en mí y en mi trabajo y el intentar olvidar la toxicidad de muchas cosas de fuera. Porque si algo no he entendido este bache, es el tener que cargar con mis problemas y además sentirme en el punto de mira. Cuando me enganchó esa victoria de la que os hablaba, era el sentimiento de mejorar, el de superarme, el de crecer. Pero me he dado cuenta de que en este deporte hay muchas personas que su objetivo es ganar a una persona, de ir a por ella, y se pierden la bonita esencia de ganar. Porque ganar no es siempre cruzar la línea de meta el primero, ni mucho menos, o al menos eso me ha enseñado a mí el atletismo todo este tiempo.

Cada uno debe saber de dónde viene, donde está y adonde quiere llegar

Cada uno debe saber de dónde viene, donde está y adonde quiere llegar. A mí me ha costado mucho el volver a sentir donde estoy, pero mucho más el rememorar adonde quiero llegar, el olvidarme de esa sensación de ‘quiero terminar’. Ayer por fin mis nuevas Avanti tocaban el tartán, no las quería estrenar, las guardaba anhelando su entreno como una metáfora del arranque de esa nueva Isa… ayer, les di la victoria que se merecían, la que me merecía yo. Hoy doy la enhorabuena a todos esos atletas que cada día ganan, que cada día crecen y que cada día estrenan una nueva ilusión. La enhorabuena a mi club, en especial a las chicas, que pese a los palizones de viajes y el no poder descansar bien,  sacaron su 100% y ganaron en cada zancada, apoyo, salto o lanzamiento que realizaron.

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Ayer fue solo un pequeño pasito… pero se que todo este trabajo serán grandes zancadas. Lo sé, porque ya lo he hecho alguna vez.

¿A la carrera por el patrocinador?

Este fin de semana Fernando Miñana publicaba un reportaje muy interesante sobre un debate que lleva tiempo sobrevolando los corrillos atléticos. De una manera muy directa, este tema de actualidad nos ha influido a los atletas denominados de élite, y desde hace tiempo quería abrir con vosotros un debate, que no polémica. Pasaros a leer el reportaje del que os hablo aquí: La fama da alas.

Bueno, ahora que lo habéis leído estamos un poco más metidos en contexto. Así que si os parece, abramos la conversación para enriquecer lo que muchas veces el espacio en papel limita. Tal y como explica Fernando en su texto, esta moda del running y la gran presencia de influencers como medio de altavoz ha creado en mí un conflicto interior, bueno, quizá no tanto, pero si sentimientos encontrados.

Empecemos por lo positivo. Por un lado, creo que la presencia de esas personas ‘ilustres’ por temas ajenos a lo estrictamente atlético dotan de un nuevo altavoz y difusión de esta variante al atletismo: el running. Porque empecemos a matizar ¿consideramos iguales al atletismo que al running (anteriormente conocido como jogging)? Aquí creo que empieza nuestro problema.

Pero antes de enredarme en los matices de este jardín, sigamos con lo positivo. Estas influencers promocionan una vida más activa y saludable en nuestra sociedad y más concretamente en el sector femenino, gran target para las marcas comerciales. Y es que las mujeres son el comercio en crecimiento y claro, tienen que tener referentes con los que o bien se identifican o bien idolatren, ¿encajamos las atletas ahí? Eso es lo que no sé…

Otro punto favorable es que si existe la oportunidad,  las atletas tenemos un nuevo escaparate que de otra manera no hubiera existido para nosotras. En mi caso por ejemplo, me ha brindado un espacio en los blogs de Mariam Hernández o Kira Miró. Pero más allá de eso, fijaros, en qué contexto hubiera llegado yo siquiera a conocerlas. Mariam me da su opinión sobre este tema: “aunque no soy profesional, en mi blog me parece básico poder ofrecer posibilidades y experiencias a los lectores, así que tener marcas que confían en mi me permite la posibilidad de testar el material, hablar sobre las últimas novedades en running o recomendar aquello que más me gusta… Además que marcas tan potentes como Adidas confíen en mí también da más credibilidad y peso a mi proyecto. Aún así creo que el mayor apoyo de las marcas debería ser para los atletas profesionales

 
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Y aquí la generosa Mariam ha dado con la tecla: el apoyo a los atletas. Y es que como bien dice Miñana, el running nos ha adelantado y como diríamos los atletas, “nos ha quitado las pegatinas” o “robado la cartera”. Así que de alguna manera, los que estamos acostumbrados a competir, en esta carrera provocada por el running, nos hemos quedado atrás. Vemos como en el auge femenino de este deporte, se elaboran reportajes sobre el tema y muchas veces en la foto no sale ni una atleta federada…O lo que es más hiriente, muchas atletas de un buen nivel deportivo no cuentan con el apoyo de una marca que le suministre, ya no digo si quiera el textil, calzado especializado para desarrollar sus entrenamientos, mientras que las influencers tienen suministro y encima no monomarca.

Lorena Luaces se muestra clara ante como solucionar esto en el reportaje, yo no estoy tan segura. Los atletas para competir en cierto nivel tenemos una exigencia e implicación que, desde mi punto de vista, no nos permite dedicar mucho más tiempo a intentar adoptar un entorno y manera de actuar que no es nuestro medio. Nuestra responsabilidad necesita de mucho entrenamiento, descanso y vida equilibrada, y aunque creo que en la actualidad todos los atletas nacionales se han integrado en el mundo de las redes sociales y entorno digital, no puede haber una dedicación tan plena como el de estas “influencers”.

Iris Fuentes-Pila (finalista olímpica en 1500 en 2008) se mostraba clara en una conversación vía twitter sobre la función de Cristina Pedroche en este tema: “genial que esa chica corra, pero el altavoz o la difusión de nuestro deporte lo hacen atletas como Cacho, Fiz, Torrijos,tú, etc etc…” a lo que añade que el hecho de que las marcas patrocinen es lógico, ya que hay que vender, pero que se están mezclando dos cosas totalmente diferentes.

Elena García Grimau (campeona de España de 3.000m en PC’15) lo tiene claro y comparte una visión similar a la mía: “Para las marcas deportivas, patrocinar a las blogueras o influencers es una buena estrategia para intentar llegar a más gente y aumentar sus ventas, no veo mal la convivencia de patrocinio, pero sería un error dar más peso en patrocinio a este colectivo que al verdadero atleta profesional que es el que realmente necesita más apoyo. Una bloguera se dedica  precisamente a escribir posts y gran parte de su tiempo diario lo emplea en esto, sin embargo un atleta profesional emplea mucho tiempo en entrenar y competir con unos objetivos muy distintos, pero eso no quita que bajo contrato con los patrocinadores no podamos hacer ruido a través de las redes sociales.”

El tema podría ser más crítico si nos remitiésemos a atletas masculinos, ya que ellos aún han tenido menos cabida en esta tendencia, no son target de venta, no tienen un mercado exponencial en el que figurar…

El tema podría ser más crítico si nos remitiésemos a atletas masculinos, ya que ellos aún han tenido menos cabida en esta tendencia, no son target de venta, no tienen un mercado exponencial en el que figurar…

Quiero cerrar el post con la reflexión de Elisa Pérez  Garabatos, Account managers Asics (para que veáis que aquí tiene cabida todo el mundo 😉 ), y que para mí podría resultar la panacea: “La fiebre del running, la moda de salir a correr no puede ser más que positiva, al fin y al cabo se trata de hacer deporte y sentirse bien con uno mismo. Que te motive desde su red social Isa Macías o Cristina Pedroche, ¿qué más da?, cada una creo que aporta un enfoque diferente. El atleta profesional habla desde su puesto de trabajo, donde en una carrera se está jugando una beca, un patrocinio, un mundial, cuidando sus descansos, su alimentación… es su modo de vida.  El personaje famoso nos da  su visión de cómo le cuesta, qué le aporta salir a correr y cómo encuentra su motivación. Ambas pueden convivir y desde las marcas, obviamente, se trabaja con ambos perfiles. Al fin y al cabo los orígenes de algo-saber de dónde vienes-es sagrado y en el ADN de Asics, por ejemplo, están los atletas que saben de lo qué hablan, pero parafraseando a Expediente X, la audiencia está ahí fuera, en esos perfiles, y negarse a aceptarlo sería tan de necios como seguir empeñado en no tener acceso a internet. Convivir, respetar y saber hasta dónde llegan las limitaciones de cada uno para no predicar algo que repercuta en lesiones o perjuicios al usuario final es la base, el sentido común de toda la vida.”

Aquí terminaba prácticamente la entrada de manera inicial, pero la aportación de una de las grandes precursoras en nuestro país de este nuevo movimiento de correr entre las mujeres, bien merece añadir su declaración aquí. Y es que Cristina Mitre y sus ‘Mujeres que corren‘ fueron una revolución (que yo ya avise…). Porque Cris lo tiene claro: “Me parece absurdo esta polémica que algunos quieren crear entre el popular y el atleta, sobre todo, porque solo se plantea con las mujeres y no con ellos, y del otro género hay unos cuantos.  Creo que todos deberíamos estar encantados de que el running esté de moda, porque de los que se trata es de hacer más grande este deporte, porque así ganamos todos“. Porque Mitre tiene claro su papel en esta vorágine y no es otra que la de ser ese perfil con el que se pueden identificar por que ella cuenta “mi historia personal porque a través de mi ejemplo, el de una mujer que nunca fue activa y ha logrado correr, puede que ellas se den la oportunidad de demostrarse que también pueden” y sentencia que “yo no miro al otro con recelo, sino como una oportunidad de crecer y de aprender. Ojalá el resto también lo hiciese. Yo escribí mi libro porque sentía la necesidad de contar mi historia y porque cuando yo empecé a correr no encontré nada para una novata como yo. Sé que mi historia ha ayudado a muchas mujeres a superar sus miedos e intentarlo. Así que si eso me etiqueta como una “influencer”…¡Bienvenido sea!”

Y  ahora sí que aquí lo dejo, ya que la idea es enriquecer con vuestras posiciones este debate, que desde vuestro enfoque aportéis la percepción que esta moda (esperemos que no pasajera) os está generando.

Así que espero vuestros comentarios, este espacio a partir de aquí…¡Es vuestro!

 

 

Dulce amargor

Ayer arrancó el Cto. De Europa de PC en Praga, una competición que me parece excepcionalmente atractiva porque el indoor tiene esa cercanía y ritmo que acerca y engancha al espectador.

Para mi esta competición es tremendamente especial. Primero, porque en 2011 en París, supuso mi regreso a la selección absoluta después de 3 años horribles, con una final y un quinto puesto que me supo a poco (valoro muchísimo ese resultado, pero aún valoro más esa exigencia pese a ser el retorno con la roja). Por el 2013 creo que no hace falta que lo explique… y aunque el invierno ha sido complicado y de alguna manera ves que este campeonato se te está escapando, cuando se va acercando la cita, aunque tienes asumida tu no presencia, no la aceptas. O al menos eso siento yo.

Tras un campeonato de España en el que pese a todo me fui contenta, llegaba ese fatídico miércoles en el que abres la lista de seleccionados y no lees tu nombre. Y todo tu ser racional es consciente de ello, de que desde noviembre el destino ha querido que este no sea tu campeonato. Pero mi parte visceral, la que tanto manda en mi, no lo termina de asumir. Asi que empiezas a leer, no ves nombres en el 1500 femenino y algo se empieza a revolver…otra vez a llorar.

Tres campeonatos de Europa consecutivos en esta prueba con presea para nuestro país y ahora ni una mujer en esta distancia. Y empiezas a sentirte mal, hasta culpable de que esas plazas queden descubiertas, porque para mi la roja es un orgullo, un sueño y también de alguna manera una gran responsabilidad. Echas de menos el luchar por tu tercera final.

Llega esa parte de negación, de no querer ni ver el campeonato por la tele, de entrenar hasta con una rabia que se acrecenta cuando encima empiezas a sentir la continuidad que ha faltado meses atrás… ¿en serio? ¿ahora?. Porque después de Antequera, tocaba correr por el Simply Scorpio y seguir calzándose las zapatillas aunque una no quisiera.

IMG_20150305_103238Empiezas a ver en redes sociales a tus compañeros, a muchos amigos, subir fotos de esos instantes previos que tanto conoces: la reunión técnica, la visita a la pista, el dorsal, el calentamiento el día de antes, las rutinas… Las rutinas que tanto marcan nuestras ‘tradiciones’ en los campeonatos. Unas rutinas que casi revives sin estar allí. Así que ayer me sorprendí a mi misma pintándome las uñas de rojo, ese rojo que me gusta llevar con la selección. Ese momento de tranquilidad el dia antes de la competición en el que estas tranquila, pero sin embargo sientes que estas afilando las garras para la batalla. No podré lucir este esmalte en Praga, pero lo veo en mis manos mientras escribo estas líneas, como pequeñas espinas que van pinchando a cada palabra. Pinchan en el corazón, pero eso me recuerda que debo seguir viviendo esto con pasión.

Asi que aquí estoy, frente al televisor, con el corazón en un puño, esperando, viendo a mis compañeros, empujando a mi amor. Mientras yo sufro con amargura el recuerdo de el momento mas especial hasta ahora de mi carrera deportiva.

Ahora llega la fase de aceptación, y aunque no tendré fuerzas para ver el 1500 femenino, estaré apoyando a esos amigos. Cuanto valoro ahora ese discurso que casi sentimos rutinarios con el que se arranca la reunión técnica: “Enhorabuena a todos por estar aquí…”. Cuanto daría por haber oído esas palabras, por poder defender esa plata, ese momento, esa final… Pero cuanto debo agradecer porque jamás nada ya me la va a quitar. Ahora queda seguir comprando esmaltes, para que con el trabajo y la ilusión podamos alzar de nuevo los brazos al cruzar la meta.

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Pero mientras eso llega…yo voy a seguir soñando con el atletismo español.

 

Uno más que se va…y uno nuevo llegará

Se acerca el final de este año y como siempre parece el mejor momento para hacer balance de lo vivido estos 365 días.

Sinceramente, hasta antes de sentarme a escribir estas líneas, estaba deseando que llegase estos últimos días, porque a veces no hay como estrenar un año nuevo para poder dejar atrás fantasmas del pasado. Pero reconozco que cuando empiezas a hacer balance te das cuenta que ese horrible año no lo ha sido tanto, de que has tenido más momentos especiales de los que te crees…y que tus infortunios son menos que tu fortuna.

Porque aunque los resultados deportivos no han sido lo deseado sobre el papel, no han sido tan malos pese a las circunstancias. No hay que menospreciar los datos y eso son un título de campeona de España en pista cubierta (aunque a algún plumillas local se le haya olvidado casualmente), bronce al aire libre, 3 veces internacional absoluta, mejor marca española indoor (y segunda personal de siempre) y segunda al aire libre. Así que es injusto autoflagerlarme, porque como digo, pese a las circunstancias a veces echo la vista atrás y casi me sorprende haber seguido adelante.

Pero más allá de lo deportivo, en lo personal ha sido un año sensacional, y hoy precisamente es día para recordarlo, como cada año, como cada 30 de diciembre, así desde hace ya unos cuantos. Ha sido un año de crecer, de avanzar, de que a la familia llegue uno más. Ha sido un bonito año de ayudar, a la Fundación Carlos Sanz, a Proyecto Campeones, a Hugo con su nueva terapia y a muchísima gente a través del banco de Alimentos.

Porque ha sido un 2014 de conocer a buena gente, gente que ha aportado mucho en ese crecimiento, en esos proyectos, en mi desarrollo personal…aunque también ha sido el momento de, lamentablemente, conocer a alguien un poco más y no gustarme lo que me tenía que aportar. A esos alguien, gracias por abrirme los ojos, a veces quitar a esa gente de tu entorno es el mejor favor que te puedan hacer…así que gracias, aunque os moleste.

Pero además el 2014 ha sido también el año de running en nuestro país, y me vais a permitir que precise y sentencie que sin duda ha sido el año del running femenino. Algo que es un motivo de orgullo para la sociedad, eliminar sedentarismo, que sea tendencia el estilo de vida saludable, y que tal y como dije ya un día: “Ya no vale eso del anticuado footing, ni salir con una sudadera de algodón dos tallas más grandes, nada de oversize. Ahora correr tiene glamour, donde los colorines son lo más in, y se llama running, porque ya sabemos que en español no suena tan bien.

Aunque a este ultimo apunte tenga un pero, uno muy grande, y es que lamentablemente el running parece ir por un camino y el atletismo de competición por otro. Y para muestra el peor botón, en el momento del auge de nuestro deporte la camiseta de la selección no tiene ni un solo patrocinador, y eso es desolador. Igual que me entristece que a los atletas sean los eternos desconocidos, sobre todo aquellos que no vivimos en Madrid. Porque si no vives en Madrid, tienes menos visibilidad, menos oportunidades, incluso en becas intermediadas por estamentos públicos…triste, pero tan cierto como leerlo. Así que muchos seguiremos siendo olvidados, horriblemente recordados para las criticas y tristemente abandonados lejos de la “capi”.

Pero tal y como empezaba quiero terminar, dándole la vuelta y viendo el lado positivo. Sonriendo por cada ánimo que más que nunca este año he recibido, por cada jovencita que en RRSS me llama tiernamente “ídola”, por ese incondicional que perennemente renueva su foto de perfil conmigo, por ese chico que en una gasolinera de Madrid me reconoce, por esas personas que siempre, siempre, han estado ahí, por esa gente que consigue hacerme sonreir… por los muchos proyectos que se presentan y por las muchas oportunidades que quedan.

Me despido de vosotros hasta el año que viene con una cita que ya os dejé en instagram, pero que es el mejor broche y reflexión para el año al que mañana decimos adiós: ¡Sonríe! Tienes derecho a tus momentos de bajón, pero la vida es un regalo que con una sonrisa se disfruta mejor.

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¡Feliz salida del 2014 a todos y muy feliz año 2015!