Pandemia de cuñadismo

Hace ya algunos meses, comencé a escuchar este nuevo término en mi TL de Twitter. Gracias a los perfiles titulares de gente como @ContadordeKm, @PreMarathon  @drinkingrunners, @serraoner50, @albBarrantes, @_spanjaard y un largo etcétera de nombres que dan salsa a mí a veces insulso y estadístico muro, me familiaricé con #cuñadismo.

Quien me iba a decir a mí que poco después y con el pretexto de mi embarazo, iba a vivir esta pandemia en primerísima persona.

Desde que me sumergí en el mundo de las RRSS, allá por un lejano marzo de 2010, la piscina cubría mucho menos y cualquier cosa que podías chapotear en tus perfiles, no salpicaba tanto. Vueltas de la vida, recuerdo el día que me registré en twitter, tras una conferencia en el Congreso de Periodismo Digital (Huesca) escuchando a Manu Marlasca. No conocía este medio social, tampoco a este gran periodista… quién me lo diría ahora.

La cuestión es que del intrusismo que empezó a general todo el tema Social Media, hemos pasado a esta tendencia, casi aceptada, nominada como hemos dicho, cuñadismo. Tan implantada comienza a estar que su definición ya empieza a ser un informalismo formal, recogida en la Fundéu BBVA para referirse a la tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás.

La cuestión es que, siempre ha pasado de manera puntual, cuando publicas algo de entrenamiento, siempre hay un objetor a algo…a lo que sea, la cuestión es cuestionar. Pero fíjate tú, cuando hay una incipiente barriga, este factor se vuelve exponencial. El impacto, el suelo pélvico, la técnica, cómo te recoges el pelo, la malla que llevas…lo que sea.

“¿Estás asesorada? ¿eso es bueno?, eso no es así, eso es mejor asá, deberías bla bla bla…”

Cuando empecé con los perfiles públicos, el objetivo no era otro que trasmitir el backstage de una deportista, con sus sombras detrás de los focos, con su esfuerzo, con su adaptación, con todo aquello que incluye la programación de una temporada y de vez en cuando, el larguísimo camino hasta un éxito . Ahora mismo, esta es mi situación, todo cambia y es lo que cuento ahora, porque es lo que vivo. La gente no valora que entreno mucho menos, que adapto mi esfuerzo, que cambio ejercicios, pero sí: hago ejercicio. Porque estoy embarazada, no inválida. Porque siempre he sido activa y, al igual que es perjudicial que una embaraza que no hacía deporte se ponga en su nuevo estado a practicarlo, considero que de mi nivel pasar al sedentarismo no es la mejor opción.

Primero, porque yo me marchito si no tengo en mi vida actividad. Segundo, porque el ejercicio prenatal es el primer regalo que puedo hacerle a mi hijo antes del parto. Tercero, porque me encuentro bien y puedo hacerlo. Y por último, y no menos importante, cohabito con mi entrenador, licenciado en CAFD, con un master en Alto Rendimiento (Matrícula de Honor es su TFM), deportista de Alto Rendimiento y resulta que padre de la criatura. No pocas razones tiene Luis para cuidarme bien… 

Así que sí, mi suelo pélvico está más que acostumbrado al impacto, llevo más de 20 años adaptándolo a ello. Además, mi pisada a 5’30” el kilómetro poco tiene que ver a cuando rodaba por debajo de 4’10”. De los ritmos que trabajo cuando entreno en pista, ni hablamos. Entreno con cabeza, adaptando las cargas, ampliando las recuperaciones, escuchando a mi cuerpo, pero sin escuchar a cuñados. Porque todo el mundo cuestiona qué debes comer, qué debes hacer, cómo debes hacerlo… Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Pero así es y así será, porque siempre pasa igual. En este país la cuestión es opinar. Y a mí me encanta escuchar las aportaciones de la gente, pero decidme que a veces no chirría. Que un licenciado diga que ejecuto un ejercicio mal, puede ser normal, lo que no es normal es que lo sea uno en derecho (LOL).

Así que navegantes de estas redes… ¿a vosotros también os pasa?. De ser así: ¿qué medicación me recetáis?

PS. Os dejo una interesante entrevista junto a Blanca Manchón sobre maternidad y alto rendimiento