Atleta profesional

Cuando el otro día me entrevistaron para el programa Nosotras, me pedían que me presentase a cámara para que los espectadores pudieran ubicarse en eso de quién soy. Así que muchas veces se recurre, incluso nosotros mismos, a rotularnos como: Atleta profesional.

Ciertamente, creo que no hay una mayor contraposición que estos dos términos, y no en cuanto a implicación sino a remuneración.

A principios de este año, daban una trazada del complicado dibujo que supone ser atleta en dedicación exclusiva en nuestro país en el siguiente post. Y pongo en conciencia la cursiva, porque me atrevo a decir que en el 80% de los casos, inteligentemente, nadie se implica únicamente en el entrenamiento de alto rendimiento (en otros niveles, me parecería alarmante que fuese así) sino que se suele compaginar con estudios superiores y en ocasiones con trabajos de media jornada o flexibilidad horaria.

Con las pinceladas que se daban en las líneas del texto que os he enlazado, vamos a pasar a echar algunas cuentas…

Aquel que quiera ser ‘profesional’ y decida que a lo mejor es interesante que su actividad comience a cotizar, o te plantas con más de 30 sin nada, podrá tomar la maravillosa decisión de hacerse autónomo en nuestro país, bajo el convenio especial para deportistas DAN (si es que tiene esa calificación, que no todos los atletas de  cierto nivel alcanzan esa distinción). Para empezar, este atleta, si quiere una base para un salario aproximado de 1000€/mes, tendría que cotizar para la S.S. 266.02 €/mes (Los DAN tienen un tipo único de cotización del 28.30%, con un coeficiente reductor del 0.94 (año 2009) según este resumen del PROAD, en el cual os invito a leer el cuadro remarcado con ‘No incluido derecho a’).  Vamos, que en la temporada tendrá ya un gasto de algo más de 3000€ en cuotas que puede que pueda pagar de su ‘fijo’ pactado con el club, pero que, ¡vaya!, con suerte, te realizan en dos pagos anuales (pocos hace pagos mensuales fijos). Así, en la mayoría de los casos, tú sabes cuándo te van a pasar el cobro a ti, pero pocas veces en qué fechas vas a percibir muchos de tus ingresos.

Venga, no lo voy a pintar tan mal, recordad que al menos durante 18 meses puede haber una serie de bonificaciones para los “jovenzanos” que sean nueva alta: tarifa plana los primeros 6 meses de 50€, del séptimo a al año unos 137€ y de los meses 12 al 18 solo pagaríamos 193€ aproximadamente ese semestre. Retomando, en un atleta que perciba unos 6.000€ de club fijo, la mitad irá destinado a pagar la cuota (y que alguien les vaya avisando de lo que son las declaraciones trimestrales de IVA).

Pero no solo de los clubes viven los atletas (aunque en muchas especialidades, eso me temo). También se pueden percibir fijos en contrataciones por competiciones… aunque fíjate, no son facturadas, sino declaradas como premios o rendimientos de trabajo por las organizaciones y/o ayuntamientos. Así que miedo: aparecen en tu declaración diferentes pagadores y aunque sean cuatro duros (que soy viejuna) ya sabemos que pasa con ‘somos todos’. A lo que restamos, que no sumamos, que a muchos autónomos nos dejan para devolvernos parte de lo nuestro a final de año.

A todo esto, sigo resaltando que las fechas de tus gastos las tienes claras, no tanto las de tus ingresos.

Por otro lado, se pueden percibir Ayudas, que no ‘becas’ desde la federación por alcanzar méritos deportivos para ello. Están publicadas y reguladas  más o menos en tiempo y pagos (estamos pendientes de la publicación del nuevo sistema de ayudas para la inminente temporada que arranca). ¿No se podrían profesionalizar esos ingresos?. Algunos atletas tienes cubiertos ciertos gastos al vivir en centros de Alto Rendimiento, como alojamiento, comida, servicios médicos… pero no solo de atletas que residen en Madrid o Barcelona vive la selección, y esos restantes pagan constantes los gastos que otros tienen cubiertos.

La verdad es que como veis es todo un puzle muy complejo, que cuando consigues estructurar parece encajar, pero que se desmorona fácilmente en cuanto llega una lesión o complicación que hace que se desdibuje la compleja situación  y sea imposible mantener un nivel en los entrenamientos y competiciones.

Yo, por ejemplo, si no hubiese tomado la decisión de incorporarme este año a la iniciativa Entrena tu futuro, tras tocar fondo en pista cubierta, no sé si hubiera podido brindarme una nueva oportunidad en el tartán. Tras perder parte de mis ingresos y la beca de la RFEA por la falta de resultados auspiciados por una complicada (por no poner una palabra malsonante) lesión que hasta este año no ha tenido diagnóstico, hubiera sido inviable seguir con mi profesión sabiendo que me ocurría algo que no me permitía competir con normalidad.

Y mientras tanto, veo a lo largo del panorama nacional multitud de eventos deportivos y atléticos en los que se cuentan con verdaderos profesionales del deporte que viven de ello y que no lo hacen por sus grandes resultados deportivos, sino por sus grandes legiones de seguidores (y sí, es un recurrente tema que azota al running pero que deja de lado al atletismo). Dejando para otro post el momento maternidad, donde la conciliación roza un punto imposible cuando de deporte se trata, sigo esperando con ilusión noticias sobre Real Decreto que permitirá el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social de los deportistas de alto nivel.

Así que más que nunca resalto que el que es atleta lo es por una pasión, pero que si exigimos resultados que implican una dedicación profesional, se debe fomentar que la práctica sea profesional: de verdad. De mientras, seguiremos en la lucha en la que a veces te sientes un poco heroína por no rendirte en tu causa: la de tus ilusiones y objetivos deportivos.

Pedro Etura / A Photo Agency

#IRONMUM con más ganas que nunca de volver a volar.

¡Eres una máquina!

Si sois de los que os soléis calzar las zapas seguro que alguna vez alguien de tu entorno te ha dedicado esta frase coloquial: ¡eres una máquina!. Cuando mejoras una marca o cuando consigues un nuevo reto, es una frase recurrente.

A mí me ha ocurrido en círculos cercanos, en los que más están en el día a día: cuando te ven el video de foroatletismo, cuando te ven correr una carrera popular en tu ciudad y entienden mejor los puestos y ritmos, cuando te ven entrenar… y así podría detallar unas cuantas situaciones más. Pero pocas veces ocurre eso en el tartán, en el ámbito más profesional, o bien por desconocimiento o bien porque dan por hecho que siempre vas a estar en tu mejor versión en esa competición.

Es más, cuando el escenario se traslada a una pista, el ‘eres una máquina’ se transforma en ‘qué te ha pasado’. Parece que nunca es suficiente un resultado, salvo cuando ganas, siempre hay susceptibilidad de valorar en positivo el crono que has logrado o el reto que te has marcado. No importa que no sea tu prueba o que no esté bien física o anímicamente.

Pues no, los deportistas no somos máquinas. No todas las temporadas estamos en nuestro mejor año, no todos los cursos deportivos son maravillosos, ni todas las temporadas mejoramos marcas… no somos máquinas: somos humanos. Nos lesionamos, enfermamos, sufrimos, nos desesperamos y agobiamos por los resultados. La presión no siempre es nuestra mejor amiga y menos cuando nos bajan el sueldo o no sabemos cuándo cobraremos (incluso sabemos que al final ese dinero no llegaremos a verlo). Cuando tu beca se termina porque el año no ha sido bueno y tú tienes que seguir pagando puntualmente los gastos.

Muchas veces la retahíla canturrea: ‘tienes la suerte de trabajar en lo que te gusta’. ¡No lo dudes! Pero no por ello esto es fácil o tan maravilloso. Muchas veces, aunque queramos, no podemos llegar a resultados de profesionales porque lamentablemente no podemos serlo. Si no salen las cosas, te quedas colgado, sin ayudas, sin apoyos y sin recursos para seguir intentándolo. Se de lo que hablo, porque a mí ya me ha pasado. Te lesionas y te echan del club, da igual los años que lleves ni los esfuerzos que hayas hecho compitiendo eventos que no tendrías porqué haber hecho. No rentas, ya no eres productivo: a la basura. No se cumplen contratos, no existe una implicación ni preocupación.

Yo he tenido la suerte de que mi marca valora siempre a la parte humana, pero no os escandalicéis cuando os digo que hay otras que solo ven números y resultados. ¿Legitimo? Sí, claro… cada uno verá los valores que quiere transmitir su empresa. ¿Moral? Bueno, ahí os dejo a cada uno juzgar.

Así que así va esto, una maquinaria complicada, llena de una incertidumbre que no es compatible con la alta competición. Cuando la espiral es positiva, parece que puedes conseguir cualquier resultado, cuando pasa al revés…te quedas sin aire.

Los deportistas no son maquinas: son de carne, hueso y corazón

Ciertamente no quiero lanzar un mensaje en concreto, sino abrir los ojos a empatizar en muchas ocasiones con un resultado, con la persona que hay detrás. Saber que no, los deportistas no son maquinas, son de carne, hueso y corazón. Con sus problemas, como los tuyos, pero ellos jamás salen de la oficina ni pueden desconectar. Ellos nunca dejan de trabajar, ni cuando descansan. No idolatréis solo un resultado, admirad todo el sacrificio que hay detrás.

nopainnoglory

Con un par…

IMG_20150619_123207Querría haber escrito antes de que finalizase la exposición, pero con los viajes de por medio a veces es complicado. Y es que la pasada semana se presentaba en Zaragoza la muestra fotográfica: ‘Deporte, cantera de igualdad’. Iniciativa llevada a cabo por el Instituto Aragonés de la Mujer y con la ayuda del Gobierno de Aragón.

Este tipo de iniciativas me parecen escaparates estupendos en esa ansiada lucha por un reconocimiento equitativo en el deporte, pero me sigue entristeciendo que estas acciones sean necesarias. Con lo bonito que sería no tener que distinguir entre masculino o femenino, sino bajo la única etiqueta deportista, que por cierto, es una palabra femenina.

Con lo bonito que sería no tener que distinguir entre masculino o femenino, sino bajo la única etiqueta deportista, que por cierto, es una palabra femenina.

Y que no os parezca cosa pequeña esto del lenguaje, porque ahí empiezan muchas de las discriminaciones. Comparto con vosotros una curiosidad que se me quedó marcada en una clase de periodismo, a ver qué os parece:

definicion huerfano

¿Especialmente el padre? En serio era necesaria esa coletilla…

Esto me recuerda a una anécdota que me contaba reciénteme Toñi Martos y que ocurrió mientras acompañaba a Gema Hassen-Bey – por si no la conocéis: quiere convertirse en la primera mujer en silla en subir al Kilimanjaro-  hace poco más de una semana, cuando la acompañaba en su primer reto de subir el monte Abantos (1.753 metros, Madrid). Seguramente sin nunguna mala intención un hombre que iba realizando senderismo y vio al Gema y el equipo, la jaleo diciéndoles: ‘eso son un par de cojones’ (disculpadme el tono). Toñi no pudo evitarlo y su replica fue: ‘en todo caso un par de ovarios y muy bien puestos’. Porque parece una tontería, pero esa es la diferencia: lo varonil es bueno, lo femenino, ya no tanto… Una pregunta, si Gema fuese Gabriel (por ejemplo) ¿creéis que ya tendría patrocinadores para la silla que necesita?

Toñi Martos, de Gabinete Excellence, acompañando a Gema.

De rayas azules, otra gran mujer que he conocido a través el deporte: Josefina Espejo (Pepa)

Pero abandonando las letras y volviendo a las zapatillas. Sin duda el deporte es un entorno que permite una equidad relativa, porque está claro que hay unas diferencias biológicas evidentes, pero suele serlo más en unas especialidades que otras…e incluso las hay aquellas que favorecen más a las mujeres. A mi sin duda, me sigue chirriando que por ejemplo este reportaje que escribí hace tres años para la universidad, siga tan vigente casi una olimpiada después: ‘Cuestión de sexo’.

Por no hablar de ese antiguo estigma de que ciertas mujeres y/o ciertos deportes son de marimachos. A mi me gusta estar fuerte, definida, fibrada…dilo como quieras, pero me gusta, porque suele ser el reflejo del trabajo que implica mi deporte, síntoma de un estado de forma física. ¿Por ello soy menos mujer? Me considero igual de femenina. No soy una obsesionada de la imagen, puedo ser hasta un poco dejada en algunos momentos… pero soy coqueta y me veo bien, de corto o sobre unos tacones. Me da igual, porque mi esencia es la misma.

De este tema, muy a mi pesar, se podrían escribir ríos de tinta que desembocarían en papel mojado. Pero querría compartir con vosotros una experiencia que tuve yo. Cuando estaba finalizando la carrera de Magisterio de Educacion Física, durante las prácticas escolares, me enfrenté a un bonito reto. En ese momento en el que empiezas a andar sola, en el que diriges las sesiones libremente sin la supervisión de tu tutor (de manera evidente, porque siempre están ojo avizor) y empiezas a sentirte docente de verdad, yo me planté con un grupo muy heterogéneo y difícil, donde había una caso muy especial. Un alumno que llevaba poco tiempo en España, recién llegado de Senegal y que no hablaba nada de español. El niño me sacaba dos cabezas (aunque eso no es muy difícil) y tres cuerpos.  Necesitaba ganarme su respeto y sabéis cuando empecé a hacerlo: cuando me vió correr. Se quedo sorprendido y empezó a mirarme con otros ojos. Tuve que hacer un pequeño reto más, enfrentarme a el en el simple ejercicio de aguantar en la barra colgados. Yo resistí más (las agujetas que tuve durante días dieron buena fé de ello) en lo que era un juego, no una humillación…  Alucinaba, me veía con mis bracillos aguantando como él, no paraba de mirarme mientras estábamos los dos ahí colgados. Desde ese día siempre me sonreía, me ayudaba con el material y me saludaba cuando me veía por la ciudad.

Eso es el deporte, un lenguaje internacional, una oportunidad de igualdad y no solo en términos de género.

La voz de la experiencia…

Algunos de vosotros os ponéis a veces en contacto conmigo para pedirme consejos. La verdad que me enorgullece vuestra confianza en mi experiencia, pero sinceramente, es eso…mi experiencia.

En la actualidad la masificación de información solo supone una gran desinformación de las personas. Tenemos la posibilidad de acceder a millones de sitios en la red que pueden arrojar informaciones que no siempre son verídicas, y soy conocedora de que hacer un filtro muchas veces es complicadísimo. Pero amigos, yo soy mujer, me pinto las uñas y me maquillo… ¡pero por ello no soy esteticista! Pues un poco parecido pasa en esto del mundo del running. Una moda a cuyo carro quiere subirse todo el mundo.

Seamos inteligentes. Yo no soy médica, ni nutricionista, ni fisioterapeuta…como os decía, mi experiencia en mi profesión me ha enseñado pautas básicas (a nadie le va a sorprender que consejos sobre alimentación pasen por recomendar hidratarse bien, tomar fruta y verduras, etc.) pero nada más. Yo me he formado sobre educación e información, y aunque en educación física aprendí ciertos principios, no puedo ayudaros en ciertos aspectos porque sería intrusismo profesional y mi ética no permite actuar así. Pero lamentablemente hay mucha gente que esa ética la tiene guardada. ¡No os fíes!

Yo no puedo realizaros una planificación de entrenamiento porque, por ahora, no estoy formada para ello. Así que aseguraros de que en las manos que os ponéis, sean de fiar. Porque la relación atleta entrenador se basa en la confianza…y si ya os empiezan engañando con un aspecto tan importante, mal vamos. Por llevar muchos años corriendo, no tengo esa capacidad real de ayudaros, al igual que yo, muchos otros que afirman que sí.

En manos de profesionales.

Pero si os puedo dar un buen consejo: poneros en manos de profesionales. Normalmente me preguntáis sobre temas parecidos: sumplementación, fisioterapia (recordad que sea un fisio CO-LE-GIA-DO :D) , entrenamiento además de nutrición (de la cual si conocéis a un buen profesional, estoy encantada de que me paséis el contacto 😉 ). Está claro que yo os puedo orientar a quien consultar…pero poco más. Yo misma, por ejemplo, he crecido deportivamente en una ciudad que no ha poseído mucha infraestructura para cuidar al deportista de alto nivel, no es un núcleo urbano con un centro de alto rendimiento en el que haya tenido un continuado mimo y seguimiento. Eso me ha proporcionado ventajas, pero también muchas desventajas. A veces aquí no he sabido a quien recurrir para solucionarme un problema.  Pero vosotros hoy en día lo tenéis más fácil, no lo desaprovechéis.

Todo esto me ha surgido porque he visitado esta mañana a mis amigos de Podoactiva. Os podéis creer que hasta el día de hoy nadie me había comentado mi dismetría en las piernas. Pues eso, a esta edad… menos mal que ahora estoy en buenas manos. Así que tras dos años con una molestia en el pie izquierdo, que había mejorado tras el empleo de plantillas, hoy hemos seguido mejorando para intentar aliviarlo del todo. Eso tenéis que hacer vosotros, empezar la casa por los cimientos…

Revisión Podoactiva

(El cambio de mi pisada en bipedestación sin plantillas y con ellas)

No debéis pedir consejos sobre dieta para correr más rápido (que se que a muchos os preocupa), sino empezar con un buen plan de entrenamiento. Yo siempre he dicho que un buen “peso” es derivado de un buen trabajo, y no viceversa.

¿Y porque os cuento todo esto? Pues porque me apena ver grupos de entrenamiento de corredores populares mal asesorados, con responsables que enseñan gestos que pueden derivan en lesiones…porque ahora parece que todo el mundo pueda preparar a gente, y eso lectores, no es así (y eso que no soy ultradefensora de la “titulitis“).  El mundo de los blogguers es una esfera en la hay que andar con pies de plomo, pero aun más cautelosos debéis ser con vuestra salud.

Así que propósito para este 2014: rodearte de buenos profesionales.

Malabares en la cuerda floja

Casualidades de la vida, han coincidido múltiples circunstancias que me han llevado a darle vueltas a la cabeza (más aún). Quizá algunos de vosotros ya lo sabréis, pero llevo un tiempo colaborando en un programa de radio autonómico que versa exclusivamente sobre mujer y deporte (Aragón Deporte en Femenino, por si os animaís a escucharlo). En él, cada semana, realizamos una entevista a una deportista de referencia nacional. Tuvimos el honor de inaugurarlo con María Vasco, hasta el día de hoy, única atleta femenina en lograr una medalla olímpica (aprovecho para volver a dar la enhorabuena a Manolo Martínez por esa presea que le llega 8 años después.). Pero recientemente tuvo un nuevo ‘honor’ en el programa, ser la primera en repetir su paso por la sección…aunque esta vez su conversación me dejó una desazón que a día de hoy sigue dando coletazos

.

Nuestra protagonista compartía la amagura de aquellos detalles que le han llevado esta temporada a su retirada, de condiciones que cierran con penunbras una carrera llena de luces. Cuando salí ese día del estudio, la empatía que inevitablemente sufrí, me asomó a ese precipicio de cuyo filo siempre intentas andar alejado: la retirada.

Porque cuando empiezas este deporte nunca se tiene claro el que vayas a dedicarte a él como medio y forma de vida, pero cuando así es, sí tienes claro que el final puede estar a la vuelta de la esquina, por millones de circunstancias… Depués,

nuestra protagonista sería Tania Lamarca, gimnasta de aquella generación de las “Niñas de Oro” y escritora del libro ‘ Lágrimas por una medalla’. Otro prisma, otra retirada, la realizada desde el desahucio de una juventud invertida en la exclusividad del entrenamiento. Una dedicación en cuerpo, alma…pero también en futuro. Otra vez abriendo los ojos desde otra mirada.

Hablar de que ahora vivo entre relativas mieles deportivas, es una evidencia. De que las hieles fueron más intensas, poco se acuerda nadie…más que yo (y tú, quien lo lee y sabe que sí estuvo a mi lado). De estos dos testimonios he aprendido, pero también he valorado que yo no tengo miedo a ese momento, y eso quizá es un lastre que me quité con mi esfuerzo y trabajo en los estudios. Pero no dejo de pensar: y si alguien me hubiera apoyado en ese momento crítico, y si hubiese tenido medios…quizá, y solo quizá, esa medalla no hubiera llegado a los 28, sino antes. Mucho leí y leo sobre que mi presea fue fruto del trabajo y constancia, lamentablemente poco sobre calidad, pero nadie la llama la medalla de la oportunidad. Así la llamo yo, mi tesoro logrado y no recompensado, el reflejo de por fin tener los medios para darme la ocasión de confiar en mi.

Hace poco, y llegamos al meollo de la cuestión, veía la luz el proyecto “España compite“, un anticipo de lo que podría ser la tan necesitada Ley de Mecenazgo. Una noticia similar a la que me llegaba días antes de la mano del proyecto “Patrocina un deportista“, iniciativas que dan ese apoyo que en los momentos críticos no disfrutė, pero que ayudan a que los que ahora vivo no sean eso…críticos. Y es que mi experiencia me ha enseñado que los pequeños gestos pueden tener grandes y maravillosas consecuencias. Que el grano de una pequeña empresa siempre será mayor que la nada de una grande.

A veces siento que oportunidades que dejas pasar, aquellas que ves desde el andėn, son sueños esfumados, destinos de los que no podrás disfrutar. Yo no tuve el valor que da el respaldo para saltar antes a mi vagón, pero ahora estudios en mano, experiencia a la espalda y muchos apoyos, tengo el coraje para buscar esa nueva estación. Y sé que el viaje será largo, porque voy bien acompañada… Ahora, no podemos olvidar que debemos trabajar para que nuestros jóvenes no se queden mirando sus anhelos partir, pues en la vida no esta permitida la demora.

Image