A la dieta un plato sabrosón

Nuestro estilo de vida ha cambiado y mucho últimamente, pero la verdad es que da gusto ver que la tendencia general es hacia una rutina mucho más saludable. Ahora ya no es extraño ver a la gente leyendo las etiquetas cuando va a comprar, elegir opciones más ligeras en su alimentación y no solo vestir de sport, sino que además la gente usa la ropa deportiva que tiene.

En mi caso, lo de usar la ropa técnica nunca ha sido postureo, mucho menos cuando ni tenía (si, cuando yo empecé entrenaba con camisetas de algodón, era lo que había y había que sudar la camiseta de manera más literal que nunca), al igual que tampoco lo es lo de la alimentación. Desde que me independicé pude cuidar mucho más los detalles de una dieta que se convertía en fundamental para mejorar pequeños flecos que son tan importantes en el alto rendimiento. Después comenzaron mis problemas digestivos, que al principio pensaba que eran causadas por el estrés y la ansiedad de la competición, pero que resultaron ser ciertas intolerancias alimentarias. En la actualidad todo es mucho más fácil, porque el mercado ha cubierto las necesidades de estás intolerancias especiales (aunque no ha igualado los precios de sus productos) y en mi día a día tener una dieta como la que me diseña Andrea, ha facilitado el proceso de comer cada vez más ‘higiénico’. Permitidme que lo llame así, porque yo creo que ahora cada vez es más fácil comer bien, más accesible comer sano, pero el que come bien, sano y cuidando las ingestas, creo que al final cuida su hábito alimentario como una parte más de la higiene de su salud.

Porque si ahora mismo tenemos estas inquietudes es porque sabemos que parte de nuestra salud comienza en la alimentación y su importancia se incrementa cuando tenemos niños en casa. Pero comer sano, no es comer sin gracia, se puede alimentar uno bien dándole sabooooooor a la comida (si, veo cierto programa de televisión…Garrote!). Podemos potenciar los sabores sin renunciar a todas estas buenos hábitos que estamos adquiriendo porque tenemos productos que cada vez tienen menos cantidad de azúcar y sal sin perder la genuinidad del regusto que los hace originales y característicos. Por eso, cuando encuentro alternativas healthy a productos que a veces parece que debes desterrar, me gusta leer sus etiquetas para ver si merecen una oportunidad. Así lo he hecho con el nuevo Kétchup Heinz 50/50 y como de 50 de descuento va la cosa, aquí tenéis un cupón de 50 céntimos para que lo probéis, que al final es la mejor prueba que podéis tener.

Yo os dejo una receta de mi cena de hoy, que ya me estoy demorando en catar por compartirla con vosotros, que para estos calurosos días es la mejor opción:

ENSALADA DE AGUACATE Y GAMBAS (2 personas):


Una sencilla ensalada se puede convertir en un plato gourmet cuando los ingredientes son buenos y de calidad. Para esta ensalada necesitarás:

  • Unos 250 gramos de lechuga varias o lechuga romana (elige tu mejor opción)
  • 200 gramos de langostinos o gambas cocidas (unos 125 gramos si compras de las que ya están peladas).
  • 1 aguacate grande
  • 1 manzana (a mí me gusta para esta receta verde)
  • 30 gramos de piñones o frutos secos
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Salsa Rosa
    • Mayonesa casera: Huevo, limón, Aceite de oliva virgen extra (yo no le echo sal)
    • Ketchup Heinz 50/50
    • Zumo de media naranja

Una ensalada no tiene más complicación que mezclar con gracia las cantidades y los ingredientes que las componen. En este caso es muy importante la calidad de los productos.

La base tiene que ser una lechuga fresca y bien lavada, el contraste de textura del aguacate y la manzana son espectaculares (y aunque no hay que pasarse de cantidad de aguacate, debería tenerlo incluido en tu rutinaria dieta). A mí me gusta añadir un puñado de frutos secos, ya que son fuente de energía natural. Esta ensalada puede incluir tomate y/o maíz, pero eso ya para gustos los colores que nos dan estos alimentos.

La gracia y el toque lo da la salsa sin duda. Yo preparo mayonesa casera y añado el Kétchup Heinz, y no le añado sal a la receta porque el propio sabor que potencia el kétchup no necesita de más aditivos. Eso sí, a la salsa rosa me gusta darle un toque con un poco de zumo de naranja, aunque sé que muchos además le añaden coñac, creo que para una buena cena, en este caso no se necesita nada más.

Bon appetit! Sencilla, rica y nutritiva. Si te animas a probarla, me lo cuentas… ¡y otro día me invitas!

PS: Si quieres empezar a notar la diferencia…intenta cenar un poquito antes y ya verás

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