Lo excepcional de lo rutinario

Muchas veces, para los deportistas lo cotidiano se vuelve tremendamente extraordinario, porque es muy excepcional aquel atleta que tiene una vida completa en el ámbito laboral.

Cuando este invierno no vislumbraba el final del pozo en el que me estaba hundiendo la lesión, sabía que la oportunidad de empezar con el proyecto de ‘Entrena tu futuro‘ era el único cabo al que me podía amarrar para intentar no hundirme en la situación económica en la que la lesión me había sumido. Tras meses invirtiendo miles de euros en procesos para recuperarme que no tenían resultados, la pescadilla crecía porque el no poder competir con normalidad, no permitía recuperar lo ingresos. Así que solo era descontar, descontar, descontar… mientras quitaba ilusiones, eliminaba esperanzas y desaparecía cualquier opción de un diagnóstico en firme que arrojase algo de luz sobre todo este proceso.

Así que en la presentación de este acuerdo entre la empresa Bertelsmann y el Comité Olímpico Español, todos mis compañeros en esta segunda promoción afirmaban que era la opción perfecta para tener una oportunidad de comenzar en el mundo laboral y poder ir sumando experiencia. Mi situación era la inversa, para mí esta oportunidad me permitía no tener que abandonar mi lucha y poder continuar con mi verdadero y apasionante trabajo: el atletismo. Así pues, embarcarme en este proceso me daba la opción de recuperarme físicamente y regalarme una oportunidad  dibujada en tiempo para poder volver con garantías al tartán.

Tras cerrar mi última competición hace ya más de tres meses, en el que ha supuesto mi campeonato de España más amargo e indigerible, dar carpetazo definitivo a ponerme los clavos hasta que hubiese un cambio en mí vida supuso que los cambios llegasen unos detrás de otros. Cuando casi había perdido la esperanza, y tras dar vueltas por diferentes ciudades, médicos y especialistas, resultó que el doctor Pepe Sarasa, gracias a empezar a trabajar con mis fisios de FisioZaragoza, encontró la clave de lo que me ocurría.

Un endofibrosis en la arteria iliaca que se me estaba empezando a crear también en la pierna derecha. Algo así como un callo interno en la arteria justo en la zona de flexión de cadera, debido a la mecánica repetitiva de la técnica de carrera y  que limitaba mi riego sanguíneo en mis extremidades inferiores. Así, tras una dolorosa prueba de esfuerzo en la que intenté agonizar al máximo posible durante 20 interminables minutos (porque ya he llegado al punto en el que mi cuerpo no me permitía hacer 15’ de carrera continua sin dolor), comprobamos que la presión arterial caía de 11.5 a 4.5 tras es el esfuerzo. La bruta de siempre llegaba a correr así, pero aun algunos dudaban de la realidad de mi lesión.

Inmersa ya en mi rutina laboral, seguía entrenando y avanzando en las pruebas médicas, hasta que la recuperación a la misma era la más complicada: un baipás arterial.

Ante esto tome la decisión de por una vez, priorizarme a mí y no a este dolor que tantos meses me ha tenido esclava. Oxigenándome por completo de la competición, ni si quiera me he dado cuenta del momento del calendario atlético en el que ya estamos. Regalándome tiempo para mí, aprendiendo de este proyecto temporal, desarrollándome como persona y valorando todo aquello tan cotidiano para el mundo real y que a mí hasta ahora se me antojaba como excepcional. Posponiendo la intervención al momento adecuado.

Por primera vez en mucho tiempo un domingo no tengo que subir a hacer esas tediosas y repetitivas cuestas que se redundaban semana tras semana. Puedo dedicármelo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada, aunque esto último no se hacerlo.

Dedicar un domingo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada

Si una tarde llego cansada de todo el día, puedo adaptar mi entrenamiento o directamente, no hacerlo. Yo, que en mi historial como ‘alumna deportiva’ nunca tenía una falta no justificada, que hasta con fiebre en la pista me presentaba. Comer mirando la etiqueta, pero sin ya darle tanta importancia, dejar el cumulo de suplementos cada mañana, por la anemia que siempre arrastraba. Aprovechando el tiempo para varios proyectos que siempre dejaba ‘para otro momento’. Dedicándoles más tiempo a mis atletas, aprendiendo y disfrutando como entrenadora.

Y así podría seguir… en una larga lista de cosas en las que a veces me da miedo no echar de menos: el sufrimiento del láctico, las interminables sesiones de trabajo que en los último años no han tenido su reconocimiento, las horas en la camilla buscando desesperada la clave para alcanzar ese bendito estado de gracia, la incomprensión de aquellos que debían ser un apoyo, esa horrible sensación de abandono.

Me he descubierto feliz con aquello que para los demás es una rutina sin más. Pudiendo aprender y dejando crecer esos proyectos de vida que tenían que ser. Mirando con calma el tartán, porque sé que llegara, pero no cuando lo demás decidan, sino cuando yo de verdad quiera.

Por primera vez, y esto va por Toñi, sé que he mandado mi traje de ‘Wonder woman’ a lavar. Que pronto lo recogeré y cuando esté lista, me lo volveré a enfundar con el brillo del día antes de que esta historia de miedo empezase a cruzarse en mi camino. Pero eso llegará cuando tenga fuerza, cuando de verdad esté preparada para volar… pero de mientras, permitidme que disfrute de dejar de sentir la presión y volver a aprender a respirar.


A la dieta un plato sabrosón

Nuestro estilo de vida ha cambiado y mucho últimamente, pero la verdad es que da gusto ver que la tendencia general es hacia una rutina mucho más saludable. Ahora ya no es extraño ver a la gente leyendo las etiquetas cuando va a comprar, elegir opciones más ligeras en su alimentación y no solo vestir de sport, sino que además la gente usa la ropa deportiva que tiene.

En mi caso, lo de usar la ropa técnica nunca ha sido postureo, mucho menos cuando ni tenía (si, cuando yo empecé entrenaba con camisetas de algodón, era lo que había y había que sudar la camiseta de manera más literal que nunca), al igual que tampoco lo es lo de la alimentación. Desde que me independicé pude cuidar mucho más los detalles de una dieta que se convertía en fundamental para mejorar pequeños flecos que son tan importantes en el alto rendimiento. Después comenzaron mis problemas digestivos, que al principio pensaba que eran causadas por el estrés y la ansiedad de la competición, pero que resultaron ser ciertas intolerancias alimentarias. En la actualidad todo es mucho más fácil, porque el mercado ha cubierto las necesidades de estás intolerancias especiales (aunque no ha igualado los precios de sus productos) y en mi día a día tener una dieta como la que me diseña Andrea, ha facilitado el proceso de comer cada vez más ‘higiénico’. Permitidme que lo llame así, porque yo creo que ahora cada vez es más fácil comer bien, más accesible comer sano, pero el que come bien, sano y cuidando las ingestas, creo que al final cuida su hábito alimentario como una parte más de la higiene de su salud.

Porque si ahora mismo tenemos estas inquietudes es porque sabemos que parte de nuestra salud comienza en la alimentación y su importancia se incrementa cuando tenemos niños en casa. Pero comer sano, no es comer sin gracia, se puede alimentar uno bien dándole sabooooooor a la comida (si, veo cierto programa de televisión…Garrote!). Podemos potenciar los sabores sin renunciar a todas estas buenos hábitos que estamos adquiriendo porque tenemos productos que cada vez tienen menos cantidad de azúcar y sal sin perder la genuinidad del regusto que los hace originales y característicos. Por eso, cuando encuentro alternativas healthy a productos que a veces parece que debes desterrar, me gusta leer sus etiquetas para ver si merecen una oportunidad. Así lo he hecho con el nuevo Kétchup Heinz 50/50 y como de 50 de descuento va la cosa, aquí tenéis un cupón de 50 céntimos para que lo probéis, que al final es la mejor prueba que podéis tener.

Yo os dejo una receta de mi cena de hoy, que ya me estoy demorando en catar por compartirla con vosotros, que para estos calurosos días es la mejor opción:

ENSALADA DE AGUACATE Y GAMBAS (2 personas):


Una sencilla ensalada se puede convertir en un plato gourmet cuando los ingredientes son buenos y de calidad. Para esta ensalada necesitarás:

  • Unos 250 gramos de lechuga varias o lechuga romana (elige tu mejor opción)
  • 200 gramos de langostinos o gambas cocidas (unos 125 gramos si compras de las que ya están peladas).
  • 1 aguacate grande
  • 1 manzana (a mí me gusta para esta receta verde)
  • 30 gramos de piñones o frutos secos
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Salsa Rosa
    • Mayonesa casera: Huevo, limón, Aceite de oliva virgen extra (yo no le echo sal)
    • Ketchup Heinz 50/50
    • Zumo de media naranja

Una ensalada no tiene más complicación que mezclar con gracia las cantidades y los ingredientes que las componen. En este caso es muy importante la calidad de los productos.

La base tiene que ser una lechuga fresca y bien lavada, el contraste de textura del aguacate y la manzana son espectaculares (y aunque no hay que pasarse de cantidad de aguacate, debería tenerlo incluido en tu rutinaria dieta). A mí me gusta añadir un puñado de frutos secos, ya que son fuente de energía natural. Esta ensalada puede incluir tomate y/o maíz, pero eso ya para gustos los colores que nos dan estos alimentos.

La gracia y el toque lo da la salsa sin duda. Yo preparo mayonesa casera y añado el Kétchup Heinz, y no le añado sal a la receta porque el propio sabor que potencia el kétchup no necesita de más aditivos. Eso sí, a la salsa rosa me gusta darle un toque con un poco de zumo de naranja, aunque sé que muchos además le añaden coñac, creo que para una buena cena, en este caso no se necesita nada más.

Bon appetit! Sencilla, rica y nutritiva. Si te animas a probarla, me lo cuentas… ¡y otro día me invitas!

PS: Si quieres empezar a notar la diferencia…intenta cenar un poquito antes y ya verás

Corre como un etíope

Así entrena un etíope: entrenamiento en altitud, cuestas series, fartleks, tiradas, largas, alta intensidad, ayuno, un poco de gimnasio (poco y especifico) y pocas dobles sesiones…Lees esto y quizá no sientas que es tan diferente a lo que haces tú. 

Esta era la primera diapositiva que Marc Roig empleaba en la presentación de su libro sobre el corredor etíope y pronto empiezas a reconocer una series de matices que cambian la literatura que muchos conocemos.

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Antes de dar algunas pinceladas sobre lo que Marc trataba en su presentación, voy a contextualizaros un poco. Marc y yo nos conocemos desde el lejano año 2000,  desde cadetes y posteriormente compartiendo internacionalidades en edad junior, y él era uno de nuestros fondistas destacados. Perteneció a esa generación que abrió la veda en las medallas por equipos en dicha categoría en el Europeo de Cross, junto a Alex, Fran España, Quim Carlús, Bachi y Mariño. Quizá a algunos le vengan a la memoria muchos recuerdos con estos nombres, a otros ni siquiera les sonarán. Si en aquella época hubieran existido redes sociales, a lo mejor esta generación tan buena hubiera sobrevivido en mejores condiciones, pero el corte a sénior es muy complicado y a veces el sendero se ve truncado… Curiosamente, de un tiempo a esta parte, el destino ha demostrado la clase de estos muchachos y muchos siguen en su camino con la decisión de vestir de corto, logrando más que honrosos cronos en diferentes distancias. A mí, que les aprecio personalmente, siempre me da la sensación de que el atletismo les debe más.

Pero volviendo a Etíopia, me hizo mucha ilusión reencontrarme hace unos años con Mar Roig y ver que su relación con el atletismo había seguido siendo especial, con las grandes vivencias y retos que desde otra perspectiva este deporte le ha ofrecido. Así que tantos años después, estaba con Poves, Luis y él en una mesa redonda en la zaragozana Universidad de San Jorge y moderada por nuestro amigo común Luis Enrique Roche. Así, entre conversación, coloquio y charla entre amigos, Marc nos destripó un poquito su libro (intentaré no hacer mucho spoiler) y también nos habló de Kenia, donde actualmente reside. Pasen y lean.

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CORRE COMO UN ETÍOPE

Retomando esos matices que explicaba al comenzar el texto, y que se detallan en el libro, lo primero que se destacó es que estos deportistas viven su mayoría Addis Abeba, enorme y masificada, y necesitan más de una hora de desplazamiento al lugar de entrenamiento, por lo que muchos no realizan la doble sesión por este hándicap, o si lo hacen es como mucho en cinta. Este es un primer dato que sorprende, ya que en nuestro país si no doblas, no pareces ser atleta de alto rendimiento.

El segundo matiz es la altura a la que viven, ya que por ejemplo el entrenamiento de cuestas lo realizan a alrededor de 3000 metros de altitud, poca pendiente y ritmo suave. Los beneficios de altitud son muy buenos pero hay que planificarlos bien. En el caso de estos deportistas, los valores del pasaporte biológico pueden verse muy afectados por los cambios de entrenamiento en la altitud y se deben justificar los valores hematológicos con el entrenamiento que realizan… los cambios tan bruscos de entrenar de un lugar a otro, puede provocar oscilaciones en esos índices de referencia.

Algo que por ejemplo no ocurre en España y si se entrena allí, es que los maratonianos en Etiopía hacen tiradas muy largas, de hasta 40 kilómetros y a veces incluso recurren al ayuno, pero esto realmente es propiciado por la temprana hora de entrenamiento, más que por nada científico. Y  es que lo interesante era la ‘ciencia’ de por ejemplo el método keninano, donde el tiempo del fartlek es marcado por un coche que le sigue con un gps y les avisa con la bocina del coche ¡y nosotros volviéndonos locos con los pulsómetros y los gadgets!

Más allá de las bromas, está claro que en estos países hay una selección natural, donde “el talento cuenta tanto, que a veces la dedicación solo son las migajas del final” sentencia Marc. El volumen de atletas es tan alto, que es el mercado el que manda: los managers conocen dónde está el corte, tanto de nivel como de países (se exigen diferentes nacionalidades en maratones internacionales) lo que hace que el keninano lo tenga más difícil. Con 2 horas 10, puedes ser el 500 en Kenia y no ser jamás contratado en un maratón internacional.

“Son tan talentosos que no entrenan tanto y se entrena mucho en grupo, haciendo el mismo entrenamiento. No hay individualización del entrenamiento, a excepción de atletas de renombre, pero además, estos atletas son capaces de hacer una vida monacal”, auténticos profesionales del entrenamiento, sin distracciones, porque quizá tampoco tienen acceso a ello. En estos países no disponen de grandes instalaciones, ni siquiera médicas, pero es que la genética de estos atletas favorece que casi no existan las lesiones y se traten únicamente  con masajes de descarga (Marc es el fisio de muchos de ellos).

La diferencia con estos atletas: quizá la ventaja genética, la ambiental o por cantidad y estadística. No deja de ser algo multifactoral a lo que incluir la densidad de corredores: cuando todo el mundo lo intenta, los más capaces sabes que lo están haciendo. “En Kenia es tan fácil correr para sus atletas, que la capacidad de perder un talento es mínima”, en nuestro país, aunque tengamos los talentos… muchas veces en el camino deben tomar otra senda para poder vivir.

“En Kenia es tan fácil correr para sus atletas, que la capacidad de perder un talento es mínima”

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PROYECTO SUB2:

Seguro que habéis oído este proyecto: lograr que el hombre baje la barrera de las dos horas en maratón. Pues Marc está en el grupo que intenta desarrollar este proyecto y trabaja de tú a tú con el mismísimo Bekele para lograrlo. De lo que en catalán está seguro es que el atleta hubiese batido el actual récord del mundo de esta distancia, de no ser por la caída de hace unos días nada más salir en Dubai.

Explicaba la pasada semana que la regresión correcta de la tendencia es muy difícil de predecir, algunos científicos dijeron en 5 años y Marc afirmó que no andaremos muy lejos. Una marca deportiva esta promoviendo que esta primavera va a lograrlo. La cosa es que no será homologada, porque no cumplirá la normativa que se debe cumplir para ser marca “legal” y utilizará ‘truquillos’ como refrescar las liebres, la pendiente a favor…

Y mientras unos tienen el dinero y la promoción, a día de hoy el proyecto Sub2 no puede aplicar toda la ciencia que necesita por falta de recursos económicos. Solo pueden utilizar analíticas, valoración de la deshidratación y aplicaciones del móvil (myjump y runtastic) y además “si tenemos una innovación, no procede comunicarla porque a veces las marcas se las apropian”.

EL HUMANO BEKELE:

Este gran corredor es un genio y también tiene anécdotas tan curiosas como ganar el mundial de cross corto de Lausana, cenar en el McDonalds y al día siguiente volver a alzarse con la corona Mundial en la distancia larga de 8 kilómetros. Y esto no es una leyenda urbana, esto lo vi yo atónita en 2003, con varios componentes más de la selección nacional. Que conste que nosotros habíamos terminado nuestra competición…y ahí estaba él, el rey del fondo reponiendo para la siguiente batalla (ni ver de cerca ni un plato de quínoa en aquella época). Marc lo explicaba muy bien cuando afirma que Bekele necesita un calendario apretado para seguir con la motivación para entrenar, si no, no se centra. Es un atleta muy exigente y tiene una genética con la cual el maratón no le destroza físicamente, tiene una capacidad de recuperación bestial.

Bekele necesita un calendario apretado para seguir con la motivación para entrenar, si no, no se centra

No sabremos si será él el nombre propio que logre algún día esa barrera de las dos horas en la maratón, pero como ocurre con ese equipo junior, tengo admiración por este atleta y creo que el atletismo, a él, también lo debe algo más.

Si vosotros queréis conocer más…esta lectura os gustará.

La vueta a los ruedos

Volver a ponerse de corto a veces un privilegio que no valoramos, y yo ayer lo hice y de qué manera. Hace un mes ni siquiera sabía si podría ayudar a mi club en la Copa de la Reina, estaba bien, aunque mis dolores siguen sin remitir. Puedo entrenar de manera inteligente y eficiente, pero la exigencia de la competición es una incertidumbre que lleva semanas rondándome.

Me reconfortaba la idea de pensar, que si fuese necesario, sabía que hasta el 800 mi pierna aguantaría y podría aportar mis puntos al Scorpio. Pero eso para mí, nunca es suficiente. Tras meses de diferentes pruebas, de no saber qué pasa y seguir sin diagnóstico, comprobaba que haciendo todo lo que mi cuerpo me ha permitido, he conseguido, pese a muchas dificultades y dudas, ponerme en forma. Pero la historia de mi lesión, para otro post…o para dos, porque la historia sigue sin final feliz.

Aún así, en el punto crítico del todo o nada, decidí con toda la responsabilidad, asumir el reto de correr el 1500, ya que si quiero lo que quiero, tenía que dar este paso al frente, pese a todos los miedos.

ELEFANTES EN EL ESTÓMAGO

Ayer no hubo mariposas, hubo elefantes, pisoteando la cacharrería de mí estómago. Calentando me notaba algo resentido mi maldito cuádriceps, pero me sentía optimista. Luis vino para apoyarme, sabía que necesitaba un salvavidas en el que sentir un apoyo ante semejante marejada. El marido dejo paso al entrenador inteligente que hay en él. “Tu batalla hoy es otra”, y que razón tenía. Debía ser lo que nunca he sido muchas veces en la pista, racional y calmada, dejar la pasión para cuando el cuerpo sepa que puede. Pude confiar en la táctica que desde fuera se me recomendaba al 100%, porque por una vez sabía que era la lectura más correcta para la carrera y para mí.

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Iba transcurriendo la competición como desde la grada Luis la veía. Y yo me sorprendida frenando a mi fiera hambrienta de competición. No saltes al cambio, espera…ten calma que todo llegará. Pasaban las vueltas y cada vez confiaba un poquito más en mí. Algo de incertidumbe, de sensaciones olvidadas, lejos de dónde mi alma deseaba, pero todo parecía encajar un poco más.

Y al cruzar la meta, ahí estaba, yo, llorando y riendo. Fiel reflejo de mi misma y mi situación. En el mismo sitio donde hace un año sufría el peor ataque de ansiedad de mi vida, ayer sentía un nudo completamente diferente, una felicidad histérica.

Sportmedia.jpgLa lucha de Macias1500, la inconformista que me decía: “tenias que haberte marchado detrás, arriesgar y devorar”. Mientras Isa Macías decía que no había estado tan mal, que era un gran paso para ahora empezar a arriesgar, que recordase todo lo que llevaba este invierno. Pero Isa, solo Isa, sentía un nudo que no le permitía coger aire, se sorprendía aliviada y extasiada, decepcionada y tremendamente feliz. Isa luchaba entre Isa Macías y Macías1500, mientras parecía una quinceañera completamente enamorada de un deporte que parecía para ella nuevo.

SUÉLTATE EL PELO

Así que como mi coleta, me sentía un poco más liberada. Parece una tontería, pero en cada momento, en cada temporada, siempre he llevado un peinado diferente, una puesta en escena que a veces refleja más allá que estética. Ayer tocaba dejar la melena al viento, dejar fluir todo, natural, sin tensiones y sin ataduras: simple.

Algunos más también se fijaban en el hecho de correr así… ¿y por qué no? No me molesta, de hecho, me encanta. El pelo volando al viento. Ahora solo toca que le siga el cuerpo.

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Fotografías de Sport Media. Gracias por regalarme un recuerdo gráfico tan bonito para mí.

Septiembre, qué bonito eres

El mes ha empezado oficialmente, pero parece que hasta mañana el mundo no retoma su ritmo normal en este país (menos para los políticos, que parecen llevar su propio ritmo). Esta semana comienza el curso escolar, ya son más aquellos que han disfrutado de las vacaciones que quienes quedan por hacerlo. Y como no, el gimnasio está más lleno que el día de los propósitos del año nuevo.

Y es que para muchos quizá septiembre sea el verdadero enero, a mí por lo menos me parece más importante (y seguramente a muchos atletas les ocurra igual). Para mí, que cuento y recuerdo la vida por temporadas y no por años naturales, es uno de mis meses favoritos. Haya sido bueno o malo el anterior curso deportivo, empiezas de nuevo con ganas y es como la nueva agenda en blanco que siempre estreno: nuevas citas, nuevos horarios, nuevos retos, nuevos sueños…todo ello aún sin límites marcados.

Para mí, que cuento y recuerdo la vida por temporadas y no por años naturales, es uno de mis meses favoritos

Disfrutar de esa ilusión es propio de este mes, el que se reconoce por los libros sin estrenar para los niños, en el que aún puedes ir a tomar algo a una terraza después de trabajar, en aquel que estrenas zapatillas y no hace tanto calor para rodar. Septiembre siempre ha tenido ese aura especial, quizá porque más que nunca me he empeñado en que me merezco volver a disfrutar. Por ello en tan solo cuatro días me ha dado tiempo a comenzar la nueva temporada, a tener agujetas, a encontrarme bien y a sufrir de nuevo esa parestesia en el cuádriceps al competir. Pero solo el poder haber sufrido, disfrutado, trabajado y luchado en este arranque de mes, me refuerza en mis propósitos para mi nuevo año y me recuerda mi trabajo: empezar a ocuparme y dejar de preocuparme. Sin más expectativas que las que me lleven a disfrutar, mi deber es seguir trabajando para recuperar mi espalda, ver a más  especialistas o lo que haga falta. Porque en el giro que he impulsado, sé que la inercia es más que buena y hay que ayudar a que así siga.

Así que me he planteado una serie de propósito para que todo el engranaje funcione mejor. El primero recuperar la puntualidad, no querer estirar el tiempo en hacer más cosas, aquellas que haga deben tener su importancia y por ello se merecen ese respeto que el frenesí me lleva a olvidar. Eso también me ha hecho ver la necesidad de reservarme un tiempo a mí, a quererme y mimarme, y dejar que también lo hagan los demás. A seguir aprendiendo, ya sea estudiando, entrenando, trabajando o simplemente viviendo. Que tú que me lees me acompañes en ello será todo un privilegio y un honor que compartas conmigo cuales serás los tuyos.

Huele a asfalto, empieza a verse de cerca el cross y anhelo el calor del indoor. Septiembre: qué bonito eres. 

CaNOes de belleza

Tenía otras líneas preparadas, pero últimamente no hago más que leer noticias que me dejan ojiplática sobre ciertas modas que se están extendiendo en las redes sociales. Yo muchas veces no me entero por este medio, sino por los ecos de la prensa o revistas de moda, y me asusta ver el monstruo en el que se puede convertir el culto al cuerpo.

Seguramente me conocéis si habéis llegado aquí, si no, me presento. Me llamo Isabel, llevo practicando atletismo desde los nueve años y dedicándome, cada vez con más plenitud en mi vida, a este deporte. Pese a haber sido olímpica, pese a ver conseguido medallas de diferentes colores en los nacionales y llevas 22 años corriendo, hasta este año ni siquiera había empezado una dieta, que ni siquiera ha sido restrictiva para adelgazar, solo buscaba una ingesta más saludable.

Para más señas os diré que mido 165 cm y peso 50 kilos, y aunque en la actualidad mi porcentaje de grasa suele estar en un 11%, no siempre ha sido así. Cuando era adolescente no estaba ‘tan’ fibrada, sino que poseía mas redondeces que muchas veces me agobiaban ocultar tras las mínimas equipaciones con las que solemos competir. Sin embargo, cuando salía con mis amigas siendo adolescente, me ocurría a veces lo contrario… lo que para unos cánones era demasiado, para otros era escaso. Algún chico me decía que tener ‘este brazaco’ era feo, o que cómo chico no podría ver bonito una chica con más abdominales que él; No había redes sociales, pero si mucha sociedad con ganas de hundirte en sus redes.

Como adolescente era complicado gestionar la dualidad de mi vida, así que no me quiero imaginar el conflicto que puede generar las peligrosas modas de las que os hablo, hoy en día. Que alguien me explique quién decide que debo llegar a tocarme el ombligo pasando la mano por detrás de la espalda. Qué medida legítima es el ancho de un teléfono para valorar el tamaño de mis rodillas o que el límite de mi cuerpo es un A4. Quién decide ahora que la línea alba debe ‘partir’ tus abdominales. Yo por ejemplo, ni siquiera tengo línea alba, de hecho mis abdominales no son ni simétricos…

Lejos estoy de tener un cuerpazo, ojalá midiera más, ojala mis piernas fueran más alargadas… que más me da. A mí me gustan, mis defectos me hacen personal y mi físico es simplemente el reflejo de mi dedicación ‘profesional’ (aunque no el reconocimiento como tal). Hoy tengo la suerte de que este modelo de cuerpo se lleva, hace 15 años no era así y yo sufría por otras maneras de medir.

Con esto solo quiero un fin,  mujeres imperfectamente perfectas. Provoquemos la viralidad de la ‘chica del bañador verde’, que las redes sean brújula y no horca, que siga la tendencia saludable y no tóxica.

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Fotografía de Edu García para Runner’s Woman

 

Cuando el calor aprieta, no cambies la zapa por chancleta.

Le ha costado llegar, pero el verano ha venido con fuerza a nuestras calles. Seguro que pronto veremos en las noticias los consejos para llevar a cabo nuestra práctica de deporte con seguridad para la salud. Queridos corredores, espero que os lo sepáis ya: evitad las horas centrales del día, buena hidratación, protección solar, intensidades más bajas… Vamos, la retahíla que os deberíais saber y que espero apliquéis. A veces es complicado eso de madrugar más para ir a entrenar antes de trabajar, o nos da mucha pereza retrasar la tirada cuando a las nueve de la noche sigue haciendo calor.  Pero no busquéis excusas, sino alternativas.

Porque estas dificultades extra no nos tienen que restar  ganas para salir a entrenar. Si tenemos que salir a correr: ropa fresquita, de calidad y con sistemas de transpiración para que nos ayude con el sudor y no perder tantos líquido. Yo reconozco que llevar años vistiendo con Adidas, me ha dado tranquilidad en este aspecto, pero a veces no puedo evitar comprar y ‘picar‘, así que buceo por internet y me compro algún modelito más. Me gusta aprovechar las ofertas que El Corte Inglés suele tener en la web, y como no fallo en la talla, directo a casa. Porque efectivamente hay que tener cuidado con que sea de nuestra talla y cómoda, ya que si no puede provocarnos rozaduras, y para eso una mención especial a los calcetines: en los días de calor, si nos van holgados podemos tener un lío. Otra gran aliada será la gorra, hacerme caso… Yo no suelo llevarla para las series en la pista, porque cuando son ritmos rápidos me molesta, y la semana pasada me quemé el cuero cabelludo. Suena raro, pero no veáis que molestia (esto me pasa por haberme puesto la raya en medio).

Plan B

A veces no hay mal que por bien no venga y quizá sea el momento de aprovechar para trabajar eso que tan abandonado tenemos muchas veces: el trabajo de fuerza. Que no os venga automáticamente las imágenes de halterofilia, hay muchos ejercicios aplicables a la carrera que se pueden trabajar incluso sin pesos. No me remoloneéis, que habréis leído mil ejercicios y artículos sobre la importancia del ‘core’, con sus mil y una variantes de la plancha. Conocéis los ejercicios básicos como la sentadilla, a la que yo os añado dos nombres: peso muerto y el hip trust.

Un ejercicio de memoria visual: a ver cuántos ejercicios recordáis que podáis hacer con el TRX. ¡Lo veis!, conocéis muchísimas rutinas que os pueden ayudar a mejorar en la economía de carrera y todo ello bajo el beneplácito del aire acondicionado del gimnasio. Es el momento de ponerse serio con ello, ve a por tu ‘operación bikini’ particular. A mí, por ejemplo, me gusta llamarla operación keniata: adelgazar, ponerme morenita y correr más rápido.

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Detalle espalda del Bra Strappy, de baja sujeción, tirantes ajustables y reforzado. Ya os hablé de la importancia del sujetador deportivo. 

Más allá de una moda: el yoga

La otra alternativa a la que últimamente me he aficionado, va más allá de una moda: el yoga. Que no te engañen con que es para ‘señoras’ ni estereotipos de esos, o aseguro que aquí la tía con flexibilidad cero, lo pasa fatal en cada clase. Por eso mismo me ha venido muy bien incluirlo en mi rutina de trabajo. Primero: para poder trabajar con consciencia y tranquilidad mi cuerpo. Segundo: para ganar algo de flexibilidad y ayudar a mi maltrecha espalda ganando movilidad.  Además, el trabajo que realiza mediante la respiración nos puede ayudar un montón. ¿Sabéis que los músculos respiratorios también se entrenan? Bueno, eso para otro post…

Yoga de pie

De nuevo malla pirata Yoggi, combinada con top con Logo de Adidas y zapatillas PureBoostX

Así que no vale aparcar las zapas y no sacarlas de paseo, quizá con el calorcito lo que se merecen es que las lleves de visita a un lugar más fresquito. Sigue dándole caña a la zapa.