Correr o no correr, esa es la cuestión.

Y vaya cuestión para cuestionarse, más cuando ya estás en tu habitación del hospital, a 600 kilómetros de tu casa y con todo un mundo de incertidumbre por contestar. Y mientras algunos compañeros andan en Sierra Nieva para entrenar en altitud, tú te descubres en una concentración con algunos matices diferentes. Ellos por allí, apurando cualquier beneficio para poder sacar su mejor versión, tu aquí, con tu bata rosa apurando cualquier opción de volver a correr sin dolor. Así es esto y esa ha sido la decisión. Intentar volver a disfrutar pasando antes por este sufrimiento.

Hace cuatro meses también estaba en un hospital, algo más cerca de mi hogar y con un fin algo más alegre la verdad…hoy se me rompía el alma teniendo que poner kilómetros de por medio. ¿Merece la pena? El sacrificio, el sufrimiento: el riesgo.

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Dicen que quien no arriesga no gana, yo a veces me planteo si este es mi último all in. Será que mi vena de periodista necesita respuestas para su arteria maltrecha. Será que estos entrenamientos que he hecho después del parto, me han recordado lo mucho que me gusta esto. Verme en la pista, con fuerza, hasta que la pierna decía basta…sentir que es tu medio. Yo soy eso: el zarpazo en el tartán, mi braceo descomunal, resoplar, apretar dientes, sufrir y a fin de cuentas respirar. Porque mi meta en todo esto, es solo volver a disfrutar del aire fresco, de poder salir a rodar, de picarme, de esprintar, de disfrutar… de jugar como el viernes pude hacer con mis atletas, hasta que la pierna dijo basta. De poder vacilarles corriendo y verme ser capaz de sin casi entrenar, hacer ritmos altos despeinándome porque la goma del pelo no me lo sujeta, no porque no soy capaz.

Porque yo como me gusto es en mallas, con mis trenzas estiradas, mi raya afilada, mis facciones marcadas. Seca, con hambre, con ojeras y apretada, con la fibra bien marcada. Porque el telón tiene que esperar, porque esa decisión soy yo quien la debe tomar. Porque sí: aún tengo ganas. Muchas. Me quite el traje hace un par de años, así como me dijo Toñi que hiciera, pero lo que no sabía es que andaba tejiendo uno más bonito, uno que ahora está a mi medida…Puede que ahora me quede un poco apretadito, pero con trabajo me quedará más ajustadito.

Porque esa es la cuestión. Soy una vela a la que no paran de soplar, pero aunque parece que se apaga: le queda mucha mecha por dar.

Soy una vela a la que no paran de soplar, pero aunque parece que se apaga: le queda mucha mecha por dar.

2 comentarios sobre “Correr o no correr, esa es la cuestión.

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  1. ¡Hola Isabel! He caído aquí un poco por casualidad, por participar en los Premios 20Blogs en tu misma categoría. Te leeré. En otra vida me encantaría ser deportista profesional 😉 ¡Suerte!

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