Mi primera carrera de ultra distancia

Aquellos que me soléis seguir por mis diferentes perfiles, ya sabéis la buena nueva que Luis y yo esperamos para noviembre. Sin duda una nueva carrera de fondo a la que nos adaptaremos aunque nuestras distancias naturales sean más cortas.

Como dijo una amiga nuestra común, somos un poco ‘personajes’ y aprovechamos para hacer oficial mi embarazo de una manera algo ‘original’. Aunque hace semanas que comenzamos a compartir con nuestro entorno cercano una alegría muy esperada por nosotros, había que esperar a pasar esos momentos de cierta incertidumbre en la evolución y desarrollo del bebe. Si bien, como nuestro deporte es así, ya parecía vox populi.

Casi en el ecuador de la dulce espera, se ha producido un stanby obligatorio en mi vida para que este proceso sea saludable. Ya os anticipe que para esta temporada tenia nuevos proyectos de vida y como veis, no mentía. Pero debo reconoceros que no esperábamos tener la suerte de poder conseguirlo tan pronto. En alguna ocasión ya lo he compartido y creo más que nunca que por fin, el tener algo de suerte, debe ser algo de esperanza que plasmar en líneas.  He sido sometido en dos ocasiones a una conización cervical (donde te extraen parte del cuello del útero) y ello podría acarrearme dificultades para quedarme embarazada y aumentar la posibilidad de un aborto.

Pero hemos tenido el sino de que no ha sido así y casi nos ha pillado a pie cambiado. Porque aunque teníamos la ilusión de que fuera durante este 2017 (el año posolímpico suele ser uno muy fecundo para las deportistas), estaba también inmersa en la recuperación de mi lesión. Esto ahora tendrá que esperar, ya que una prueba que me queda, así como la intervención suponen un riesgo innecesario que no me merece la pena.

Cuando compartes con tu entorno cuándo y por qué existen mejores momentos para intentar programar tu maternidad, parece que quieres deshumanizar el proceso. Lo que la gente no entiende es que la conciliación sigue siendo una carga importante que suele recaer en la mujer, así que imaginad cuando se trata de un trabajo físico, como es el deporte, lo que puede suponer. Tampoco verán con buenos ojos que sigas entrenando.

¿Y AHORA QUÉ?

Yo hasta prácticamente la semana 8 estaba entrenando con una frecuencia e intensidad más o menos normal en mí. De hecho, me plantee acudir a la primera jornada de liga de clubes para ayudar al Simply Scorpio en su lucha, pero estaba claro que me pudieron las ganas y no la sensatez (seria cuestión de hormonas). Progresivamente he ido disminuyendo las sesiones y sobre todo las de carrera, pero sigo en ello, porque me sienta bien y estoy asesorada en un proceso que creo que es muy  beneficioso tanto para mí como para el futuro bebe. Si conocéis a otras atletas que están compartiendo su proceso, veréis que cada una elige como llevar este tema… pero es normal, porque es tan personal como el decir dar el pecho o no.

Con todo esto solo quiero advertir que cierto contenidos que veréis y leeréis, razonablemente se adaptan a mi nuevo momento físico. Espero que os guste compartir el proceso conmigo, porque mis perfiles públicos siempre han tenido el fin último de que conozcáis las entrañas de lo que el deporte acarrea y ahora mismo este es el objetivo de mi temporada. Quién sabe, quizá cuando os animéis, podréis recurrir a consejos enfocados a este momento y dejar los de la técnica de carrera para aprender a entrenar en el 2×1.

Ahora se lanzará la pregunta, que ya nos han hecho tantas veces, de si a Luis y a mi nos gustaría que nuestro hijo corriera… Eso ya si eso, lo publico otro día. Por ahora a seguir con la espera de las semanas que quedan para dar la mejor bienvenida.

 

 

Lo excepcional de lo rutinario

Muchas veces, para los deportistas lo cotidiano se vuelve tremendamente extraordinario, porque es muy excepcional aquel atleta que tiene una vida completa en el ámbito laboral.

Cuando este invierno no vislumbraba el final del pozo en el que me estaba hundiendo la lesión, sabía que la oportunidad de empezar con el proyecto de ‘Entrena tu futuro‘ era el único cabo al que me podía amarrar para intentar no hundirme en la situación económica en la que la lesión me había sumido. Tras meses invirtiendo miles de euros en procesos para recuperarme que no tenían resultados, la pescadilla crecía porque el no poder competir con normalidad, no permitía recuperar lo ingresos. Así que solo era descontar, descontar, descontar… mientras quitaba ilusiones, eliminaba esperanzas y desaparecía cualquier opción de un diagnóstico en firme que arrojase algo de luz sobre todo este proceso.

Así que en la presentación de este acuerdo entre la empresa Bertelsmann y el Comité Olímpico Español, todos mis compañeros en esta segunda promoción afirmaban que era la opción perfecta para tener una oportunidad de comenzar en el mundo laboral y poder ir sumando experiencia. Mi situación era la inversa, para mí esta oportunidad me permitía no tener que abandonar mi lucha y poder continuar con mi verdadero y apasionante trabajo: el atletismo. Así pues, embarcarme en este proceso me daba la opción de recuperarme físicamente y regalarme una oportunidad  dibujada en tiempo para poder volver con garantías al tartán.

Tras cerrar mi última competición hace ya más de tres meses, en el que ha supuesto mi campeonato de España más amargo e indigerible, dar carpetazo definitivo a ponerme los clavos hasta que hubiese un cambio en mí vida supuso que los cambios llegasen unos detrás de otros. Cuando casi había perdido la esperanza, y tras dar vueltas por diferentes ciudades, médicos y especialistas, resultó que el doctor Pepe Sarasa, gracias a empezar a trabajar con mis fisios de FisioZaragoza, encontró la clave de lo que me ocurría.

Un endofibrosis en la arteria iliaca que se me estaba empezando a crear también en la pierna derecha. Algo así como un callo interno en la arteria justo en la zona de flexión de cadera, debido a la mecánica repetitiva de la técnica de carrera y  que limitaba mi riego sanguíneo en mis extremidades inferiores. Así, tras una dolorosa prueba de esfuerzo en la que intenté agonizar al máximo posible durante 20 interminables minutos (porque ya he llegado al punto en el que mi cuerpo no me permitía hacer 15’ de carrera continua sin dolor), comprobamos que la presión arterial caía de 11.5 a 4.5 tras es el esfuerzo. La bruta de siempre llegaba a correr así, pero aun algunos dudaban de la realidad de mi lesión.

Inmersa ya en mi rutina laboral, seguía entrenando y avanzando en las pruebas médicas, hasta que la recuperación a la misma era la más complicada: un baipás arterial.

Ante esto tome la decisión de por una vez, priorizarme a mí y no a este dolor que tantos meses me ha tenido esclava. Oxigenándome por completo de la competición, ni si quiera me he dado cuenta del momento del calendario atlético en el que ya estamos. Regalándome tiempo para mí, aprendiendo de este proyecto temporal, desarrollándome como persona y valorando todo aquello tan cotidiano para el mundo real y que a mí hasta ahora se me antojaba como excepcional. Posponiendo la intervención al momento adecuado.

Por primera vez en mucho tiempo un domingo no tengo que subir a hacer esas tediosas y repetitivas cuestas que se redundaban semana tras semana. Puedo dedicármelo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada, aunque esto último no se hacerlo.

Dedicar un domingo a hacer lo que me apetezca o al simple placer de no hacer nada

Si una tarde llego cansada de todo el día, puedo adaptar mi entrenamiento o directamente, no hacerlo. Yo, que en mi historial como ‘alumna deportiva’ nunca tenía una falta no justificada, que hasta con fiebre en la pista me presentaba. Comer mirando la etiqueta, pero sin ya darle tanta importancia, dejar el cumulo de suplementos cada mañana, por la anemia que siempre arrastraba. Aprovechando el tiempo para varios proyectos que siempre dejaba ‘para otro momento’. Dedicándoles más tiempo a mis atletas, aprendiendo y disfrutando como entrenadora.

Y así podría seguir… en una larga lista de cosas en las que a veces me da miedo no echar de menos: el sufrimiento del láctico, las interminables sesiones de trabajo que en los último años no han tenido su reconocimiento, las horas en la camilla buscando desesperada la clave para alcanzar ese bendito estado de gracia, la incomprensión de aquellos que debían ser un apoyo, esa horrible sensación de abandono.

Me he descubierto feliz con aquello que para los demás es una rutina sin más. Pudiendo aprender y dejando crecer esos proyectos de vida que tenían que ser. Mirando con calma el tartán, porque sé que llegara, pero no cuando lo demás decidan, sino cuando yo de verdad quiera.

Por primera vez, y esto va por Toñi, sé que he mandado mi traje de ‘Wonder woman’ a lavar. Que pronto lo recogeré y cuando esté lista, me lo volveré a enfundar con el brillo del día antes de que esta historia de miedo empezase a cruzarse en mi camino. Pero eso llegará cuando tenga fuerza, cuando de verdad esté preparada para volar… pero de mientras, permitidme que disfrute de dejar de sentir la presión y volver a aprender a respirar.


A la dieta un plato sabrosón

Nuestro estilo de vida ha cambiado y mucho últimamente, pero la verdad es que da gusto ver que la tendencia general es hacia una rutina mucho más saludable. Ahora ya no es extraño ver a la gente leyendo las etiquetas cuando va a comprar, elegir opciones más ligeras en su alimentación y no solo vestir de sport, sino que además la gente usa la ropa deportiva que tiene.

En mi caso, lo de usar la ropa técnica nunca ha sido postureo, mucho menos cuando ni tenía (si, cuando yo empecé entrenaba con camisetas de algodón, era lo que había y había que sudar la camiseta de manera más literal que nunca), al igual que tampoco lo es lo de la alimentación. Desde que me independicé pude cuidar mucho más los detalles de una dieta que se convertía en fundamental para mejorar pequeños flecos que son tan importantes en el alto rendimiento. Después comenzaron mis problemas digestivos, que al principio pensaba que eran causadas por el estrés y la ansiedad de la competición, pero que resultaron ser ciertas intolerancias alimentarias. En la actualidad todo es mucho más fácil, porque el mercado ha cubierto las necesidades de estás intolerancias especiales (aunque no ha igualado los precios de sus productos) y en mi día a día tener una dieta como la que me diseña Andrea, ha facilitado el proceso de comer cada vez más ‘higiénico’. Permitidme que lo llame así, porque yo creo que ahora cada vez es más fácil comer bien, más accesible comer sano, pero el que come bien, sano y cuidando las ingestas, creo que al final cuida su hábito alimentario como una parte más de la higiene de su salud.

Porque si ahora mismo tenemos estas inquietudes es porque sabemos que parte de nuestra salud comienza en la alimentación y su importancia se incrementa cuando tenemos niños en casa. Pero comer sano, no es comer sin gracia, se puede alimentar uno bien dándole sabooooooor a la comida (si, veo cierto programa de televisión…Garrote!). Podemos potenciar los sabores sin renunciar a todas estas buenos hábitos que estamos adquiriendo porque tenemos productos que cada vez tienen menos cantidad de azúcar y sal sin perder la genuinidad del regusto que los hace originales y característicos. Por eso, cuando encuentro alternativas healthy a productos que a veces parece que debes desterrar, me gusta leer sus etiquetas para ver si merecen una oportunidad. Así lo he hecho con el nuevo Kétchup Heinz 50/50 y como de 50 de descuento va la cosa, aquí tenéis un cupón de 50 céntimos para que lo probéis, que al final es la mejor prueba que podéis tener.

Yo os dejo una receta de mi cena de hoy, que ya me estoy demorando en catar por compartirla con vosotros, que para estos calurosos días es la mejor opción:

ENSALADA DE AGUACATE Y GAMBAS (2 personas):


Una sencilla ensalada se puede convertir en un plato gourmet cuando los ingredientes son buenos y de calidad. Para esta ensalada necesitarás:

  • Unos 250 gramos de lechuga varias o lechuga romana (elige tu mejor opción)
  • 200 gramos de langostinos o gambas cocidas (unos 125 gramos si compras de las que ya están peladas).
  • 1 aguacate grande
  • 1 manzana (a mí me gusta para esta receta verde)
  • 30 gramos de piñones o frutos secos
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Salsa Rosa
    • Mayonesa casera: Huevo, limón, Aceite de oliva virgen extra (yo no le echo sal)
    • Ketchup Heinz 50/50
    • Zumo de media naranja

Una ensalada no tiene más complicación que mezclar con gracia las cantidades y los ingredientes que las componen. En este caso es muy importante la calidad de los productos.

La base tiene que ser una lechuga fresca y bien lavada, el contraste de textura del aguacate y la manzana son espectaculares (y aunque no hay que pasarse de cantidad de aguacate, debería tenerlo incluido en tu rutinaria dieta). A mí me gusta añadir un puñado de frutos secos, ya que son fuente de energía natural. Esta ensalada puede incluir tomate y/o maíz, pero eso ya para gustos los colores que nos dan estos alimentos.

La gracia y el toque lo da la salsa sin duda. Yo preparo mayonesa casera y añado el Kétchup Heinz, y no le añado sal a la receta porque el propio sabor que potencia el kétchup no necesita de más aditivos. Eso sí, a la salsa rosa me gusta darle un toque con un poco de zumo de naranja, aunque sé que muchos además le añaden coñac, creo que para una buena cena, en este caso no se necesita nada más.

Bon appetit! Sencilla, rica y nutritiva. Si te animas a probarla, me lo cuentas… ¡y otro día me invitas!

PS: Si quieres empezar a notar la diferencia…intenta cenar un poquito antes y ya verás

Lecturas escritas por y para corredores

Se acercan fechas de viajes y vacaciones, aunque algunos puede que incluso estén en su destino. Y esos momentos son a veces de los pocos que tenemos para disfrutar de la lectura. Para mí, aunque no es necesario estar montada en uno por estar camino a un destino vacacional, la lectura en el tren en uno de los momentos que puedo dedicarle. Mi día a día últimamente es frenético. Pese estar limitada en los entrenamientos por las molestias, mi actividad no ha cesado hasta que tengamos fecha para la intervención, y estoy aprovechando para hacer muchas cosas de las cuales te encuentras sin posibilidad cuando estas tan centrada en la alta competición. Pero eso ya os lo cuento en otro post.

A lo que iba. Hoy en día, la literatura relacionada con el mundo del deporte ha ido ganando presencia en las estanterías de las librerías y también en los salones de las casas. A veces la gente busca biblias de entrenamiento, otras historias personales de motivación y superación, y en ocasiones simples manuales de iniciación.

En el running no iba a ser para menos la cosa y han proliferado los títulos enfocados a esta rama deportiva del atletismo (perdonad que me niegue a tratarlo como algo diferente a mi deporte).

Por ello, hasta que alguien me proponga escribir un libro o yo me lance a ello (guiño, guiño…), os he traído algunos títulos que he ido recopilando los últimos meses y que puede ser una buena lectura para estos días. A veces no caben todos en la maleta, espero ayudaros en la elección. Todo ellos tienen algo en común: son textos escritos por, sobre y para corredores… ¡y todos estos títulos empiezan por C!

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¿Cuál te llevarás en la maleta?

CORRE COMO UN ETÍOPE (MARC ROIG) 17.90€ Esfera libros

Si seguís este blog, poco os tengo que más que decir sobre lo que encontraréis en esta lectura. Si no lo leísteis, tenéis una amplia entrada aquí. Mi abstract sería tan sencillo como un libro escrito por un atleta, que no corredor, lleno de experiencias que aúnan el mundo deportivo en el apartado laboral como personal. Una apertura a la cuna del atletismo y buen manual para entrenar.

CORRER ES ALGO MÁS (ISABEL DEL BARRIO) 17.90€ Grijalbo

Mi última adquisición recién salida de la imprenta y lectura en la que estoy inmersa ahora mismo. Un libro bastante completo, algo más especializado, como su propia autora. Muy bien estructurado y dividido de tal manera que puedes fraccionar la lectura sin problema. Eso sí, no se te ocurra perder el hilo conductor, la propia historia de Isabel (o más conocida como OnMytrainingShoes) se intercala en las línea, y a mí me encantan las historias humanas que hay detrás de una portada. Entrenamiento, consejos y motivación maquetado en un diseño original y atractivo, que más que un manual se asemeja físicamente a una revista especializada.

CORRER ES VIVIR A TOPE DE POWER (CRISTINA MITRE) 17.90€ Ed. Martínez Roca

Si te tengo que explicar quién es Cristina Mitre es porque no conoces mucho el running femenino español. Precursora del movimiento de #mujeresquecorren es pionera en esto de poner de moda este deporte y a su vez ser divulgadora de las bondades del mismo. Si quieres conocerla más, también tengo un post en la hemeroteca. En cuanto al libro, tras el éxito de ‘Mujeres que corren’ era necesaria una secuela en la cual no se cumple eso de segundas partes no fueron buenas. Consejos y recomendaciones para el running narrados desde la experiencia personal de un hilo conductor de éxito: la propia Cris. Un libro que si tienes tiempo te costará mucho tiempo menos leerlo que completar su anexo ‘Diario de una runner’.

CORRER PARA VIVIR (MARK TABB) 16.00€ Palabra

Lo tengo pendiente hace meses y es que las biografías de deportistas me tocan mucho la fibra sensible, y más en momentos difíciles como el de la lesión que sufro ahora. Siento que mi historia no deja de ser siempre una dura historia de superación y cuando leo textos así me siento identificada y la empatía que alcanzo, me arranca muchas lagrimas. Por ello este lo tengo un poco en standby (lloré hasta con la biografía de Rafa). Pero os anticipo que es la biografía de Lopez Lomong, un niño soldado en la guerra civil de Sudan que llego a convertirse en atleta olímpico evitando el futuro desesperanzador que para el se había trazado en el campo de refugiados de KaKuma. Lo bueno es que de esta publicación podéis leer el primer capítulo en la web de la editorial y luego decidís si es la historia que os queréis llevar.

CARIÑO, TENEMOS QUE HABLAR DE CORRER (RAQUEL LANDÍN) 15.00€ Rom Editors

Una novela que intenta reflejar de modo simpático la situación actual en muchas parejas cuando uno de los dos se anima con estos de las zapas. Y es que ya sabemos que la rutina de la vida cambia por completo… ¿afectará a la pareja? Yo lo hice fácil y me busque uno de la tribu, para que no hubiese problemas cuando tienes una cita y no quieres trasnochar, ¡que mañana hay que entrenar!

 

 

A recoger tus Frutos

Con la primavera no solo brotan las florecillas, sino que las camisetas técnicas empiezan también a inundar el asfalto. Las medias empiezan a apoderarse de las piernas, y no me refiero a las de vestir a las mujeres.

Muchos son seducidos finalmente por las zapatillas, después de tanto tiempo ya no es una moda, y todos terminan por probar este estilo de vida. Pero aunque cada vez parezcan más accesibles las largas distancias, no quiere decir que sean más fáciles. Siempre he manifestado el horror que me produce que la gente no respete el hecho de correr un maratón, o de salir en una media sin casi preparación. Mi recomendación: empezad poco a poco, de carreras más ‘cortitas’ a subir de distancias progresivamente. De lo de tener un entrenador con formación que os planifique, el entrenamiento adecuado, las zapas, la alimentación y la hidratación… lo doy por hecho y espero no tener que recordároslo, ¿eh?

Nosotros en Zaragoza tenemos la oportunidad de iniciarnos y/o de testarnos en mayo. Con el cambio de calendario de la media de nuestra ciudad, las fechas han permitido que el  día 7 discurra por nuestras calles una 6 y 12K. Para mí, distancias ideales para o empezar o ver cómo va la cosa antes de competir las distancias mayores.

DÍA FAMILIAR

Día de la madre, así que nada de ir por libre a la carrera de Frutos Secos el Rincón, ya que presenta la opción perfecta para este domingo tan familiar. Los más pequeños tienen categorías escolares, desde iniciación hasta cadete, en un circuito de 1 km (para iniciación una recta de 200 metros). Para los adultos, opciones de todos los tipos y con liebres para cada ocasión. Luis y yo no nos lo vamos a perder (y porque a Dina no le podemos poner dorsal…).

Que eres de los valientes que están onfire, pues si te atreves tienes a Luis como liebre a 4 minutos el mil en la distancia larga. Que eres de los que acabas de empezar, allí estaré yo, en la de 6kms a 5’30” el mil. Busca tu opción, porque la tienes y nosotros te acompañamos.

CÓMETE LA FRUTOS SECOS

Si aún no has empezado en serio, aún estás a tiempo de remediarlo, y tienes todo abril para prepararte un poco más y mejor.

Tus must para disfrutar de la carrera y rendir más el día 7:

  • Resultado de imagen de carrera frutos secos el rinconBusca un buen entrenador (muchas veces no te dejes llevar solo porque tenga un ‘gran’ grupo, busca aquel que individualice a tus necesidades y objetivos) y empieza a entrenar con cabeza.
  • Descansa bien. A veces después de una dura jornada laboral si el cuerpo nos pide descansar: le debes escuchar. Tan importante es la recuperación como el entrenamiento.
  • Entrena también tus hábitos de alimentación: 5 comidas al día, hidrátate mejor y empieza a ser seducido también por la alimentación mas healthy. Fruta y frutos secos deben pasar a ser tu snack entre horas.
  • Equípate: no hace falta que vayas vestido a lo PRO, pero la mejor inversión que puedes hacer es en unas buenas zapatillas.

Así que ni excusas ni lamentaciones, todos a pasárnoslo bien en el circuito urbano y sacar nuestra mejor versión. Nosotros estaremos allí acompañándoos y ayudando en ello, ¡apúntate!

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La sombra detrás del foco

Este fin de semana el atletismo español ha brillado en Salamanca, donde hemos vivido uno de los mejores campeonatos de España que yo recuerdo, aunque personalmente haya sido el peor.

Hemos quedado deslumbrados ante estratosféricos cronos, grandes gestas y magníficas pugnas por el preciado ‘título’. Pero la vista selectiva, el foco de atención solo nos deja ver lo mejor y obviamos a veces lo que respalda a esas luces, las sombras que están detrás del foco. Lejos de resaltar lo negativo, solo quiero recordar a aquellos olvidados, valorarlos y sin que se me ofendan, abrir el enfoque ahora que todo ha terminado.

Si algo me gustó de este campeonato, fue su magnífica instalación. Si algo me enamoró, fue su público. Pero ocurrió algo que me sorprendió mucho y que nadie observó: en el pasillo de las gradas había una parte del suelo de cristal. Había un tragaluz enorme que desde arriba permitía ver lo que de verdad se cocía. Nadie se paraba a ver y observarlo. Sentí que la gente se sentaba a disfrutar del magnífico menú degustación y pocos se habían dado cuenta de que el chef tenía la cocina abierta a la vista. La zona de calentamiento: el horno perfecto. Los nervios, las tácticas, donde empieza la pugna psicológica, donde al regreso empiezan las alegrías, las derrotas, las decepciones, los dolores. El espacio fuera de cámara donde se habla off the record, donde se encuentran las mejores declaraciones y donde a veces continúan las polémicas. Por ahí pasan todos los ingredientes, los atletas de este campeonato, sin excepción. Pero muchos parecen ser descartados y no llegan a la mesa en el plato final. Otros simplemente ven que los matices de otros sabores, ocultan los suyos. Lo que no se valora a veces es que sin ellos, el plato no sería igual de sabroso.

Porque el comensal solo valora el cocinado final y pocos se dieron cuenta que quizá al cocido tradicional le faltaba un ingrediente principal que otra veces ha saboreado en su paladar. Paradójicamente, lo tenían también en la olla. Gente que brilla por su chispa en las semifinales y que la falta de motivación, hacen que pierda al final su sabor. Reyes de media distancia que luchan contra los hambrientos y demuestran su clase, aunque aquellos que lo ven no sepan que el regente tenía en la fiebre un rival más. Guerreras que nunca fallan y que por primera vez abandonaron la batalla. Monarcas que un día brillaron y que a esta fiesta se tuvieron que conformar con vestir de largo, mientras que algunos bufones siguen dando el espectáculo. Muchos brillaban, mientras algunos se apagaban. Unos soñaban y otros desesperaban. Otros volaban y algunos se hundían. Pero todos, completamente todos: crecían.

Este disco tiene su hit, el que gusta a todo el mundo, pero también tiene esas canciones que conforman todo el LP. Porque a veces, esa canción solo tiene que esperar para que se empiece a bailar. Porque tenemos mucho talento, muchísimo. Y aquel que brilla hoy, sabe que ayer fue sombra. Por ello, aquellos que hoy os sentís sombríos, confiad porque sabéis que sois más que capaces de brillar. Disfrutemos de este nuevo atletismo, hasta de sus sabores amargos, pues en esa riqueza de matices se consiguen cada vez platos más complejos y completos. Llega el momento de disfrutar el dulzor del postre. Pero recordad, como bien dice un sabio de mi entorno, ‘el atletismo, para bien y para mal, olvida pronto’, así que siempre hay una nueva oportunidad de cocinar el plato ideal. Confiad en el karma y lo trabajado se os devolverá. No guardéis los cuchillos y seguid entrenando para lograrlo.

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PS. Este post va dedicado a esos amigos a los que estos días he escrito, a los que he visto personalmente, a los que sin decirles nada, saben que son letras de este texto. A todo aquel que se sienta parte de este pequeño puzzle, que sin conocerle le haya descrito, al cual le digo que yo fui un día mi sombra más oscura y logré brillar, como lo volveré a hacer, aunque aún no sepa la intensidad. También a aquellos que hoy sonríen, pero que ayer lloraron. A todos los atletas de alma y corazón que permiten que hasta esta desenamorada viese el campeonato con pasión.

A todos los atletas de alma y corazón que permiten que hasta esta desenamorada viese el campeonato con pasión.

Tiempo de reflexionar, tiempo de sembrar

Se acerca el final de la pista cubierta y con ella el momento de una decisión que tomé hace ya algún tiempo. Desde hace dos temporadas vengo arrastrando problemas físicos para los que, para mi desesperación, aún no tengo diagnóstico en firme. A principio de temporada levanté el pie del acelerador y tocó ponerlo en el embrague: viajes, más viajes, médicos y más pruebas para intentar dar con la solución.

A su vez, podía entrenar con una  normalidad adaptada a las circunstancias y limitaciones de mi dolor, pero con desesperación he ido viendo como las semanas pasaban, mi cuenta corriente mermaba y la lesión, pese a todos mis esfuerzos, empeoraba. Ahora, tras un punto de no retorno, de darlo todo, literalmente, para soñar con correr sin dolor ni dudas, ha llegado el momento de tomar una decisión. Pese a que hemos conseguido entrenar adaptándonos al dolor, no he conseguido que el dolor se adapte a mi estado de forma… Y así, caprichosamente decide hacer su aparición respetando un patrón que me hace salir siempre con la sensación de jugar a la ruleta rusa. Y con la suerte que yo tengo, esa no es una buena opción.

Pese a que hemos conseguido entrenar adaptándonos al dolor, no he conseguido que el dolor se adapte a mi estado de forma…

Al inicio de la pasada temporada me marqué dos promesas personales, necesitaba respetar el ciclo olímpico, pero a su vez, deseaba que terminase para comenzar una nueva etapa. Ahora llega el momento de cumplir la otra. Cuando en septiembre las sensaciones y la alegría volvieron a aparecer, también lo hicieron los achaques que pensaba se habrían ido de vacaciones. Ahí empezó una cuenta atrás agobiante e hiriente, que sigue marcando dígitos en rojo.

Cuando me preguntan qué te ocurre, lo que más rabia me das es no poder sentenciar en dos o tres palabras, sino que tener que explicar una acumulación de desagradables despropósitos que me han traído hasta aquí. Hoy me venía a la cabeza una metáfora que quizá ayudaba. Me siento como si estuviese en frente de un examen, el cual he preparado perfectamente, en el que leo las preguntas y sé con garantías las respuestas. Sé que opto a notaza, que me conozco al dedillo la lección y tengo la seguridad de expresarlo perfectamente. Y de repente… ¡me quitan el bolígrafo! Ya no puedo escribir, el profesor me deja sin examen, sin ninguna explicación.

Esa es mi frustración, sentirme físicamente tan bien como hace mucho tiempo no me sentía, tranquila y disfrutando del regalo de poder, al menos, correr. Y sin razones, ya no puedo seguir. A veces llevo dos preguntas contestadas, a veces solo me queda una. Pero, nunca puedo terminar como yo querría. Y entonces me dan ganas de gritarle al profesor: ¡Pero por qué! Yo no he copiado ni he hecho nada mal, porque no le quitas el examen a otros  que sí lo hacen y sí te sigues cebando conmigo. Pero en este deporte parece que hay nobleza, a cuya sangre azul el atletismo le respeta. Mientras que los pobres campesinos, currantes y trabajadores, a veces tenemos suerte y después de labrar y más labrar, recogemos frutos. Otras veces parece que el terreno ni si quiera es fértil.

Así que llegados a este punto, aquí la presente va a optar por el barbecho.

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Este martes me infiltran a nivel nervioso en la espalda, dónde mi temores no querían tener que llegar a tocar. Pero después de probar todo a nivel local, parece que nos vamos quedando sin más opciones. Espero que ese tratamiento me demuestre si estamos en el origen de este dolor, y de ser así, valoraremos la mejor opción. Lo que sí sé seguro, es que aunque mejore, aunque dé con la solución, este año dejaremos el corto a las ocasiones que simplemente no me resten. No quiero seguir luchando contra gigantes, sin las armas adecuadas, no quiero terminar completamente decepcionada, no quiero sentir que del atletismo ya no estoy enamorada. Así que por fin haré caso a un sabio y este verano no tendré expectativas. Mi único objetivo será recuperarme, poder volver a hacer competiciones largas sin dolor, disfrutar de cuando me vista de corto y si decido acariciar el tartán: que sea con todo mi amor.

Si decido volver a acariciar el tartán, quiero que sea con todo mi amor

No será amor entregado y apasionado, quiero que sea respetuoso y calmado, afianzado y respetado. Quiero disfrutar de ayudar a mi club, de dejar el crono aparcado y de entrenar a los límites que mi alma ponga, y no mi cuerpo. Quiero dejar actuar al barbecho, poder sembrar otros campos que con la lesión y todo el tiempo que me ha robado, he tenido que dejar algo abandonados. Porque sí, yo también soy una atleta que hace muchas más cosas, incluso aunque algunos me quieran criticar diciendo que demasiadas. Esas personas deberían saber que hacía las mismas o más, cuando hice 4’08” hace ahora justamente 5 años. Que como digo, yo no soy nobleza, soy campesina, de sol a sol curtida desde muy pequeña, porque así ha sido mi vida y así he aprendido a vivirla. Que mi rendimiento no es que haya bajado, es que se encuentra muy limitado, porque yo no me he escondido, y he seguido compitiendo lo que mi cuerpo me ha permitido por el dolor. ¿Sabia decisión? Puede que no, pero sin competición, no entiendo el esfuerzo que he hecho hasta aquí. Yo lo veo de otra manera, he sido capaz de hacer 4’15” y 2’04” con una gran limitación. Criticar cómo camino, sin llevar mis zapatos puestos, es más sencillo que tratar de ponértelos.

Pero no quiero que esa toxicidad que el atletismo parece inocular a veces en tu organismo, aparezca si quiera hoy por aquí. Quiero reaprender a quererlo como lo estoy haciendo ahora, desde otra posición. Como atleta de club, como miembro directivo y lo que me hace más feliz: como entrenadora. Quiero ver su parte pura y honesta, su raíz verde sin corromper. Quiero coger un injerto estos meses de este nuevo campo, para labrarlo cuando mi barbecho esté preparado.

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Así que hoy me prometo que a partir de este aire libre, ya no habrá tristeza por un resultado, porque por ahora, ese deja de ser mi meta. Mi meta no será otra que la de volver a rehacer los pilares, que otras veces ya me ha tocado, con la ventaja de que ahora sé que ya fui una vez capaz de hacerlo y con ello llegaron los mejores momentos. Y cuando empiece de nuevo el invierno, volveré con más fuerza a coger las herramientas para empezar a construir mi nuevo gran proyecto. Gracias a todos los que cuando vuelva a estar sembrando, estarán, como siempre, con el hombro arrimando.