Pandemia de cuñadismo

Hace ya algunos meses, comencé a escuchar este nuevo término en mi TL de Twitter. Gracias a los perfiles titulares de gente como @ContadordeKm, @PreMarathon  @drinkingrunners, @serraoner50, @albBarrantes, @_spanjaard y un largo etcétera de nombres que dan salsa a mí a veces insulso y estadístico muro, me familiaricé con #cuñadismo.

Quien me iba a decir a mí que poco después y con el pretexto de mi embarazo, iba a vivir esta pandemia en primerísima persona.

Desde que me sumergí en el mundo de las RRSS, allá por un lejano marzo de 2010, la piscina cubría mucho menos y cualquier cosa que podías chapotear en tus perfiles, no salpicaba tanto. Vueltas de la vida, recuerdo el día que me registré en twitter, tras una conferencia en el Congreso de Periodismo Digital (Huesca) escuchando a Manu Marlasca. No conocía este medio social, tampoco a este gran periodista… quién me lo diría ahora.

La cuestión es que del intrusismo que empezó a general todo el tema Social Media, hemos pasado a esta tendencia, casi aceptada, nominada como hemos dicho, cuñadismo. Tan implantada comienza a estar que su definición ya empieza a ser un informalismo formal, recogida en la Fundéu BBVA para referirse a la tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás.

La cuestión es que, siempre ha pasado de manera puntual, cuando publicas algo de entrenamiento, siempre hay un objetor a algo…a lo que sea, la cuestión es cuestionar. Pero fíjate tú, cuando hay una incipiente barriga, este factor se vuelve exponencial. El impacto, el suelo pélvico, la técnica, cómo te recoges el pelo, la malla que llevas…lo que sea.

“¿Estás asesorada? ¿eso es bueno?, eso no es así, eso es mejor asá, deberías bla bla bla…”

Cuando empecé con los perfiles públicos, el objetivo no era otro que trasmitir el backstage de una deportista, con sus sombras detrás de los focos, con su esfuerzo, con su adaptación, con todo aquello que incluye la programación de una temporada y de vez en cuando, el larguísimo camino hasta un éxito . Ahora mismo, esta es mi situación, todo cambia y es lo que cuento ahora, porque es lo que vivo. La gente no valora que entreno mucho menos, que adapto mi esfuerzo, que cambio ejercicios, pero sí: hago ejercicio. Porque estoy embarazada, no inválida. Porque siempre he sido activa y, al igual que es perjudicial que una embaraza que no hacía deporte se ponga en su nuevo estado a practicarlo, considero que de mi nivel pasar al sedentarismo no es la mejor opción.

Primero, porque yo me marchito si no tengo en mi vida actividad. Segundo, porque el ejercicio prenatal es el primer regalo que puedo hacerle a mi hijo antes del parto. Tercero, porque me encuentro bien y puedo hacerlo. Y por último, y no menos importante, cohabito con mi entrenador, licenciado en CAFD, con un master en Alto Rendimiento (Matrícula de Honor es su TFM), deportista de Alto Rendimiento y resulta que padre de la criatura. No pocas razones tiene Luis para cuidarme bien… 

Así que sí, mi suelo pélvico está más que acostumbrado al impacto, llevo más de 20 años adaptándolo a ello. Además, mi pisada a 5’30” el kilómetro poco tiene que ver a cuando rodaba por debajo de 4’10”. De los ritmos que trabajo cuando entreno en pista, ni hablamos. Entreno con cabeza, adaptando las cargas, ampliando las recuperaciones, escuchando a mi cuerpo, pero sin escuchar a cuñados. Porque todo el mundo cuestiona qué debes comer, qué debes hacer, cómo debes hacerlo… Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Mi cuerpo siempre ha sido mi templo, ahora es más sagrado que nunca. ¿Acaso alguien cree que me atrevería a cometer sacrilegio?

Pero así es y así será, porque siempre pasa igual. En este país la cuestión es opinar. Y a mí me encanta escuchar las aportaciones de la gente, pero decidme que a veces no chirría. Que un licenciado diga que ejecuto un ejercicio mal, puede ser normal, lo que no es normal es que lo sea uno en derecho (LOL).

Así que navegantes de estas redes… ¿a vosotros también os pasa?. De ser así: ¿qué medicación me recetáis?

PS. Os dejo una interesante entrevista junto a Blanca Manchón sobre maternidad y alto rendimiento 

Mi primera carrera de ultra distancia

Aquellos que me soléis seguir por mis diferentes perfiles, ya sabéis la buena nueva que Luis y yo esperamos para noviembre. Sin duda una nueva carrera de fondo a la que nos adaptaremos aunque nuestras distancias naturales sean más cortas.

Como dijo una amiga nuestra común, somos un poco ‘personajes’ y aprovechamos para hacer oficial mi embarazo de una manera algo ‘original’. Aunque hace semanas que comenzamos a compartir con nuestro entorno cercano una alegría muy esperada por nosotros, había que esperar a pasar esos momentos de cierta incertidumbre en la evolución y desarrollo del bebe. Si bien, como nuestro deporte es así, ya parecía vox populi.

Casi en el ecuador de la dulce espera, se ha producido un stanby obligatorio en mi vida para que este proceso sea saludable. Ya os anticipe que para esta temporada tenia nuevos proyectos de vida y como veis, no mentía. Pero debo reconoceros que no esperábamos tener la suerte de poder conseguirlo tan pronto. En alguna ocasión ya lo he compartido y creo más que nunca que por fin, el tener algo de suerte, debe ser algo de esperanza que plasmar en líneas.  He sido sometido en dos ocasiones a una conización cervical (donde te extraen parte del cuello del útero) y ello podría acarrearme dificultades para quedarme embarazada y aumentar la posibilidad de un aborto.

Pero hemos tenido el sino de que no ha sido así y casi nos ha pillado a pie cambiado. Porque aunque teníamos la ilusión de que fuera durante este 2017 (el año posolímpico suele ser uno muy fecundo para las deportistas), estaba también inmersa en la recuperación de mi lesión. Esto ahora tendrá que esperar, ya que una prueba que me queda, así como la intervención suponen un riesgo innecesario que no me merece la pena.

Cuando compartes con tu entorno cuándo y por qué existen mejores momentos para intentar programar tu maternidad, parece que quieres deshumanizar el proceso. Lo que la gente no entiende es que la conciliación sigue siendo una carga importante que suele recaer en la mujer, así que imaginad cuando se trata de un trabajo físico, como es el deporte, lo que puede suponer. Tampoco verán con buenos ojos que sigas entrenando.

¿Y AHORA QUÉ?

Yo hasta prácticamente la semana 8 estaba entrenando con una frecuencia e intensidad más o menos normal en mí. De hecho, me plantee acudir a la primera jornada de liga de clubes para ayudar al Simply Scorpio en su lucha, pero estaba claro que me pudieron las ganas y no la sensatez (seria cuestión de hormonas). Progresivamente he ido disminuyendo las sesiones y sobre todo las de carrera, pero sigo en ello, porque me sienta bien y estoy asesorada en un proceso que creo que es muy  beneficioso tanto para mí como para el futuro bebe. Si conocéis a otras atletas que están compartiendo su proceso, veréis que cada una elige como llevar este tema… pero es normal, porque es tan personal como el decir dar el pecho o no.

Con todo esto solo quiero advertir que cierto contenidos que veréis y leeréis, razonablemente se adaptan a mi nuevo momento físico. Espero que os guste compartir el proceso conmigo, porque mis perfiles públicos siempre han tenido el fin último de que conozcáis las entrañas de lo que el deporte acarrea y ahora mismo este es el objetivo de mi temporada. Quién sabe, quizá cuando os animéis, podréis recurrir a consejos enfocados a este momento y dejar los de la técnica de carrera para aprender a entrenar en el 2×1.

Ahora se lanzará la pregunta, que ya nos han hecho tantas veces, de si a Luis y a mi nos gustaría que nuestro hijo corriera… Eso ya si eso, lo publico otro día. Por ahora a seguir con la espera de las semanas que quedan para dar la mejor bienvenida.

 

 

Lecturas escritas por y para corredores

Se acercan fechas de viajes y vacaciones, aunque algunos puede que incluso estén en su destino. Y esos momentos son a veces de los pocos que tenemos para disfrutar de la lectura. Para mí, aunque no es necesario estar montada en uno por estar camino a un destino vacacional, la lectura en el tren en uno de los momentos que puedo dedicarle. Mi día a día últimamente es frenético. Pese estar limitada en los entrenamientos por las molestias, mi actividad no ha cesado hasta que tengamos fecha para la intervención, y estoy aprovechando para hacer muchas cosas de las cuales te encuentras sin posibilidad cuando estas tan centrada en la alta competición. Pero eso ya os lo cuento en otro post.

A lo que iba. Hoy en día, la literatura relacionada con el mundo del deporte ha ido ganando presencia en las estanterías de las librerías y también en los salones de las casas. A veces la gente busca biblias de entrenamiento, otras historias personales de motivación y superación, y en ocasiones simples manuales de iniciación.

En el running no iba a ser para menos la cosa y han proliferado los títulos enfocados a esta rama deportiva del atletismo (perdonad que me niegue a tratarlo como algo diferente a mi deporte).

Por ello, hasta que alguien me proponga escribir un libro o yo me lance a ello (guiño, guiño…), os he traído algunos títulos que he ido recopilando los últimos meses y que puede ser una buena lectura para estos días. A veces no caben todos en la maleta, espero ayudaros en la elección. Todo ellos tienen algo en común: son textos escritos por, sobre y para corredores… ¡y todos estos títulos empiezan por C!

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¿Cuál te llevarás en la maleta?

CORRE COMO UN ETÍOPE (MARC ROIG) 17.90€ Esfera libros

Si seguís este blog, poco os tengo que más que decir sobre lo que encontraréis en esta lectura. Si no lo leísteis, tenéis una amplia entrada aquí. Mi abstract sería tan sencillo como un libro escrito por un atleta, que no corredor, lleno de experiencias que aúnan el mundo deportivo en el apartado laboral como personal. Una apertura a la cuna del atletismo y buen manual para entrenar.

CORRER ES ALGO MÁS (ISABEL DEL BARRIO) 17.90€ Grijalbo

Mi última adquisición recién salida de la imprenta y lectura en la que estoy inmersa ahora mismo. Un libro bastante completo, algo más especializado, como su propia autora. Muy bien estructurado y dividido de tal manera que puedes fraccionar la lectura sin problema. Eso sí, no se te ocurra perder el hilo conductor, la propia historia de Isabel (o más conocida como OnMytrainingShoes) se intercala en las línea, y a mí me encantan las historias humanas que hay detrás de una portada. Entrenamiento, consejos y motivación maquetado en un diseño original y atractivo, que más que un manual se asemeja físicamente a una revista especializada.

CORRER ES VIVIR A TOPE DE POWER (CRISTINA MITRE) 17.90€ Ed. Martínez Roca

Si te tengo que explicar quién es Cristina Mitre es porque no conoces mucho el running femenino español. Precursora del movimiento de #mujeresquecorren es pionera en esto de poner de moda este deporte y a su vez ser divulgadora de las bondades del mismo. Si quieres conocerla más, también tengo un post en la hemeroteca. En cuanto al libro, tras el éxito de ‘Mujeres que corren’ era necesaria una secuela en la cual no se cumple eso de segundas partes no fueron buenas. Consejos y recomendaciones para el running narrados desde la experiencia personal de un hilo conductor de éxito: la propia Cris. Un libro que si tienes tiempo te costará mucho tiempo menos leerlo que completar su anexo ‘Diario de una runner’.

CORRER PARA VIVIR (MARK TABB) 16.00€ Palabra

Lo tengo pendiente hace meses y es que las biografías de deportistas me tocan mucho la fibra sensible, y más en momentos difíciles como el de la lesión que sufro ahora. Siento que mi historia no deja de ser siempre una dura historia de superación y cuando leo textos así me siento identificada y la empatía que alcanzo, me arranca muchas lagrimas. Por ello este lo tengo un poco en standby (lloré hasta con la biografía de Rafa). Pero os anticipo que es la biografía de Lopez Lomong, un niño soldado en la guerra civil de Sudan que llego a convertirse en atleta olímpico evitando el futuro desesperanzador que para el se había trazado en el campo de refugiados de KaKuma. Lo bueno es que de esta publicación podéis leer el primer capítulo en la web de la editorial y luego decidís si es la historia que os queréis llevar.

CARIÑO, TENEMOS QUE HABLAR DE CORRER (RAQUEL LANDÍN) 15.00€ Rom Editors

Una novela que intenta reflejar de modo simpático la situación actual en muchas parejas cuando uno de los dos se anima con estos de las zapas. Y es que ya sabemos que la rutina de la vida cambia por completo… ¿afectará a la pareja? Yo lo hice fácil y me busque uno de la tribu, para que no hubiese problemas cuando tienes una cita y no quieres trasnochar, ¡que mañana hay que entrenar!

 

 

La sombra detrás del foco

Este fin de semana el atletismo español ha brillado en Salamanca, donde hemos vivido uno de los mejores campeonatos de España que yo recuerdo, aunque personalmente haya sido el peor.

Hemos quedado deslumbrados ante estratosféricos cronos, grandes gestas y magníficas pugnas por el preciado ‘título’. Pero la vista selectiva, el foco de atención solo nos deja ver lo mejor y obviamos a veces lo que respalda a esas luces, las sombras que están detrás del foco. Lejos de resaltar lo negativo, solo quiero recordar a aquellos olvidados, valorarlos y sin que se me ofendan, abrir el enfoque ahora que todo ha terminado.

Si algo me gustó de este campeonato, fue su magnífica instalación. Si algo me enamoró, fue su público. Pero ocurrió algo que me sorprendió mucho y que nadie observó: en el pasillo de las gradas había una parte del suelo de cristal. Había un tragaluz enorme que desde arriba permitía ver lo que de verdad se cocía. Nadie se paraba a ver y observarlo. Sentí que la gente se sentaba a disfrutar del magnífico menú degustación y pocos se habían dado cuenta de que el chef tenía la cocina abierta a la vista. La zona de calentamiento: el horno perfecto. Los nervios, las tácticas, donde empieza la pugna psicológica, donde al regreso empiezan las alegrías, las derrotas, las decepciones, los dolores. El espacio fuera de cámara donde se habla off the record, donde se encuentran las mejores declaraciones y donde a veces continúan las polémicas. Por ahí pasan todos los ingredientes, los atletas de este campeonato, sin excepción. Pero muchos parecen ser descartados y no llegan a la mesa en el plato final. Otros simplemente ven que los matices de otros sabores, ocultan los suyos. Lo que no se valora a veces es que sin ellos, el plato no sería igual de sabroso.

Porque el comensal solo valora el cocinado final y pocos se dieron cuenta que quizá al cocido tradicional le faltaba un ingrediente principal que otra veces ha saboreado en su paladar. Paradójicamente, lo tenían también en la olla. Gente que brilla por su chispa en las semifinales y que la falta de motivación, hacen que pierda al final su sabor. Reyes de media distancia que luchan contra los hambrientos y demuestran su clase, aunque aquellos que lo ven no sepan que el regente tenía en la fiebre un rival más. Guerreras que nunca fallan y que por primera vez abandonaron la batalla. Monarcas que un día brillaron y que a esta fiesta se tuvieron que conformar con vestir de largo, mientras que algunos bufones siguen dando el espectáculo. Muchos brillaban, mientras algunos se apagaban. Unos soñaban y otros desesperaban. Otros volaban y algunos se hundían. Pero todos, completamente todos: crecían.

Este disco tiene su hit, el que gusta a todo el mundo, pero también tiene esas canciones que conforman todo el LP. Porque a veces, esa canción solo tiene que esperar para que se empiece a bailar. Porque tenemos mucho talento, muchísimo. Y aquel que brilla hoy, sabe que ayer fue sombra. Por ello, aquellos que hoy os sentís sombríos, confiad porque sabéis que sois más que capaces de brillar. Disfrutemos de este nuevo atletismo, hasta de sus sabores amargos, pues en esa riqueza de matices se consiguen cada vez platos más complejos y completos. Llega el momento de disfrutar el dulzor del postre. Pero recordad, como bien dice un sabio de mi entorno, ‘el atletismo, para bien y para mal, olvida pronto’, así que siempre hay una nueva oportunidad de cocinar el plato ideal. Confiad en el karma y lo trabajado se os devolverá. No guardéis los cuchillos y seguid entrenando para lograrlo.

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PS. Este post va dedicado a esos amigos a los que estos días he escrito, a los que he visto personalmente, a los que sin decirles nada, saben que son letras de este texto. A todo aquel que se sienta parte de este pequeño puzzle, que sin conocerle le haya descrito, al cual le digo que yo fui un día mi sombra más oscura y logré brillar, como lo volveré a hacer, aunque aún no sepa la intensidad. También a aquellos que hoy sonríen, pero que ayer lloraron. A todos los atletas de alma y corazón que permiten que hasta esta desenamorada viese el campeonato con pasión.

A todos los atletas de alma y corazón que permiten que hasta esta desenamorada viese el campeonato con pasión.

Tiempo de reflexionar, tiempo de sembrar

Se acerca el final de la pista cubierta y con ella el momento de una decisión que tomé hace ya algún tiempo. Desde hace dos temporadas vengo arrastrando problemas físicos para los que, para mi desesperación, aún no tengo diagnóstico en firme. A principio de temporada levanté el pie del acelerador y tocó ponerlo en el embrague: viajes, más viajes, médicos y más pruebas para intentar dar con la solución.

A su vez, podía entrenar con una  normalidad adaptada a las circunstancias y limitaciones de mi dolor, pero con desesperación he ido viendo como las semanas pasaban, mi cuenta corriente mermaba y la lesión, pese a todos mis esfuerzos, empeoraba. Ahora, tras un punto de no retorno, de darlo todo, literalmente, para soñar con correr sin dolor ni dudas, ha llegado el momento de tomar una decisión. Pese a que hemos conseguido entrenar adaptándonos al dolor, no he conseguido que el dolor se adapte a mi estado de forma… Y así, caprichosamente decide hacer su aparición respetando un patrón que me hace salir siempre con la sensación de jugar a la ruleta rusa. Y con la suerte que yo tengo, esa no es una buena opción.

Pese a que hemos conseguido entrenar adaptándonos al dolor, no he conseguido que el dolor se adapte a mi estado de forma…

Al inicio de la pasada temporada me marqué dos promesas personales, necesitaba respetar el ciclo olímpico, pero a su vez, deseaba que terminase para comenzar una nueva etapa. Ahora llega el momento de cumplir la otra. Cuando en septiembre las sensaciones y la alegría volvieron a aparecer, también lo hicieron los achaques que pensaba se habrían ido de vacaciones. Ahí empezó una cuenta atrás agobiante e hiriente, que sigue marcando dígitos en rojo.

Cuando me preguntan qué te ocurre, lo que más rabia me das es no poder sentenciar en dos o tres palabras, sino que tener que explicar una acumulación de desagradables despropósitos que me han traído hasta aquí. Hoy me venía a la cabeza una metáfora que quizá ayudaba. Me siento como si estuviese en frente de un examen, el cual he preparado perfectamente, en el que leo las preguntas y sé con garantías las respuestas. Sé que opto a notaza, que me conozco al dedillo la lección y tengo la seguridad de expresarlo perfectamente. Y de repente… ¡me quitan el bolígrafo! Ya no puedo escribir, el profesor me deja sin examen, sin ninguna explicación.

Esa es mi frustración, sentirme físicamente tan bien como hace mucho tiempo no me sentía, tranquila y disfrutando del regalo de poder, al menos, correr. Y sin razones, ya no puedo seguir. A veces llevo dos preguntas contestadas, a veces solo me queda una. Pero, nunca puedo terminar como yo querría. Y entonces me dan ganas de gritarle al profesor: ¡Pero por qué! Yo no he copiado ni he hecho nada mal, porque no le quitas el examen a otros  que sí lo hacen y sí te sigues cebando conmigo. Pero en este deporte parece que hay nobleza, a cuya sangre azul el atletismo le respeta. Mientras que los pobres campesinos, currantes y trabajadores, a veces tenemos suerte y después de labrar y más labrar, recogemos frutos. Otras veces parece que el terreno ni si quiera es fértil.

Así que llegados a este punto, aquí la presente va a optar por el barbecho.

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Este martes me infiltran a nivel nervioso en la espalda, dónde mi temores no querían tener que llegar a tocar. Pero después de probar todo a nivel local, parece que nos vamos quedando sin más opciones. Espero que ese tratamiento me demuestre si estamos en el origen de este dolor, y de ser así, valoraremos la mejor opción. Lo que sí sé seguro, es que aunque mejore, aunque dé con la solución, este año dejaremos el corto a las ocasiones que simplemente no me resten. No quiero seguir luchando contra gigantes, sin las armas adecuadas, no quiero terminar completamente decepcionada, no quiero sentir que del atletismo ya no estoy enamorada. Así que por fin haré caso a un sabio y este verano no tendré expectativas. Mi único objetivo será recuperarme, poder volver a hacer competiciones largas sin dolor, disfrutar de cuando me vista de corto y si decido acariciar el tartán: que sea con todo mi amor.

Si decido volver a acariciar el tartán, quiero que sea con todo mi amor

No será amor entregado y apasionado, quiero que sea respetuoso y calmado, afianzado y respetado. Quiero disfrutar de ayudar a mi club, de dejar el crono aparcado y de entrenar a los límites que mi alma ponga, y no mi cuerpo. Quiero dejar actuar al barbecho, poder sembrar otros campos que con la lesión y todo el tiempo que me ha robado, he tenido que dejar algo abandonados. Porque sí, yo también soy una atleta que hace muchas más cosas, incluso aunque algunos me quieran criticar diciendo que demasiadas. Esas personas deberían saber que hacía las mismas o más, cuando hice 4’08” hace ahora justamente 5 años. Que como digo, yo no soy nobleza, soy campesina, de sol a sol curtida desde muy pequeña, porque así ha sido mi vida y así he aprendido a vivirla. Que mi rendimiento no es que haya bajado, es que se encuentra muy limitado, porque yo no me he escondido, y he seguido compitiendo lo que mi cuerpo me ha permitido por el dolor. ¿Sabia decisión? Puede que no, pero sin competición, no entiendo el esfuerzo que he hecho hasta aquí. Yo lo veo de otra manera, he sido capaz de hacer 4’15” y 2’04” con una gran limitación. Criticar cómo camino, sin llevar mis zapatos puestos, es más sencillo que tratar de ponértelos.

Pero no quiero que esa toxicidad que el atletismo parece inocular a veces en tu organismo, aparezca si quiera hoy por aquí. Quiero reaprender a quererlo como lo estoy haciendo ahora, desde otra posición. Como atleta de club, como miembro directivo y lo que me hace más feliz: como entrenadora. Quiero ver su parte pura y honesta, su raíz verde sin corromper. Quiero coger un injerto estos meses de este nuevo campo, para labrarlo cuando mi barbecho esté preparado.

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Así que hoy me prometo que a partir de este aire libre, ya no habrá tristeza por un resultado, porque por ahora, ese deja de ser mi meta. Mi meta no será otra que la de volver a rehacer los pilares, que otras veces ya me ha tocado, con la ventaja de que ahora sé que ya fui una vez capaz de hacerlo y con ello llegaron los mejores momentos. Y cuando empiece de nuevo el invierno, volveré con más fuerza a coger las herramientas para empezar a construir mi nuevo gran proyecto. Gracias a todos los que cuando vuelva a estar sembrando, estarán, como siempre, con el hombro arrimando.

El coste del doping

Quizá hayas empezado a leer este post pensando que ibas a encontrar otro  contenido, pero no… si esperabas conocer lo que cuesta doparse en nuestro país, quizá tendrías que buscar en perfiles de otros atletas. Es este caso, voy a mostrar lo que el dopaje nos cuesta a aquellos que no empleamos prácticas ilegales para alcanzar nuestros resultados.

La verdad es que me da un poco de pena este contenido (bueno, mucho). Primero, porque quería preparar uno con un carácter mucho más positivo sobre el cambio que ha existido en nuestro deporte con la nueva presidencia del mismo. Segundo, porque preparando el contenido me he dado cuenta de una cruda realidad que me imaginaba, pero que al materializar duele más. Y es que elaborar periodísticamente esta entrada, me ha enseñado con hechos y cantidades concretas, parte de lo que me han robado los dopados. Siempre hablando del tema material, porque lo incuantificable no está pagado.

Así que en estos días que tanta demagogia escuchamos, que tantas lecciones de moralidad son impartidas por maestros que mucho tienen que aprender, voy a dar una máster class de economía, y eso que soy de letras.

He preparado una pequeña tabla donde queda bastante detallado todo ese robo a ‘mano armada’, pero antes de pasar a ella os explico un poco más.

BECAS Y PREMIOS:

Por una parte, los atletas en competiciones internacionales podemos optar a unas becas por resultados en las mismas. Estas becas se cobran trimestralmente y tienen una duración total de 18 meses (pueden ser renovadas y/o mejoras por resultados posteriores).  Desde 2013, estas becas están sujetas a la obtención de porcentajes, tienes garantizado el 65% y el otro 35% te lo tienes que ir ganando por méritos. Os explico todo esto, porque se ha tenido en cuenta para el cálculo de la cifra de pérdida, para no inflar datos sino mostrar las diferencias reales de pérdidas. Por ejemplo, se verá que la cifra final es menor de lo pensado, y es porque es la diferencia de un trimestre de la cuantía de la beca que hubiera correspondido.

Además, los puestos de finalista tienen en muchas ocasiones un premio puntual, que suele tener destinado el 25% al entrenador, cifra que habría que añadir en el supuesto.

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Para cuando se dediquen a dar charlas de moralidad, oportunidades y un largo etcétera de sus bondades como personas, esta es la gran realidad de sus actos. Desde marzo de 2011 a junio de 2013 esta es la cantidad real que a mí, Isabel Macías, se me ha robado. Esta cifra además, podría ser más, porque en el caso de Estambul 2012, hay dos atletas de esa final que anteriormente ya habían cumplido una sanción de dos años cada una (así que a la cifra final deberíamos sumarle casi 8.000€ más).

En esta tabla he querido ser pulcra, y en los casos que he nombra como ‘puesto moral’ solo he tenido en cuenta hechos reales de implicaciones en dopaje anteriores y/o posteriores, así que no he entrado a valoraciones de ‘sospechosos’ (que en alguna final, puede que me quede sola… me río por no llorar). Por ejemplo, las dos atletas rusas de París 2011 han sido sancionadas desde ese verano y no desde ese campeonato.

LO INTANGIBLE

Más allá de los más esos 30.000€ totales (en año olímpico me hubiera correspondido Beca ADO D5 mínimo), existe el caché que hubiera sumado en cada una de las 15 carreras aproximadas que compito contratada cada temporada, durante esos dos años.

Pero aquí quería enseñaros eso, lo cuantificable, porque lo intangible no me lo devuelve nadie, y ese dinero tampoco.

Quién me devuelve la seguridad y confianza en competición que otorga el haberme subido, al menos, una vez más en un pódium, el orgullo de ganar una Copa de Europa dando la máxima puntuación para mi país y mi equipo. El demostrarme que ese sentimiento de que me he merecido estar más arriba, era real y no un imaginario que yo había aumentado por confianza en mí misma.

Quién me quita el sufrimiento y dudas que he vivido después de cada final que sentía que era un fracaso, porque yo así lo sufría. Mi objetivo nunca era solo llegar a la final, era más… y aquellos compañeros o servicios médicos de la RFEA que me han visto sumida en un ataque de ansiedad o un mar de lágrimas, lo saben.

¿Pero sabéis que he ganado? El ser conocedora de que no me equivocaba, que lo que sentía era real y que tengo la tranquilidad de que si alguna vez no dormía después era por la pena, no por miedo a que me pillen en el control antidoping.

Ahora veo esta carrera, que es una de mis favoritas, y me reafirmo. La carrera que mejor he corrido tácticamente, la que mejor gestioné mentalmente, la que más fuerte llegué al final… Si, me merecía ganar.

Estos son parte de sus daños colaterales,  su afán de triunfar fuera de la legalidad. A mí también me hubiese venido muy bien ese dinero, y me vendría…pero yo jamás lo voy a recuperar. ¿Sabéis lo peor? Que ellos nunca lo devolverán.

 

 

Juguetes rotos

No pude evitar evocar esta manida expresión, cuando la semana pasada estaba presa del agobio y la angustia de una hora eterna dentro de la máquina de resonancia. Cual metáfora hiriente, el traqueteo secuencial se iba apoderando de mi cabeza, angustiando durante eterna media hora mi corazón.

Ahí estaba, en la misma camilla, pero diferente esta vez. Nunca me había dado esa fobia esta prueba médica, pero la alegoría de lo que sentía fue derrumbándome en barrena al torbellino de la situación. Llevo meses con una molestia referida, de la cual no sabemos el origen exacto y ni el tratamiento, y eso es lo peor. El bloqueo, la impotencia y el no poder actuar, yo que soy de acción. Me cuido, me cuido, trabajo, trabajo y también dejo de hacerlo cuando el bajar el ritmo es lo que más me puede beneficiar. Siempre he tenido un carácter marcado, ni renuncio ni reniego de él, pero también siempre he sido una alumna ‘disciplinar’, para bien y para mal, lo que me mandan, yo lo hago, hasta cuando puedo dudar. Así que si me dicen que este ejercicio me ayuda, yo que lo integro, lo mecanizo, lo machaco… todo lo que sea necesario para poder correr sin dolor.

Pero mientras yo nunca he abandonado mi disciplina, mi tesón, mi sacrificio e incluso lucho en muchas ocasiones por no hacerlo con la ilusión, sientes en estos momentos que son muchas otras cosas las que te abandonan a ti. Y es que llegan momentos o situaciones en las que muchos atletas, y supongo que a los deportistas en general, los quieren retirar o lo que suena peor: jubilar. No sabes por qué, lo que hace dos años era un referente ahora se vuelve en un indiferente. Lo que hoy era pan, mañana es hambre. Lo que ayer era apoyo, hoy es abandono.

Lo que antes era un referente ahora se vuelve en un indiferente. Lo que hoy era pan, mañana es hambre. Lo que ayer era apoyo, hoy es abandono.

Y así, tú, la misma persona, tienes que mendigar lo que hace nada se antojaba normal. Buscando favores y apoyos personales para luchar por seguir adelante. Así que vuelves a este aséptico lugar, al que te ha abandonado a esta vorágine de drama, sola con el acompañamiento melódico de un sonido que parece apuñalarte a no sé cuantos bites por segundo. Aquí piensas: ¿para qué?, ¿a quién le importa lo que me pasa? Porque el abandono de aquellos que no vivimos en esas key citie, que no residimos en un lugar de alto rendimiento, parece que estemos en el suburbio, a la suerte de que alguien nos reinserte en la alta competición.

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Asumo que esto es parte del juego, pero algunos deberían asumir que las piezas no dejan de ser personas. Y a veces una maquina no funciona, pero el ser humano te puede sorprender, y ser incluso mejor. No hay una fecha de caducidad, no se termina la garantía de un resultado. Quizá alguna marca deportiva se arrepienta de haber jubilado hace cuatro años a una campeona olímpica que hoy se siente más joven que nunca. Quién lo hubiera dicho… ¿verdad?

Quién no dice que además, el que se sienta arropado, terminará amando siempre a este deporte y luchará por él fuera del tartán. Formará una escuela, o trasmitirá sus valores, incluso simplemente cambie su rol: entrenador, presidente, educador… ¿no merece así la inversión? Por el contrario, el que se sienta abandonado y traicionado, no deseará engendrar en otros una semilla que sabe puede hacerles sufrir y desesperar.

Yo, por suerte o desgracia, he vivido tan cíclicamente los dulces y amargores de mi profesión, que vives en alerta incluso cuando las cosas van bien. Pero más en alerta aún cuando titubeas en llamarlo profesión, porque tu dedicación ya no tiene recompensa, y tu implicación no tiene posibilidad de la estabilidad que necesitas para mantener la mente y el alma dispuesta.

Y desde aquí, algo oscura y cabizbaja, solo intento trasladar esa parte que cuando vas a una charla, nunca se ve. Cuando siempre se afirma y reafirma el concepto del sacrificio del deportista, yo siempre intento hacer ver que ese está siempre, nunca se va. Está en el ADN del atleta, pero no solo en el que gana, sino en aquel que no desiste, que lejos de los focos sigue anhelando revivir lo que injustificadamente ha desaparecido. Así que, como muchas veces nos quedamos solos en la batalla, tenemos derecho a ‘jubilarnos’ cuando nosotros queramos y no cuando otros decidan. Solo os digo una cosa más: el asilo puede esperar, nos quedan aún muchas juergas en el tartán.