Juguetes rotos

No pude evitar evocar esta manida expresión, cuando la semana pasada estaba presa del agobio y la angustia de una hora eterna dentro de la máquina de resonancia. Cual metáfora hiriente, el traqueteo secuencial se iba apoderando de mi cabeza, angustiando durante eterna media hora mi corazón.

Ahí estaba, en la misma camilla, pero diferente esta vez. Nunca me había dado esa fobia esta prueba médica, pero la alegoría de lo que sentía fue derrumbándome en barrena al torbellino de la situación. Llevo meses con una molestia referida, de la cual no sabemos el origen exacto y ni el tratamiento, y eso es lo peor. El bloqueo, la impotencia y el no poder actuar, yo que soy de acción. Me cuido, me cuido, trabajo, trabajo y también dejo de hacerlo cuando el bajar el ritmo es lo que más me puede beneficiar. Siempre he tenido un carácter marcado, ni renuncio ni reniego de él, pero también siempre he sido una alumna ‘disciplinar’, para bien y para mal, lo que me mandan, yo lo hago, hasta cuando puedo dudar. Así que si me dicen que este ejercicio me ayuda, yo que lo integro, lo mecanizo, lo machaco… todo lo que sea necesario para poder correr sin dolor.

Pero mientras yo nunca he abandonado mi disciplina, mi tesón, mi sacrificio e incluso lucho en muchas ocasiones por no hacerlo con la ilusión, sientes en estos momentos que son muchas otras cosas las que te abandonan a ti. Y es que llegan momentos o situaciones en las que muchos atletas, y supongo que a los deportistas en general, los quieren retirar o lo que suena peor: jubilar. No sabes por qué, lo que hace dos años era un referente ahora se vuelve en un indiferente. Lo que hoy era pan, mañana es hambre. Lo que ayer era apoyo, hoy es abandono.

Lo que antes era un referente ahora se vuelve en un indiferente. Lo que hoy era pan, mañana es hambre. Lo que ayer era apoyo, hoy es abandono.

Y así, tú, la misma persona, tienes que mendigar lo que hace nada se antojaba normal. Buscando favores y apoyos personales para luchar por seguir adelante. Así que vuelves a este aséptico lugar, al que te ha abandonado a esta vorágine de drama, sola con el acompañamiento melódico de un sonido que parece apuñalarte a no sé cuantos bites por segundo. Aquí piensas: ¿para qué?, ¿a quién le importa lo que me pasa? Porque el abandono de aquellos que no vivimos en esas key citie, que no residimos en un lugar de alto rendimiento, parece que estemos en el suburbio, a la suerte de que alguien nos reinserte en la alta competición.

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Asumo que esto es parte del juego, pero algunos deberían asumir que las piezas no dejan de ser personas. Y a veces una maquina no funciona, pero el ser humano te puede sorprender, y ser incluso mejor. No hay una fecha de caducidad, no se termina la garantía de un resultado. Quizá alguna marca deportiva se arrepienta de haber jubilado hace cuatro años a una campeona olímpica que hoy se siente más joven que nunca. Quién lo hubiera dicho… ¿verdad?

Quién no dice que además, el que se sienta arropado, terminará amando siempre a este deporte y luchará por él fuera del tartán. Formará una escuela, o trasmitirá sus valores, incluso simplemente cambie su rol: entrenador, presidente, educador… ¿no merece así la inversión? Por el contrario, el que se sienta abandonado y traicionado, no deseará engendrar en otros una semilla que sabe puede hacerles sufrir y desesperar.

Yo, por suerte o desgracia, he vivido tan cíclicamente los dulces y amargores de mi profesión, que vives en alerta incluso cuando las cosas van bien. Pero más en alerta aún cuando titubeas en llamarlo profesión, porque tu dedicación ya no tiene recompensa, y tu implicación no tiene posibilidad de la estabilidad que necesitas para mantener la mente y el alma dispuesta.

Y desde aquí, algo oscura y cabizbaja, solo intento trasladar esa parte que cuando vas a una charla, nunca se ve. Cuando siempre se afirma y reafirma el concepto del sacrificio del deportista, yo siempre intento hacer ver que ese está siempre, nunca se va. Está en el ADN del atleta, pero no solo en el que gana, sino en aquel que no desiste, que lejos de los focos sigue anhelando revivir lo que injustificadamente ha desaparecido. Así que, como muchas veces nos quedamos solos en la batalla, tenemos derecho a ‘jubilarnos’ cuando nosotros queramos y no cuando otros decidan. Solo os digo una cosa más: el asilo puede esperar, nos quedan aún muchas juergas en el tartán.  

8 comentarios en “Juguetes rotos

  1. Me siento totalmente identificado con estas palabras tuyas y que reflejan lo que es en muchas ocasiones es esto del atletismo.
    Abriríamos un debate sobre el apoyo real que tiene el atleta a la hora de pasar por situaciones difíciles, al final de todo te preguntas quien son los que verdaderamente están para ayudarte de una forma incondicional?? Pues únicamente los que te quieren de verdad, Familiares y pocos más.

    Todo mi apoyo y comprensión.

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  2. Asi es este deporte y no creo que cambie.Aun asi pienso que los atletas de nivel alto,sois unos priviligiados.
    Solo hay que saber aprovechar las oportunidades,que bajo mi humilde opinion teneis y a veces no pocas.
    El atletismo es duro para todos,incluidos los entrenadores,no solo para los atletas.

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  3. Todavía no estás jubilada,lucha por seguir compitiendo y haciendo lo que te gusta.Pero la vida del deportista profesional de elite tiene fecha de caducidad,es ley de vida.Si fueras futbolista de elite ya no tendrías que trabajar para vivir…
    Otros exdeportistas reciben ayudas institucionales porque caen mejor,otros caen en el olvido.Todo depende del padrino que puedas tener o enchufes.Yo te tendré en cuenta cuando te retires,aunque solo sea una consideración moral.No tengo poder ni posibles.
    Suerte y gracias.

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  4. Siento mucho que estés en esta situación, por la que por desgracia casi todos los atletas, mas tardeo o pronto suelen terminar sus días, después de pasar por largos calvarios de médicos y sus intentos de ayudarnos, Quizás ahora te as enterado de que va esto, a nadie le dicen cuando empieza a correr y a entrenar duro que mientras vas subiendo como la espuma, todo va bien y que si tienes la desgracia de lesionarte(entrenando duro a ese nivel es lo normal,sino tiempo al tiempo) te pierdes en un laberinto de médicos,consultas, pruebas, rehabilitaciones, quirofanos, etc… hasta que nadie da nada por ti y te dicen que te olvides de correr mas. Es muy triste pero así terminan muchos. el Atletismo es como un gran colador, echan miles de atletas(jóvenes,principiantes y los explotan al máximo hasta que revientan y quedas para freír monas o triunfas y eres un campeón o ídolo durante mas o menos tiempo. No se si me explico bien, No escribo como tu, pero quería decir que antes de empezar a correr alguien debería decirnos en que nos metemos, y que consecuencias para nuestro físico pueden tener para un futuro.Me gustaria mucho volverte a ver correr, espero que lo consigas, inténtalo, animo.

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  5. Te entiendo aún siendo un corredor amateur de más de 50 que sólo lo hace por placer, soy Argentino y aquí, luego de Río 2016 y (desde el punto de vista del Secretario de Deportes), al no cumplir nuestros atletas con lo que se esperaba de un atleta de élite, se le han retirado las becas de gobierno a cada uno de ellos, inconcebible, pero cierto, de descerebrados esta lleno el mundo, por eso, no decaigas y a por ellos, a demostrar que esto corre por la sangre, aunque no lo puedan comprobar porque no la tienen, un abrazo…

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