Atleta profesional

Cuando el otro día me entrevistaron para el programa Nosotras, me pedían que me presentase a cámara para que los espectadores pudieran ubicarse en eso de quién soy. Así que muchas veces se recurre, incluso nosotros mismos, a rotularnos como: Atleta profesional.

Ciertamente, creo que no hay una mayor contraposición que estos dos términos, y no en cuanto a implicación sino a remuneración.

A principios de este año, daban una trazada del complicado dibujo que supone ser atleta en dedicación exclusiva en nuestro país en el siguiente post. Y pongo en conciencia la cursiva, porque me atrevo a decir que en el 80% de los casos, inteligentemente, nadie se implica únicamente en el entrenamiento de alto rendimiento (en otros niveles, me parecería alarmante que fuese así) sino que se suele compaginar con estudios superiores y en ocasiones con trabajos de media jornada o flexibilidad horaria.

Con las pinceladas que se daban en las líneas del texto que os he enlazado, vamos a pasar a echar algunas cuentas…

Aquel que quiera ser ‘profesional’ y decida que a lo mejor es interesante que su actividad comience a cotizar, o te plantas con más de 30 sin nada, podrá tomar la maravillosa decisión de hacerse autónomo en nuestro país, bajo el convenio especial para deportistas DAN (si es que tiene esa calificación, que no todos los atletas de  cierto nivel alcanzan esa distinción). Para empezar, este atleta, si quiere una base para un salario aproximado de 1000€/mes, tendría que cotizar para la S.S. 266.02 €/mes (Los DAN tienen un tipo único de cotización del 28.30%, con un coeficiente reductor del 0.94 (año 2009) según este resumen del PROAD, en el cual os invito a leer el cuadro remarcado con ‘No incluido derecho a’).  Vamos, que en la temporada tendrá ya un gasto de algo más de 3000€ en cuotas que puede que pueda pagar de su ‘fijo’ pactado con el club, pero que, ¡vaya!, con suerte, te realizan en dos pagos anuales (pocos hace pagos mensuales fijos). Así, en la mayoría de los casos, tú sabes cuándo te van a pasar el cobro a ti, pero pocas veces en qué fechas vas a percibir muchos de tus ingresos.

Venga, no lo voy a pintar tan mal, recordad que al menos durante 18 meses puede haber una serie de bonificaciones para los “jovenzanos” que sean nueva alta: tarifa plana los primeros 6 meses de 50€, del séptimo a al año unos 137€ y de los meses 12 al 18 solo pagaríamos 193€ aproximadamente ese semestre. Retomando, en un atleta que perciba unos 6.000€ de club fijo, la mitad irá destinado a pagar la cuota (y que alguien les vaya avisando de lo que son las declaraciones trimestrales de IVA).

Pero no solo de los clubes viven los atletas (aunque en muchas especialidades, eso me temo). También se pueden percibir fijos en contrataciones por competiciones… aunque fíjate, no son facturadas, sino declaradas como premios o rendimientos de trabajo por las organizaciones y/o ayuntamientos. Así que miedo: aparecen en tu declaración diferentes pagadores y aunque sean cuatro duros (que soy viejuna) ya sabemos que pasa con ‘somos todos’. A lo que restamos, que no sumamos, que a muchos autónomos nos dejan para devolvernos parte de lo nuestro a final de año.

A todo esto, sigo resaltando que las fechas de tus gastos las tienes claras, no tanto las de tus ingresos.

Por otro lado, se pueden percibir Ayudas, que no ‘becas’ desde la federación por alcanzar méritos deportivos para ello. Están publicadas y reguladas  más o menos en tiempo y pagos (estamos pendientes de la publicación del nuevo sistema de ayudas para la inminente temporada que arranca). ¿No se podrían profesionalizar esos ingresos?. Algunos atletas tienes cubiertos ciertos gastos al vivir en centros de Alto Rendimiento, como alojamiento, comida, servicios médicos… pero no solo de atletas que residen en Madrid o Barcelona vive la selección, y esos restantes pagan constantes los gastos que otros tienen cubiertos.

La verdad es que como veis es todo un puzle muy complejo, que cuando consigues estructurar parece encajar, pero que se desmorona fácilmente en cuanto llega una lesión o complicación que hace que se desdibuje la compleja situación  y sea imposible mantener un nivel en los entrenamientos y competiciones.

Yo, por ejemplo, si no hubiese tomado la decisión de incorporarme este año a la iniciativa Entrena tu futuro, tras tocar fondo en pista cubierta, no sé si hubiera podido brindarme una nueva oportunidad en el tartán. Tras perder parte de mis ingresos y la beca de la RFEA por la falta de resultados auspiciados por una complicada (por no poner una palabra malsonante) lesión que hasta este año no ha tenido diagnóstico, hubiera sido inviable seguir con mi profesión sabiendo que me ocurría algo que no me permitía competir con normalidad.

Y mientras tanto, veo a lo largo del panorama nacional multitud de eventos deportivos y atléticos en los que se cuentan con verdaderos profesionales del deporte que viven de ello y que no lo hacen por sus grandes resultados deportivos, sino por sus grandes legiones de seguidores (y sí, es un recurrente tema que azota al running pero que deja de lado al atletismo). Dejando para otro post el momento maternidad, donde la conciliación roza un punto imposible cuando de deporte se trata, sigo esperando con ilusión noticias sobre Real Decreto que permitirá el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social de los deportistas de alto nivel.

Así que más que nunca resalto que el que es atleta lo es por una pasión, pero que si exigimos resultados que implican una dedicación profesional, se debe fomentar que la práctica sea profesional: de verdad. De mientras, seguiremos en la lucha en la que a veces te sientes un poco heroína por no rendirte en tu causa: la de tus ilusiones y objetivos deportivos.

Pedro Etura / A Photo Agency

#IRONMUM con más ganas que nunca de volver a volar.

La sombra detrás del foco

Este fin de semana el atletismo español ha brillado en Salamanca, donde hemos vivido uno de los mejores campeonatos de España que yo recuerdo, aunque personalmente haya sido el peor.

Hemos quedado deslumbrados ante estratosféricos cronos, grandes gestas y magníficas pugnas por el preciado ‘título’. Pero la vista selectiva, el foco de atención solo nos deja ver lo mejor y obviamos a veces lo que respalda a esas luces, las sombras que están detrás del foco. Lejos de resaltar lo negativo, solo quiero recordar a aquellos olvidados, valorarlos y sin que se me ofendan, abrir el enfoque ahora que todo ha terminado.

Si algo me gustó de este campeonato, fue su magnífica instalación. Si algo me enamoró, fue su público. Pero ocurrió algo que me sorprendió mucho y que nadie observó: en el pasillo de las gradas había una parte del suelo de cristal. Había un tragaluz enorme que desde arriba permitía ver lo que de verdad se cocía. Nadie se paraba a ver y observarlo. Sentí que la gente se sentaba a disfrutar del magnífico menú degustación y pocos se habían dado cuenta de que el chef tenía la cocina abierta a la vista. La zona de calentamiento: el horno perfecto. Los nervios, las tácticas, donde empieza la pugna psicológica, donde al regreso empiezan las alegrías, las derrotas, las decepciones, los dolores. El espacio fuera de cámara donde se habla off the record, donde se encuentran las mejores declaraciones y donde a veces continúan las polémicas. Por ahí pasan todos los ingredientes, los atletas de este campeonato, sin excepción. Pero muchos parecen ser descartados y no llegan a la mesa en el plato final. Otros simplemente ven que los matices de otros sabores, ocultan los suyos. Lo que no se valora a veces es que sin ellos, el plato no sería igual de sabroso.

Porque el comensal solo valora el cocinado final y pocos se dieron cuenta que quizá al cocido tradicional le faltaba un ingrediente principal que otra veces ha saboreado en su paladar. Paradójicamente, lo tenían también en la olla. Gente que brilla por su chispa en las semifinales y que la falta de motivación, hacen que pierda al final su sabor. Reyes de media distancia que luchan contra los hambrientos y demuestran su clase, aunque aquellos que lo ven no sepan que el regente tenía en la fiebre un rival más. Guerreras que nunca fallan y que por primera vez abandonaron la batalla. Monarcas que un día brillaron y que a esta fiesta se tuvieron que conformar con vestir de largo, mientras que algunos bufones siguen dando el espectáculo. Muchos brillaban, mientras algunos se apagaban. Unos soñaban y otros desesperaban. Otros volaban y algunos se hundían. Pero todos, completamente todos: crecían.

Este disco tiene su hit, el que gusta a todo el mundo, pero también tiene esas canciones que conforman todo el LP. Porque a veces, esa canción solo tiene que esperar para que se empiece a bailar. Porque tenemos mucho talento, muchísimo. Y aquel que brilla hoy, sabe que ayer fue sombra. Por ello, aquellos que hoy os sentís sombríos, confiad porque sabéis que sois más que capaces de brillar. Disfrutemos de este nuevo atletismo, hasta de sus sabores amargos, pues en esa riqueza de matices se consiguen cada vez platos más complejos y completos. Llega el momento de disfrutar el dulzor del postre. Pero recordad, como bien dice un sabio de mi entorno, ‘el atletismo, para bien y para mal, olvida pronto’, así que siempre hay una nueva oportunidad de cocinar el plato ideal. Confiad en el karma y lo trabajado se os devolverá. No guardéis los cuchillos y seguid entrenando para lograrlo.

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PS. Este post va dedicado a esos amigos a los que estos días he escrito, a los que he visto personalmente, a los que sin decirles nada, saben que son letras de este texto. A todo aquel que se sienta parte de este pequeño puzzle, que sin conocerle le haya descrito, al cual le digo que yo fui un día mi sombra más oscura y logré brillar, como lo volveré a hacer, aunque aún no sepa la intensidad. También a aquellos que hoy sonríen, pero que ayer lloraron. A todos los atletas de alma y corazón que permiten que hasta esta desenamorada viese el campeonato con pasión.

A todos los atletas de alma y corazón que permiten que hasta esta desenamorada viese el campeonato con pasión.

Tiempo de reflexionar, tiempo de sembrar

Se acerca el final de la pista cubierta y con ella el momento de una decisión que tomé hace ya algún tiempo. Desde hace dos temporadas vengo arrastrando problemas físicos para los que, para mi desesperación, aún no tengo diagnóstico en firme. A principio de temporada levanté el pie del acelerador y tocó ponerlo en el embrague: viajes, más viajes, médicos y más pruebas para intentar dar con la solución.

A su vez, podía entrenar con una  normalidad adaptada a las circunstancias y limitaciones de mi dolor, pero con desesperación he ido viendo como las semanas pasaban, mi cuenta corriente mermaba y la lesión, pese a todos mis esfuerzos, empeoraba. Ahora, tras un punto de no retorno, de darlo todo, literalmente, para soñar con correr sin dolor ni dudas, ha llegado el momento de tomar una decisión. Pese a que hemos conseguido entrenar adaptándonos al dolor, no he conseguido que el dolor se adapte a mi estado de forma… Y así, caprichosamente decide hacer su aparición respetando un patrón que me hace salir siempre con la sensación de jugar a la ruleta rusa. Y con la suerte que yo tengo, esa no es una buena opción.

Pese a que hemos conseguido entrenar adaptándonos al dolor, no he conseguido que el dolor se adapte a mi estado de forma…

Al inicio de la pasada temporada me marqué dos promesas personales, necesitaba respetar el ciclo olímpico, pero a su vez, deseaba que terminase para comenzar una nueva etapa. Ahora llega el momento de cumplir la otra. Cuando en septiembre las sensaciones y la alegría volvieron a aparecer, también lo hicieron los achaques que pensaba se habrían ido de vacaciones. Ahí empezó una cuenta atrás agobiante e hiriente, que sigue marcando dígitos en rojo.

Cuando me preguntan qué te ocurre, lo que más rabia me das es no poder sentenciar en dos o tres palabras, sino que tener que explicar una acumulación de desagradables despropósitos que me han traído hasta aquí. Hoy me venía a la cabeza una metáfora que quizá ayudaba. Me siento como si estuviese en frente de un examen, el cual he preparado perfectamente, en el que leo las preguntas y sé con garantías las respuestas. Sé que opto a notaza, que me conozco al dedillo la lección y tengo la seguridad de expresarlo perfectamente. Y de repente… ¡me quitan el bolígrafo! Ya no puedo escribir, el profesor me deja sin examen, sin ninguna explicación.

Esa es mi frustración, sentirme físicamente tan bien como hace mucho tiempo no me sentía, tranquila y disfrutando del regalo de poder, al menos, correr. Y sin razones, ya no puedo seguir. A veces llevo dos preguntas contestadas, a veces solo me queda una. Pero, nunca puedo terminar como yo querría. Y entonces me dan ganas de gritarle al profesor: ¡Pero por qué! Yo no he copiado ni he hecho nada mal, porque no le quitas el examen a otros  que sí lo hacen y sí te sigues cebando conmigo. Pero en este deporte parece que hay nobleza, a cuya sangre azul el atletismo le respeta. Mientras que los pobres campesinos, currantes y trabajadores, a veces tenemos suerte y después de labrar y más labrar, recogemos frutos. Otras veces parece que el terreno ni si quiera es fértil.

Así que llegados a este punto, aquí la presente va a optar por el barbecho.

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Este martes me infiltran a nivel nervioso en la espalda, dónde mi temores no querían tener que llegar a tocar. Pero después de probar todo a nivel local, parece que nos vamos quedando sin más opciones. Espero que ese tratamiento me demuestre si estamos en el origen de este dolor, y de ser así, valoraremos la mejor opción. Lo que sí sé seguro, es que aunque mejore, aunque dé con la solución, este año dejaremos el corto a las ocasiones que simplemente no me resten. No quiero seguir luchando contra gigantes, sin las armas adecuadas, no quiero terminar completamente decepcionada, no quiero sentir que del atletismo ya no estoy enamorada. Así que por fin haré caso a un sabio y este verano no tendré expectativas. Mi único objetivo será recuperarme, poder volver a hacer competiciones largas sin dolor, disfrutar de cuando me vista de corto y si decido acariciar el tartán: que sea con todo mi amor.

Si decido volver a acariciar el tartán, quiero que sea con todo mi amor

No será amor entregado y apasionado, quiero que sea respetuoso y calmado, afianzado y respetado. Quiero disfrutar de ayudar a mi club, de dejar el crono aparcado y de entrenar a los límites que mi alma ponga, y no mi cuerpo. Quiero dejar actuar al barbecho, poder sembrar otros campos que con la lesión y todo el tiempo que me ha robado, he tenido que dejar algo abandonados. Porque sí, yo también soy una atleta que hace muchas más cosas, incluso aunque algunos me quieran criticar diciendo que demasiadas. Esas personas deberían saber que hacía las mismas o más, cuando hice 4’08” hace ahora justamente 5 años. Que como digo, yo no soy nobleza, soy campesina, de sol a sol curtida desde muy pequeña, porque así ha sido mi vida y así he aprendido a vivirla. Que mi rendimiento no es que haya bajado, es que se encuentra muy limitado, porque yo no me he escondido, y he seguido compitiendo lo que mi cuerpo me ha permitido por el dolor. ¿Sabia decisión? Puede que no, pero sin competición, no entiendo el esfuerzo que he hecho hasta aquí. Yo lo veo de otra manera, he sido capaz de hacer 4’15” y 2’04” con una gran limitación. Criticar cómo camino, sin llevar mis zapatos puestos, es más sencillo que tratar de ponértelos.

Pero no quiero que esa toxicidad que el atletismo parece inocular a veces en tu organismo, aparezca si quiera hoy por aquí. Quiero reaprender a quererlo como lo estoy haciendo ahora, desde otra posición. Como atleta de club, como miembro directivo y lo que me hace más feliz: como entrenadora. Quiero ver su parte pura y honesta, su raíz verde sin corromper. Quiero coger un injerto estos meses de este nuevo campo, para labrarlo cuando mi barbecho esté preparado.

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Así que hoy me prometo que a partir de este aire libre, ya no habrá tristeza por un resultado, porque por ahora, ese deja de ser mi meta. Mi meta no será otra que la de volver a rehacer los pilares, que otras veces ya me ha tocado, con la ventaja de que ahora sé que ya fui una vez capaz de hacerlo y con ello llegaron los mejores momentos. Y cuando empiece de nuevo el invierno, volveré con más fuerza a coger las herramientas para empezar a construir mi nuevo gran proyecto. Gracias a todos los que cuando vuelva a estar sembrando, estarán, como siempre, con el hombro arrimando.

El coste del doping

Quizá hayas empezado a leer este post pensando que ibas a encontrar otro  contenido, pero no… si esperabas conocer lo que cuesta doparse en nuestro país, quizá tendrías que buscar en perfiles de otros atletas. Es este caso, voy a mostrar lo que el dopaje nos cuesta a aquellos que no empleamos prácticas ilegales para alcanzar nuestros resultados.

La verdad es que me da un poco de pena este contenido (bueno, mucho). Primero, porque quería preparar uno con un carácter mucho más positivo sobre el cambio que ha existido en nuestro deporte con la nueva presidencia del mismo. Segundo, porque preparando el contenido me he dado cuenta de una cruda realidad que me imaginaba, pero que al materializar duele más. Y es que elaborar periodísticamente esta entrada, me ha enseñado con hechos y cantidades concretas, parte de lo que me han robado los dopados. Siempre hablando del tema material, porque lo incuantificable no está pagado.

Así que en estos días que tanta demagogia escuchamos, que tantas lecciones de moralidad son impartidas por maestros que mucho tienen que aprender, voy a dar una máster class de economía, y eso que soy de letras.

He preparado una pequeña tabla donde queda bastante detallado todo ese robo a ‘mano armada’, pero antes de pasar a ella os explico un poco más.

BECAS Y PREMIOS:

Por una parte, los atletas en competiciones internacionales podemos optar a unas becas por resultados en las mismas. Estas becas se cobran trimestralmente y tienen una duración total de 18 meses (pueden ser renovadas y/o mejoras por resultados posteriores).  Desde 2013, estas becas están sujetas a la obtención de porcentajes, tienes garantizado el 65% y el otro 35% te lo tienes que ir ganando por méritos. Os explico todo esto, porque se ha tenido en cuenta para el cálculo de la cifra de pérdida, para no inflar datos sino mostrar las diferencias reales de pérdidas. Por ejemplo, se verá que la cifra final es menor de lo pensado, y es porque es la diferencia de un trimestre de la cuantía de la beca que hubiera correspondido.

Además, los puestos de finalista tienen en muchas ocasiones un premio puntual, que suele tener destinado el 25% al entrenador, cifra que habría que añadir en el supuesto.

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Para cuando se dediquen a dar charlas de moralidad, oportunidades y un largo etcétera de sus bondades como personas, esta es la gran realidad de sus actos. Desde marzo de 2011 a junio de 2013 esta es la cantidad real que a mí, Isabel Macías, se me ha robado. Esta cifra además, podría ser más, porque en el caso de Estambul 2012, hay dos atletas de esa final que anteriormente ya habían cumplido una sanción de dos años cada una (así que a la cifra final deberíamos sumarle casi 8.000€ más).

En esta tabla he querido ser pulcra, y en los casos que he nombra como ‘puesto moral’ solo he tenido en cuenta hechos reales de implicaciones en dopaje anteriores y/o posteriores, así que no he entrado a valoraciones de ‘sospechosos’ (que en alguna final, puede que me quede sola… me río por no llorar). Por ejemplo, las dos atletas rusas de París 2011 han sido sancionadas desde ese verano y no desde ese campeonato.

LO INTANGIBLE

Más allá de los más esos 30.000€ totales (en año olímpico me hubiera correspondido Beca ADO D5 mínimo), existe el caché que hubiera sumado en cada una de las 15 carreras aproximadas que compito contratada cada temporada, durante esos dos años.

Pero aquí quería enseñaros eso, lo cuantificable, porque lo intangible no me lo devuelve nadie, y ese dinero tampoco.

Quién me devuelve la seguridad y confianza en competición que otorga el haberme subido, al menos, una vez más en un pódium, el orgullo de ganar una Copa de Europa dando la máxima puntuación para mi país y mi equipo. El demostrarme que ese sentimiento de que me he merecido estar más arriba, era real y no un imaginario que yo había aumentado por confianza en mí misma.

Quién me quita el sufrimiento y dudas que he vivido después de cada final que sentía que era un fracaso, porque yo así lo sufría. Mi objetivo nunca era solo llegar a la final, era más… y aquellos compañeros o servicios médicos de la RFEA que me han visto sumida en un ataque de ansiedad o un mar de lágrimas, lo saben.

¿Pero sabéis que he ganado? El ser conocedora de que no me equivocaba, que lo que sentía era real y que tengo la tranquilidad de que si alguna vez no dormía después era por la pena, no por miedo a que me pillen en el control antidoping.

Ahora veo esta carrera, que es una de mis favoritas, y me reafirmo. La carrera que mejor he corrido tácticamente, la que mejor gestioné mentalmente, la que más fuerte llegué al final… Si, me merecía ganar.

Estos son parte de sus daños colaterales,  su afán de triunfar fuera de la legalidad. A mí también me hubiese venido muy bien ese dinero, y me vendría…pero yo jamás lo voy a recuperar. ¿Sabéis lo peor? Que ellos nunca lo devolverán.

 

 

Juguetes rotos

No pude evitar evocar esta manida expresión, cuando la semana pasada estaba presa del agobio y la angustia de una hora eterna dentro de la máquina de resonancia. Cual metáfora hiriente, el traqueteo secuencial se iba apoderando de mi cabeza, angustiando durante eterna media hora mi corazón.

Ahí estaba, en la misma camilla, pero diferente esta vez. Nunca me había dado esa fobia esta prueba médica, pero la alegoría de lo que sentía fue derrumbándome en barrena al torbellino de la situación. Llevo meses con una molestia referida, de la cual no sabemos el origen exacto y ni el tratamiento, y eso es lo peor. El bloqueo, la impotencia y el no poder actuar, yo que soy de acción. Me cuido, me cuido, trabajo, trabajo y también dejo de hacerlo cuando el bajar el ritmo es lo que más me puede beneficiar. Siempre he tenido un carácter marcado, ni renuncio ni reniego de él, pero también siempre he sido una alumna ‘disciplinar’, para bien y para mal, lo que me mandan, yo lo hago, hasta cuando puedo dudar. Así que si me dicen que este ejercicio me ayuda, yo que lo integro, lo mecanizo, lo machaco… todo lo que sea necesario para poder correr sin dolor.

Pero mientras yo nunca he abandonado mi disciplina, mi tesón, mi sacrificio e incluso lucho en muchas ocasiones por no hacerlo con la ilusión, sientes en estos momentos que son muchas otras cosas las que te abandonan a ti. Y es que llegan momentos o situaciones en las que muchos atletas, y supongo que a los deportistas en general, los quieren retirar o lo que suena peor: jubilar. No sabes por qué, lo que hace dos años era un referente ahora se vuelve en un indiferente. Lo que hoy era pan, mañana es hambre. Lo que ayer era apoyo, hoy es abandono.

Lo que antes era un referente ahora se vuelve en un indiferente. Lo que hoy era pan, mañana es hambre. Lo que ayer era apoyo, hoy es abandono.

Y así, tú, la misma persona, tienes que mendigar lo que hace nada se antojaba normal. Buscando favores y apoyos personales para luchar por seguir adelante. Así que vuelves a este aséptico lugar, al que te ha abandonado a esta vorágine de drama, sola con el acompañamiento melódico de un sonido que parece apuñalarte a no sé cuantos bites por segundo. Aquí piensas: ¿para qué?, ¿a quién le importa lo que me pasa? Porque el abandono de aquellos que no vivimos en esas key citie, que no residimos en un lugar de alto rendimiento, parece que estemos en el suburbio, a la suerte de que alguien nos reinserte en la alta competición.

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Asumo que esto es parte del juego, pero algunos deberían asumir que las piezas no dejan de ser personas. Y a veces una maquina no funciona, pero el ser humano te puede sorprender, y ser incluso mejor. No hay una fecha de caducidad, no se termina la garantía de un resultado. Quizá alguna marca deportiva se arrepienta de haber jubilado hace cuatro años a una campeona olímpica que hoy se siente más joven que nunca. Quién lo hubiera dicho… ¿verdad?

Quién no dice que además, el que se sienta arropado, terminará amando siempre a este deporte y luchará por él fuera del tartán. Formará una escuela, o trasmitirá sus valores, incluso simplemente cambie su rol: entrenador, presidente, educador… ¿no merece así la inversión? Por el contrario, el que se sienta abandonado y traicionado, no deseará engendrar en otros una semilla que sabe puede hacerles sufrir y desesperar.

Yo, por suerte o desgracia, he vivido tan cíclicamente los dulces y amargores de mi profesión, que vives en alerta incluso cuando las cosas van bien. Pero más en alerta aún cuando titubeas en llamarlo profesión, porque tu dedicación ya no tiene recompensa, y tu implicación no tiene posibilidad de la estabilidad que necesitas para mantener la mente y el alma dispuesta.

Y desde aquí, algo oscura y cabizbaja, solo intento trasladar esa parte que cuando vas a una charla, nunca se ve. Cuando siempre se afirma y reafirma el concepto del sacrificio del deportista, yo siempre intento hacer ver que ese está siempre, nunca se va. Está en el ADN del atleta, pero no solo en el que gana, sino en aquel que no desiste, que lejos de los focos sigue anhelando revivir lo que injustificadamente ha desaparecido. Así que, como muchas veces nos quedamos solos en la batalla, tenemos derecho a ‘jubilarnos’ cuando nosotros queramos y no cuando otros decidan. Solo os digo una cosa más: el asilo puede esperar, nos quedan aún muchas juergas en el tartán.  

Los fines de semana no son para descansar

¿Tu vida también te ha llevado a esta situación? Entonces eres de los míos: activos por excelencia. Y es que al final disponer de algo más de horario parece que nos lleve a aprovechar a hacer esas cosas que nos resultan posibles entre semana, aunque a veces no hay que olvidarse de echar el freno de mano y descansar.

Si estás de acuerdo hasta aquí, tengo un plan muy chulo el próximo fin de semana en Madrid. ¡Ojo! Que aunque sea organizado por una publicación femenina, no quiere decir que los hombres no sean bienvenidos, todo lo contrario (de hecho soy de las que sigue pensando que la ‘marea rosa’ debería abrir la participación masculina). Y es que el próximo 24 y 25 de septiembre se organiza el #GlamourSportSummit, que tiene una gran ventaja: aglutina en un gran espacio charlas, talleres y workouts. Todo un pack que nos hará aprovechar bien el tiempo, aunque será difícil que puedas ir a todo, porque algunas cosas coinciden y tendrás que elegir. (Tienes toda la agenda del evento aquí).

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Yo no me lo pierdo y tendré la oportunidad de acompañaros en varias actividades que Adidas organiza dentro de todo lo que hay. Por la mañana temprano iremos, tanto sábado como domingo, con Chema Martínez a correr, pone que es running avanzado (miedo le tengo a este loco que no piensa…sino que corre) así que habrá que ir bien equipado. Estamos cerquita del Templo de Debod y parque del Oeste, por ahí ira nuestro destino.

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csc_0074Pero además, si queréis, ya que lamentablemente me estoy volviendo una experta por mis problemas de espalda, impartiré un taller de core, que tan útil y beneficioso resulta a los corredores. Pero como no solo os voy a machacar, os enseñaré el apaño que el roller foam nos puede dar después de entrenar.

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Encontraréis interesantes charlas de nutrición, clases de yoga, de bike y muchas conferencias. Algunas tan interesantes como aquellas que hablan sobre material técnico, sobre la prevención de lesiones o la, por fin, reconocida psicología deportiva. Como veis un sinfín de opciones a cual más apetecible. Lo que vale la entrada ya está amortizado con el welcome pack, aunque también hay zonas de acceso libre. Espero poder desvirtulizaros a muchos por allí, pero sobre todo: no olvidéis vuestras zapas.

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El poder de la mente

Hoy es un día lleno de magia e ilusión, eso dicen siempre, aunque reconozco que para mí nunca ha sido mucho más diferente al resto… Pero hoy me he autoregalado eso: ilusión.

Antes de que comencéis a leer sobre lo que os voy a hablar hoy, quiero pediros que veáis el ‘Informe Robinson’ sobre Rafa Nadal. Un imprescindible, por lo menos para mí. Sin visionarlo completamente ya comenté que me identificaba con él, a mi nivel por supuesto, y es que hace maravilloso que al gran luchador que es este jugador, te descubran que es tan mortal como tú y yo, con sus inseguridades. Porque tal y como afirma Federer en el documental: “si piensas en Rafa siempre esperas lo máximo de él”. Pero me ha aportado más ver ese espíritu de lucha, esa humildad y honestidad ante las derrotas y sentirme en conexión cuando afirma el haber descubierto las sensaciones de miedo, no al fracaso, sino a no poder jugar. Porque ya os he hablado muchas veces de la cara B de esto, pero sin duda muchas veces lo frustrante no es perder sino el no poder sacar tu mejor versión. Si te ganan dándolo todo, sabes que han sido mejor, sin embargo otras veces sientes que eres tu quien te ha derrotado.

Si te ganan dándolo todo, sabes que han sido mejor, sin embargo otras veces sientes que eres tu quien te ha derrotado

Así que siguiendo con el reportaje e hilando con lo que os quería traer hoy aquí, quería exponeros la gran importancia que tiene la mente en la competición. Muchas veces es una herramienta que los deportistas desarrollamos y empleamos de manera natural, pero… ¿maximizamos su rendimiento?. Y aún más significativo, cuando hay momentos “traumáticos”, como una lesión o un mal resultado, ¿qué cambia para que no funcionen las cosas igual?.

Hombre pensante

Voy a echar mano de algunos expertos para escribir sobre este tema, que creo que muchas veces ha sido el gran defenestrado en el trabajo del deportista, porque como afirma Julieta Paris: “deberíamos ser honestos y reconocer que todos la aplican en el deporte, pero que del mismo modo que te dejas asesorar por un fisio, un médico, un nutricionista, o el especialista que sea, permitir que un psicólogo del deporte te asesore también es importante… Todos los deportistas hablan de emociones, de estados emocionales, tan vinculados a  aspectos físicos como el cansancio, (muchas veces la desmotivación se confunde con cansancio y al revés… alguien tiene que sacar al deportista de este bucle…)”. Chema Buceta lo cumplimenta muy bien cuando afirma que “la mayoría de los deportistas de élite siguen un plan de entrenamiento/competiciones bien elaborado, cuidan su alimentación, utilizan el video y las tecnologías modernas, etc. Sin embargo, en muchos casos, no alcanzan sus objetivos porque no son capaces de controlar su mente. ¿Se entrenan específicamente para eso?”.

Cada vez hay más deportistas que incorporan al psicólogo deportivo en su equipo, pero todavía son muchos los que no. “El entrenamiento deportivo y el análisis constructivo de las competiciones, bien administrados, contribuyen a la preparación mental de los deportistas, pero en bastantes casos no son suficientes, y eso explica que los deportistas que entrenan bien y reflexionan correctamente sobre sus actuaciones sean fuertes mentalmente la mayor parte del tiempo; sin embargo, en ausencia de del entrenamiento psicológico específico, muchos de estos deportistas no controlan su mente en momentos muy decisivos: pocos momentos comparados con los que sí controlan, pero muy decisivos, lo que supone que en los momentos más críticos de la temporada rindan por debajo de sus posibilidades y no alcancen sus objetivos. Por tanto, el papel del psicólogo del deporte es fundamental para muchos deportistas que, de otra manera, será difícil que controlen su mente (emociones, pensamientos, dudas, toma de decisiones…)” (Chema Buceta)

¿Cómo se puede trabajar esto? Para eso echo mano de mi amiga Toñi Martos: “Si hablamos de la parte de entrenamiento físico, estaría claro: velocidad, resistencia, fuerza, entre otros…. pero cuando hablamos de temas a nivel de cabeza nos perdemos un poco. Con los deportistas o entrenadores  podemos trabajar diferentes temas, como:

  • Centrar la atención en lo que deseamos conseguir.
  • Mejorar la persistencia ante la adversidad o el fracaso
  • Gestiona los recursos o fortalezas que tenemos
  • Ayudar o organizar y planificar las actividades a desarrollar.
  • Desarrollo de trabajo en equipo
  • Control de expectativas
  • Desarrollo de la gestión de uno mismo
  • etc…

Una vez que conocemos los diferentes tipos de respuestas que damos ante situaciones de éxito o fracaso pasaremos a ver  algunas  de las claves para desarrollar una fortaleza mental apropiada, y estas son: 

  1.   Reforzar la confianza y la tensión
  2.   Controlar los nervios, el estrés
  3.   Planificar estrategias concretas para antes, durante y después de la competición
  4.   Fijar metas y actitudes productivas

Pero esto solo es un esbozo de todo lo que se puede mejorar y desarrollar, y para ello hay que tener un profesional al lado que te guíe, pero sobre todo tener la confianza en esta herramienta.  “Porque hay deportistas, e incluso entrenadores que piensan que cuando alguien trabaja con un psicólogo deportivo es porque tiene carencias o problemas psicológicos, nada mas lejos de la realidad;   Al igual que cuando un jugador va al gimnasio no necesariamente es porque esté débil sino porque quiere estar mejor físicamente” (Toñi Martos @psicologiaexcel ) .

Yo me puse sin darme cuenta una meta final en esto y cuando alcancé esos objetivos, me perdí… El año pasado no fue un gran año en cuanto a resultados, pero sí en cuanto a aprendizaje, y retomando a Rafa, me uniré a unas declaraciones suyas: “no me tocaba ganar, tocaba asumir que tengo que mejorar y estoy trabajando en ello”. Como él yo tampoco tengo miedo al final, pero por el contrario, nada impide que deje de luchar por volver a alcanzar una nueva meta. Ojalá en unos meses ambos estemos compartiendo villa, él pueda ser abanderado y yo conocerlo por fin. Quién sabe, igual puedo llegar a enseñarle este post y descubrirle lo inspirador que fue para volver a un camino que nunca cambio de dirección.

Cuando has conseguido una cosa una vez, crees que lo puedes volver a conseguir porque ya sabes que has podido hacerlo. Rafa Nadal

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